Paz y Bien a tod@s:
En aquel tiempo, dijo Jesús a
sus discípulos:
Tened ceñida la cintura y
encendidas las lámparas: vosotros estad como los que aguardan a que su señor
vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame.
Dichosos
los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro
que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.
Y si llega
entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.
Comprended
que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir
un boquete.
Lo mismo
vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo
del hombre.
Las primeras generaciones
cristianas se vieron muy pronto obligadas a plantearse una cuestión decisiva.
La venida de Cristo resucitado se retrasaba más de lo que habían pensado en un
comienzo. La espera se les hacía larga. ¿Cómo mantener viva la esperanza? ¿Cómo
no caer en la frustración, el cansancio o el desaliento?
En los evangelios encontramos
diversas exhortaciones, parábolas y llamadas que sólo tienen un objetivo:
mantener viva la responsabilidad de las comunidades cristianas. Una de las
llamadas más conocidas dice así: «Tened ceñida la cintura y encendidas las
lámparas». ¿Qué sentido pueden tener estas palabras para nosotros, después de
veinte siglos de cristianismo?
Las dos imágenes son muy
expresivas. Indican la actitud que han de tener los criados que están esperando
de noche a que regrese su señor, para abrirle el portón de la casa en cuanto
llame. Han de estar con «la cintura ceñida», es decir, con la túnica
arremangada para poder moverse y actuar con agilidad. Han de estar con «las
lámparas encendidas» para tener la casa iluminada y mantenerse despiertos.
Estas palabras de Jesús son
también hoy una llamada a vivir con lucidez y responsabilidad, sin caer en la
pasividad o el letargo. En la historia de la Iglesia hay momentos en que se
hace de noche. Sin embargo, no es la hora de apagar las luces y echarnos a
dormir. Es la hora de reaccionar, despertar nuestra fe y seguir caminando hacia
el futuro, incluso en una Iglesia vieja y cansada.
Uno de los obstáculos más
importantes para impulsar la transformación que necesita hoy la Iglesia es la
pasividad generalizada de los cristianos. Desgraciadamente, durante muchos
siglos los hemos educado, sobre todo, para la sumisión y la pasividad. Todavía
hoy, a veces parece que no los necesitamos para pensar, proyectar y promover
caminos nuevos de fidelidad hacia Jesucristo.
Por eso, hemos de valorar,
cuidar y agradecer tanto el despertar de una nueva conciencia en muchos laicos
y laicas que viven hoy su adhesión a Cristo y su pertenencia a la Iglesia de un
modo lúcido y responsable. Es, sin duda, uno de los frutos más valiosos del
Vaticano II, primer concilio que se ha ocupado directa y explícitamente de
ellos.
Estos creyentes pueden ser hoy
el fermento de unas parroquias y comunidades renovadas en torno al seguimiento
fiel a Jesús. Son el mayor potencial del cristianismo. Los necesitamos más que nunca
para construir una Iglesia abierta a los problemas del mundo actual, y cercana
a los hombres y mujeres de hoy.
Contribuye a promover un
laicado más responsable. Pásalo. José Antonio Pagola
8/08/2010
El Señor te bendiga y te guarde; te muestre su
faz y tenga misericordia de ti. Vuelva su rostro a ti y te dé la paz (Bendición de Fco. de Asís al hermano
León)
NOTA: Os adjuntamos las lecturas de todo el mes de Agosto, así
os las podéis llevar a vuestras merecidas vacaciones. Recibid un abrazo de Paz
y Bien.
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LECDOM , es un servicio de la Fraternidad laica Paz y Bien que nace como
servicio interno y que se extiende con el interés de acercar el evangelio a la vida
ordinaria para que viva en nosotros y en medio del mundo, como buena noticia
transformadora.
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interesantes que organicéis en vuestra parroquia o comunidad y se lo
recordaremos a esta nuestra gran familia.
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