He
escogido algunos breves comentarios del libro, a modo de
degustación:
Comienza citando a
Baldwin “…igual que no se puede uno inventar a sus padres, la gente, por
desgracia, no se puede inventar sus puntos de amarre, sus amantes ni sus
amistades. Se los da la vida, y también ella se los quita, y la gran dificultad
radica en decir Sí a la vida.” Luego señala Stein que la individuación, “…en
muchos sentidos viene a ser lo opuesto del individualismo.” Dicha ampliación de
la consciencia “Jung la denominaba una opus contra
naturam.”
(…)
“A semejanza del
psicoanálisis freudiano, la psicología junguiana busca superar la represión y
elevar hasta la consciencia el aspecto de sombra de la personalidad individual,
así como deconstruir la cantinela conocida del ego como estable y privilegiado
centro del universo psíquico. Pero va más allá que el psicoanálisis, al querer
entablar una comunicación constante con lo que Jung denominaba el espíritu del
inconsciente colectivo.”
(…)
“Quisiera puntualizar
que, en relación con todos estos temas, la psicología junguiana siempre mira
hacia delante. Mientras que para fines analíticos debe hacerse además un
detallado repaso del pasado, la teoría sintoniza de manera fundamental con los
conflictos del presente y con el potencial para el futuro. La individuación es
un imperativo que nos impele hacia delante y, si se hace con éxito, nos libera
de la trampa que supone repetir interminablemente los patrones que nos han
condicionado.”
(…)
“Cuando Joseph
Wheelwright le contó –a Jung- que se estaba creando un programa de formación en
San Francisco –de formación junguiana-, Jung se lo quedó mirando <<como si
acabara de chocarse contra uno de esos camiones enormes, y yo le dije –explicaba
Wheelwright: -“ya veo que no quiere ni oír hablar del tema”. Él contestó: “Si le
digo la verdad, Wheelwright, no se me ocurre otra cosa de la que me apetezca
menos oír hablar”. Queda claro que Jung era alérgico a los
imitadores.”
(…)
Dice un poco más
adelante Murray Stein que “Cuando yo tenía cerca de cuarenta y cinco años,
acudió a mí una mujer de unos setenta años para preguntarme si querría
psicoanalizarla. Todavía recuerdo lo que me dijo durante nuestra primera sesión:
<<Desde que era una jovencita y mi madre fue a analizarse con Jung grabé
en mi mente lo que me contó. Me dijo que se puede seguir creciendo mientras uno
está vivo. Se lo dijo Jung. (…) …Tuvo que hacer frente a la crisis que supone
dejar de confiar en una identidad social totalmente desarrollada y depurada, y
además tampoco podía seguir confiando igual que antes en sus creencias y
opiniones no cuestionadas de <<profesora>> y <<experta>>
en una gran variedad de temas (su identidad animus). Descubrió la sombra que se
escondía en estos rasgos y características de su personalidad. El análisis fue
una conmoción.”
El libro, en
definitiva, no tiene desperdicio y es sumamente esclarecedor acerca de un tema
nuclear de Jung, el proceso de individuación, ya tratado de diversas maneras
anteriormente por filósofos como Leibniz, Locke y Schopenhauer, y que alude a la
“tendencia innata (llamémosla instinto, impulso o, como diré en ciertos pasajes
del libro, imperativo) del ser vivo a encarnarse a sí mismo plenamente, a
convertirse verdaderamente en él mismo en el mundo empírico del tiempo y del
espacio, y en el caso de los humanos a tomar conciencia de quién y qué
somos.”
Saludos
cordiales
Manuel J.
Moreno
Psicólogo –
Grafoanalista
Instituto de
Grafología Analítica –Principado de Asturias-
www.institutografologia.es