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Calificar a alguien a quien aún no se ha juzgado,
de "monstruo", "maléfico hombre", no me parece un buen camino.
Entiende el enojo de todos por sentirse
traicionados, pero con sólo recordar que ha habido casos de gente que se la pasó
en prisión años siendo inocente (uno sólo de esos casos ya debería bastar para
adoptar una posición objetiva) nos obliga a cuidar la presunción de inocencia
hasta el extremo de estar otorgándosela a quienes a priori (pre-juzgando)
consideramos culpable. Estpy hablando de personas, no de Estados y políticas de
Estado.
Sobre todo teniendo en cuenta que se está colocando
(no hay más remedio?) en manos de un Estado responsable de tantos males y
evidentemente culpable, el poder de juicio y condena.
Agrego el envío de Enrique Stola porque me parece
necesario compartirlo.
saludos
alberto a.
//////// Escuchando en youtube a J. P. Sartre http://www.youtube.com/watch?v=iXDQT-KsGXU&feature=related pensé sobre Corsi y los ataques que están
apareciendo en internet asociando su persona con algunos de nosotros y
nosotras. Leí el comunicado de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires y
recordé a Bourdieu, ese gran sociólogo francés que desmistificó las buenas
intenciones y señaló que en todo hay un interés. Y pensé, "la asociación
siempre pensando en su interés...". Tengo muy presente que nada han hecho
por colegas que como Miguel Orellano y María Inés Olivella, quienes se
han movido y mueven dentro de los principios éticos esperables en los y las
profesionales de la psicología, y que hoy están al borde de un juicio
gracias a la acción del juez Niklinson. Recordé el primer mes del caso
Grassi en donde pedí por favor que esa asociación y otros colegas salieran a
hablar sobre lo que era el abuso sexual, y fui claro en decirles que no
les pedía que tomaran posición. Nada. Silencio de radio. Les pregunté
entonces si esperaban que los chicos siguieran poniendo sus cuerpos para
ellos después dar sus seminarios. Nada. Silencio de radio. Solo Susana
Méndez, Jorge Garaventa y una veintena de colegas ¡en todo el
país! pusieron su firma, su rostro y su exposición social para salir a
defender a las posibles víctimas desde el primer momento. (Discupas por no
poner los nombres de la totalidad de los y las colegas) Tampoco otros
colegios tuvieron un rol activo en defensa de otros psicólogos y psicólogas
acusadas. Ej: Ana María Birades en Mar del Plata. Y hay más
Estoy
azorado por la cantidad de colegas que se rompen las vestiduras
hablando de que la Justicia se expida. Solo les falta decir "Tenemos fe en
la justicia". Estoy contento porque una cantidad mucho mayor de colegas
mantiene su científicamente fundamentado principio de creer en las
víctimas. La justicia es una abstracción. Pedir fe en la justicia, esperar
algo de ella es como pedir fe en el poder legislativo o al ejecutivo. Es
como pedir celeridad a cualquiera de los tres poderes porque nuestro interés
particular así lo necesita y decide. Está lleno de corruptos el Poder
Judicial, el Legislativo y el Ejecutivo, las instituciones sociales y los
pequeños hechos cotidianos en la red social. Piden que la justicia
acelere los tiempos para tranquilizarse a si mismos y que las sociedad...
¡los diferencie de Corsi! Mientras tanto hay jueces que liberan a los
abusadores y persiguen a los y las profesionales que trabajan
correctamente. ¡Y hoy gran cantidad de colegas pasan a confiar en la llamada
justicia!
No voy a decir que vínculo teníamos con Corsi. Si nos
conocíamos o no. Si eramos amigos, o era amigo de..., o eramos colegas, si
era primo de o pareja de... Porque cualquiera sea el vínculo hay
algo que no se puede perder de vista y es que hay víctimas y esas víctimas
han hablado. Y al hablar lo han señalado claramente. ¿Qué más necesitamos
o necesitan, colegas?
Retomo a Sartre. El habla sobre nuestro derecho
ciudadano a juzgar. Los y las ciudadanos no podemos imponer sanciones. Eso
es privativo del poder judicial en una República. Pero sí podemos
juzgar. Le creo a las víctimas. Y espero que se les crea a las
víctimas. Y tengan la máxima condena los imputados.
Mis saludos,
Enrique Stola
Enrique Stola Rodríguez Peña 582, Piso 2º Buenos
Aires, Argentina (1020) "El silencio es complicidad" José Adán Castelar,
poeta de Honduras. América Central
-- Enrique
Stola Rodríguez Peña 582, Piso 2º Buenos Aires, Argentina (1020) "El
silencio es complicidad" José Adán Castelar, poeta de Honduras. América
Central
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