A más pensamientos negativos, mayor actividad en
el córtex derecho del cerebro y en consecuencia, mayor ansiedad, depresión,
envidia y hostilidad hacia los demás.
En otras palabras: más infelicidad autogenerada.
Por el contrario, quien trabaja en pensar bien de los demás y ver el
lado amable de la vida, ejercita el córtex izquierdo, elevando las emociones
placenteras y la felicidad.
Ricard advierte que no se trata de decidir
ver la vida en rosa de un día para otro, sino de trabajar sistemáticamente en
debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos
víctimas del pasado, de los padres o del entorno, y paralelamente, comenzar a
ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y directamente
responsables de nuestra propia felicidad
…….la felicidad es un asunto del espíritu.
- No depende de
nada ni de nadie externo a la persona (Buddha)
- La clave para ser feliz
mora en el interior de cada quien (Jesús)
- La felicidad es un hábito, o
el resultado de varios hábitos (Aristóteles)
(M. Ricard, En defensa de la felicidad,
Ed.Urano).