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Estoy completamente de acuerdo en que:
en el Poder Judicial argentino "circula una moral perversa
(ideología patriarcal y machista) basada en un fundamentalismo judeo-cristiano
cuya premisa establece que el padre siempre es necesario, no importa lo que haya
hecho o esté haciendo a sus hijos." Stola, La Nación).
Y no sólo, como lo señala Stola muy bien, en el poder
judicial, sino en otros ámibitos, incluidos los de la protección de la salud
(integral) de los niños y adolescentes.
Hay "falta de preparación" y prejuicios, incongruencias y, por
qué no, diferentes grados de complicidades, en diferentes ámbitos
(psicológico, judicial, legal en general, estatal, etc.) para la protección y
cuidado de las víctimas (sobre todo de niños, mujeres y
también de TRABAJADORES SIN CAPACIDAD ECONÓMICA NI PODER "ADQUISITIVO"), y
consecuentemente, AL FIN DE CUENTAS, falta de voluntad para EL CASTIGO A LOS
CULPABLES de todo tipo de abusos, los SEXUALES Y LABORALES en primer
lugar (explotación sexual y/o laboral, etc).
Por eso la otra vez cité a Petrus Borel: "los tribunales...
una cueva de asesinos". No es para desprestigiar a los trabajadores del sector
(incluidos abogados conscientes, que son bien poquitos) sino teniendo en la
cabeza todo esto (incluido Cromagnon, caso Amia, los diversos
casos Menem, armas, etc etc, ¡DICTADURA civico-militar! aún).
Ya lo dije antes, mientras vivamos en una sociedad donde el
"comercio" (intercambio) humano esté basado en el dinero, la propiedad, la
apropiación, etc., los niños (y las mujeres) serán víctimas preferenciales de
este orden, en primer lugar de la "célula fundamental", la familia patriarcal,
luego el Estado, etc.
Me hago cargo del ejemplo que a continuación comento (y se
verá cómo yo mismo quedo atrapado en la imposibilidad de dar nombre --aunque ya
me ofrecí a denunciarlo, no me dejan, por entendibles razones--: bueno, eso
sucede a diario bajo todas las formas del ser y el comercio en este tipo de
sociedad: toda suerte de "complicidades" e "imposibilidades" son
el pan cotidiano de nuestros vínculos, y de eso NO SE PUEDE SALIR
INDIVIDUALMENTE, salvo por lo invididual político, que es
colectivo).
El ejemplo: en un hospital, un jefe de guardia es un
perverso a todas luces, les hace imposible la "coexistencia pacífica" allí a
todos, al punto que se están yendo en masa de la Guardia, hacia otros turnos,
días, etc. Este mismo perverso (un verdadero hijo de la yuta --de esos como
no hay muchos, es decir: de manual-- que todos quieren cagar a trompadas,
aunque no lo hacen), este mismo es el primero que cuando hay un niño-adolescente
allí por una sospecha o denuncia de abuso, etc., es el que está listo para ir a
"mirar" y "hurgar" las pruebas físicas, etc. Todos los colegas de este tipo
dicen que es un "perverso", en el trabajo y en lo demás.
Mi conclusión ya anticipada a mis amigos: no sería nada raro
que un día al tipo lo pesquen con las manos en la masa, por así decir.
Y sigue allí, JEFE DE LA GUARDIA, controlando obsesivamente y jodiéndole la
vida a todos. ¿Por qué? Porque lo puso allí el Jefe de las Guardias, que fue
puesto allí por otro Director de la Especialidad tal, que fue puesto allí por
otro Director del Hospital, que fue puesto allí por el (ya ido) Director del
Hospital, que fue puesto allí por el Secretario, que fue puesto allí por el
Ministro, que fue puesto allí por el Titular del gobierno. Y el Director actual
del hospital, aunque (casi?) seguro que sabe cómo es la cosa, no toma cartas en
el asunto. Las víctimas de este infame (sus colegas?) se hacen "cómplices" de la
situación.
Para ir cerrando: aun para este hijo de la yuta, aun
para el presunto torturador de mi propio amigo o ser
querido yo pido el sostenimiento de la "presunción de
inocencia" del acusado, además de que si son condenados tengan derecho a
prisiones dignas (con aporte laboral a la sociedad, etc.), renunciar a la pena
de muerte, renunciar al deseo de "cortarlos en pedacitos", renunciar a "pagarles
con la misma moneda", renunciar a la ideología que permitió semejante
complicidad y "monstruosidad".
Obvio: la credibilidad, el amparo y la defensa de las víctimas
(y sobre todo si son niños!!) en primerísimo lugar, sin concesiones. Para ello,
dar las batallas que corresponden: NO A la no-credibilidad de las víctimas, NO a
los absurdos y/u obsoletos peritajes "físicos", NO al desamparo e
improtección de las víctimas, etc.
SI A LA "PRESUNCION DE VERACIDAD", QUE ES LA CONTRACARA
DIALECTICA DE LA "PRESUNCION DE INOCENCIA" !!!
(Y las pesquisas y pruebas no tienen por qué ser
"físico-corporales" aunque sí deben tener algún tipo de "materialidad" y
congruencia --incluidas ciertas "abstracciones" y "volatilidades" -- la de
las palabras incluida).
(Y aquí me callo antes que me acusen de "invasión de
Foro")
(Carlos, realmente gracias por el envío porque ha
sido oportuno y muy útil.)
Saludos a todos
Alberto a.
----- Original Message -----
Sent: Friday, August 01, 2008 8:47
AM
Subject: [forotopia] El abuso a menores,
casi sin condenas, La Nación, 1 de agosto 2008
Los ataques sexuales ante
la Justicia: hay castigo sólo en el 3 por ciento de los casos
denunciados
El abuso a menores, casi sin condenas
Para los especialistas se debe a la poca
valoración de los peritajes psicológicos y de los testimonios de los niños
víctimas
(Agencia CyTA-Instituto Leloir).- "En nuestro país se
esclarecen alrededor de tres de cada cien casos denunciados de abuso sexual de
menores. Es el delito menos sancionado de todos los que integran el Código
Penal. Si se tiene en cuenta que como máximo se denuncia el 10 por ciento de
los abusos sexuales infantiles que se cometen, tenemos un total de 3 casos con
condena cada 1000." El dato contundente lo aporta el juez Carlos Rozanski,
presidente del Tribunal Federal Oral N° 1 de La Plata y autor del libro
Abuso sexual infantil: denunciar o silenciar .
"El silencio que el abusador impone a la niña o al niño
mediante amenazas es reforzado por la actitud de la sociedad, que mira para
otro lado", señala Enrique Stola, médico especialista en psiquiatría y
psicología. Y agrega que la mayoría de los casos de abuso sexual infantil
ocurren a manos de quienes se supone que deberían brindar protección a los
niños. "Se dan en el seno familiar, en escuelas y en iglesias, entre otras
instituciones respetables de la sociedad", afirma.
De acuerdo con una definición del Programa de Asistencia al
Maltrato Infantil del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el abuso sexual
infantil remite a "involucrar a un niño o adolescente en actividades sexuales
que no llega a comprender totalmente, ya que por su condición de tal carece
del desarrollo madurativo, emocional y cognitivo para dar su consentimiento
acerca de los actos en cuestión",
"La coerción y la asimetría de poder entre el adulto y el niño
son factores determinantes en estos casos", dice el abogado Juan Pablo
Gallego, autor del libro Niñez maltratada y violencia de género , y
titular de la cátedra de Protección Integral de Derechos del Niño en la
Legislación y Jurisprudencia, en la Facultad de Derecho de la Universidad de
Buenos Aires.
En los Estados Unidos apenas el 5 por ciento de los casos que
llegan a la Justicia presenta evidencias médicas que apoyen el testimonio de
los pequeños.
No obstante, la doctora Lucy Berliner, directora del Centro
Harborview sobre Abuso Sexual y Estrés Traumático, en Seattle, señala que eso
no es un obstáculo para el esclarecimiento de muchos casos. Ello es posible
porque "cada vez hay más jueces y jurados conscientes y educados sobre las
características del abuso sexual infantil, lo que contribuye a que los
fiscales tengan la voluntad de ir más allá y tratar los casos con rigor, aun
cuando la principal evidencia sea el relato de la víctima".
Por su parte, Rozanzki opina que en la Argentina "la calidad
científica de las intervenciones psiquiátricas y psicológicas, entre otras
pruebas, excluyen las anacrónicas exigencias de evidencias físicas para probar
el abuso. Sin embargo -advierte-, es necesario que los operadores de la
Justicia tomen conciencia al respecto".
Alicia Ganduglia, psicóloga especialista en niños y
supervisora de la línea "Te ayudo", de la Dirección General de la Mujer del
gobierno porteño, explica que "a la escasa capacitación de los operadores
judiciales en abuso infantil suele agregarse la poca confianza depositada en
el niño como testigo confiable y la falta de adecuación del proceso judicial a
las características evolutivas del niño". Valores patriarcales
El juez Rozanski opina que la razón más importante por la cual
no se resuelven en la Justicia la mayoría de los casos de abuso sexual
infantil "no es la ignorancia de los instrumentos legales disponibles, sino la
voluntad de descartarlos, y eso tiene una raíz ideológica y de discriminación
hacia las víctimas de abusos, en su mayor parte mujeres y niños".
En esa misma línea, Stola considera que en el Poder Judicial
argentino "circula una moral perversa (ideología patriarcal y machista) basada
en un fundamentalismo judeo-cristiano cuya premisa establece que el padre
siempre es necesario, no importa lo que haya hecho o esté haciendo a sus
hijos".
Según el psiquiatra, un caso emblemático fue el de un juez
civil cuyo fallo, del 28 de julio de 1999, prolongó una perversidad moral. La
sentencia decía: "En sede penal no se ha comprobado el hecho denunciado, y aun
de haber existido, estimo que actualmente debe procurarse la revinculación
entre hijas y padre".
Al decir de los especialistas, cuando las niñas y los niños
que fueron objeto de abusado sexual entran en los tribunales de justicia creen
que van a encontrar protección, pero la mayoría de las veces lo que descubren
es otra realidad.
"El chiquito se cansa de contar, siente que no le creen, en
definitiva, vuelve a ser revictimizado", señala Stola y agrega: "Ese contexto
es aprovechado por los abusadores para llevar adelante estrategias legales
agresivas que tienen como fin desacreditar a los niños o a los denunciantes".
Algunos abogados recomiendan a sus clientes negociar con el
abusador con el argumento de que el proceso legal va a ser muy desgastante.
Para Juan Pablo Gallego, "negociar con el imputado a sabiendas de su
culpabilidad, significa promover su impunidad. Desde cualquier punto de vista
es inaceptable, entre otras cosas, porque forma parte del proceso de
recuperación psicológica del pequeño que éste se encuentre con la verdad.
Además, la Justicia debe impedir que el menor vuelva a ser víctima de abuso
sexual".
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