Las familias
y amigos de quienes ejercen un acto de abuso sexual tratan de relativizar los
hechos. Lo mismo ocurre con el abusador. Es así como plantean teorías
conspirativas, sospechas hacia las víctimas, etc. El abusador se sostiene en
estas ideas para tratar de negar la gravedad del delito.
Desde la
Salud Mental venimos sosteniendo una ética que defiende a la víctima. Como
sucedió con el cura Grassi, hoy ante las circunstancias que atraviesa el
psicólogo Jorge Corsi, es más necesario que nunca defender estos principios:
defender a la víctima. Es decir, al menor (o los menores) que se animo (se
animaron) a hacer al denuncia. Por ello no es importante lo que diga Jorge
Corsi sino la solidez de los fundamentos de la víctima y las pruebas que tienen
en el juzgado (bastante contundente, según la investigación realizada este
domingo por Pedro Lipcovich, psicólogo y director de la sección Psicología de
Página/12). De allí que se hace necesario conocer los fundamentos y las pruebas
de la acusación para que las mismas no queden en el olvido. Y, si es culpable,
debe ser necesario que se tome en cuanta el agravante de su condición de
profesional psicólogo.
Como dice
Alfredo no hay que confundir el monstruo con la monstruosidad. Pero, si la
acusación es cierta, el monstruo no sólo abusó de menores sino de la confianza
que le depositaron sus alumnos, colegas, pacientes y lectores de sus libros.
Lamentablemente la acusación es tan fuerte que es necesario que se lo suspenda
en la UBA y se retiren sus libros ya que si se comprueba su culpabilidad estos
van a servir para un estudio psicopatológico.
Es cierto
que este hecho es aprovechado por intereses que quieren desprestigiar las
actividades de aquellos que trabajan con abusadores. Para enfrentarlos se debe
seguir sosteniendo la firmeza de la ética que defiende a la víctima. Mientras
tanto debemos seguir profundizando en la complejidad de un tema como la
pedofilia (tal como lo hacen Claudia Huergo, Alberto Arias, Alfredo Grande) que
no se soluciona con grandes frases.
Enrique Carpintero