
Contratapa|Miércoles, 11 de Junio de
2008
La matemática y la niña que no sabía jugar al
ajedrez
Por Adrián
Paenza
Esta historia está basada en una idea del matemático
francés Maurice Kraitchick. Cuando la leí, pensé –una vez más– cómo puede ser
que la matemática tenga tan mala prensa.
Espero que disfrute de este
ejemplo que pone en evidencia cómo un simple recurso de lógica permite obtener
un resultado práctico inmediato. Acá va.
Violeta, una niña de 12
años que virtualmente no sabe nada sobre ajedrez, observa que su padre pierde
dos partidas seguidas con sus dos amigos, Alberto y Marcelo. Se acerca a él y le
dice: “Papá, te aseguro que yo podría hacer mejor papel que vos frente a ellos.
No sé mucho de ajedrez, pero me atrevo a jugarles a los dos, incluso en forma
simultánea, y estoy segura de que, al menos, yo no voy a perder las dos partidas
como vos. Es decir: no te puedo decir que las voy a ganar las dos, pero lo que
te puedo garantizar es que seguro voy a hacer mejor papel que vos”.
El padre la miraba
sorprendido, sin poder entender lo que decía Violeta, pero la niña pareció subir
la apuesta.
“Te propongo más, papá.
Como yo sé que Alberto se considera peor jugador que Marcelo, decile que lo
invito a que él juegue con piezas blancas. Eso sí, frente a Marcelo, las blancas
las quiero llevar yo. Y les ofrezco que juguemos ambas partidas en forma
simultánea. Yo los enfrento a los dos al mismo tiempo.”
Eso fue lo que pasó. La
pregunta es: ¿por qué podía Violeta asegurar que tendría mejores resultados que
el padre con tanta seguridad?
Aquí es donde conviene que
me detenga un instante. Como es esperable, yo voy a escribir una respuesta un
poco más abajo, pero lo que le propongo es que piense sola/o el planteo de la
historia, y trate de imaginar qué es lo que haría usted.
Más allá del cuento, lo que
importa son los datos: Violeta jugaría con Marcelo llevando las piezas blancas,
y con Alberto llevando las piezas negras. El otro dato que se conoce es que
ambas partidas se jugarán en forma simultánea.
Y por último, aunque no lo
parezca, resolver el problema o contestar la pregunta es hacer matemática.
También.
Solución
Violeta juega contra
Alberto en el tablero uno con las piezas negras. En cambio, contra Marcelo, en
el tablero dos, Violeta juega con piezas blancas.
Además se sabe que ambas
partidas son simultáneas.
Hace así. Espera que
Alberto haga la primera movida (y así tiene que ser porque Alberto juega con
blancas y el conductor de las piezas blancas tiene que empezar el juego). No
bien lo hace, Violeta, hace la misma movida en el tablero dos, y esto está bien,
porque en el tablero dos, Violeta es quien juega con blancas.
(Yo intuyo que a esta
altura usted ya descubrió cómo va a ser la respuesta, ¿me equivoco?)
Antes de contestar en el
tablero uno, Violeta espera la respuesta en el tablero dos que está obligado a
hacer Marcelo, que juega con negras.
No bien Marcelo hace su
movida, Violeta reproduce lo que hizo Marcelo en el tablero uno, en la partida
con Alberto. Y así sigue todo el tiempo. Ante cada movida de las piezas blancas
que efectúa Alberto, ella las va reproduciendo en el tablero dos con Marcelo, y
las respuestas de éste en el tablero dos las reproduce en el tablero uno con
Alberto.
¿Qué es lo que va a pasar?
Si empata una partida, también empatará la otra, y si Alberto le gana la
partida, implica que ella le ganará a Marcelo y, por supuesto, también vale la
recíproca. Es decir, si es Marcelo quien gana su partida contra Violeta,
entonces ella le ganará a Alberto.
En cualquier caso, lo que
es seguro es que Violeta no va a perder las dos partidas como le sucedió a su
padre. Y eso, acá, es todo lo que importa
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