General Jose de San Martín
(Libertador de Argentina, Chile y Perú)

A
pesar de que vivió muy pocos años en la Argentina y de que la mayoría
de sus hazañas militares ocurrieron fuera de nuestro territorio, el
general José de San Martín caló tan hondo en el pueblo argentino que
mereció la inmensa consideración de Padre de la Patria.
En su
personalidad y forma de vida hay que buscar la razón por la que el
Libertador se convirtiera en una figura relevante de la historia
americana.
Un hombre con valores firmes, al que no le
importaba el lujo. Vivía en la austeridad, le daba gran importancia a
la palabra, amaba a su patria y, sobre todo, no codiciaba el poder.
Posiblemente, este último aspecto fue una de las características que
más se resaltó en su personalidad, puesto que resulta extraño que un
integrante de la política no quede atrapado por la seducción de ejercer
la autoridad.
EL HOMBRE DETRÁS DEL BRONCE
Por Miguel Angel De Marco (Especial para LA NACION)
Supo sobreponerse a sus carencias y debilidades; por eso está en el bronce
San
Martín está en el bronce por la epopeya que protagonizó
sobreponiéndose a sus humanas carencias y debilidades, y no por no
haberlas tenido. Sintió el calor de la familia y la amistad, y el
reconocimiento de los contemporáneos que supieron apreciar su conducta y
propósitos. Pero también padeció el desencanto, la ingratitud, los
dolores de la carne y del espíritu.
Las enfermedades laceraron su
cuerpo: muchas veces sintió que la fiebre lo abrasaba y las fuerzas lo
abandonaban. En varias ocasiones, sus graves responsabilidades
pusieron a dura prueba su equilibrio psíquico. Como todo ser que se
siente mal interpretado o traicionado, expresó sin ambages su
indignación y pena. Lo demuestra su conocida carta a José de la Riva
Agüero, de punzante dureza, en la que no vaciló en enrostrarle: "¡Es
incomprensible la osadía grosera de hacerme la propuesta de emplear mi
sable en una guerra civil! ¡Malvado! ¿Sabe usted si éste se ha teñido
jamás con sangre americana"? ¡Eh! basta; un pícaro no es capaz de
llamar por más tiempo la atención de un hombre honrado".
Parco
por carácter y formación, festejaba, sin embargo, con risa estentórea
las ocurrencias de sus jóvenes oficiales y agradaba en los salones por
su afabilidad y apostura marcial. Su voz grave expresaba tanto un
cumplido galante como entonaba con fervor patriótico las estrofas del
Himno Nacional.
Narra el inglés Basilio Hall, que se
hallaba en Lima el día de la proclamación de la independencia del Perú:
"Por la noche San Martín dio un baile en palacio, de cuya alegría
participó él mismo cordialmente; bailó y conversó con todos los que se
hallaban en el salón, con tanta soltura y amabilidad que, de todos los
asistentes, él parecía ser la persona menos embargada por cuidados y
deberes".
En su carácter de gobernador intendente de
Cuyo, general en jefe o protector del Perú, no desechaba los placeres
de la buena mesa y el brillo de los uniformes de gala, pero prefería
ser frugal. La carbonada, la carne asada y el vino, consumidos con
mesura, le proporcionaban el mismo sencillo bienestar que dormir la
siesta en su modesto catre de campaña o vestir su uniforme azul de
cuartel, cuyos botones cosía y cuyas roturas remendaba con sus manos.
Le
apetecía fumar, luego de picar cuidadosamente el tabaco, los cigarros
que él mismo armaba. Era, además, afecto a los trabajos manuales.
Florencio Balcarce, hermano menor de su yerno, que viajaba día por medio
desde París a Grand Bourg, para estar con su familia, recuerda: "El
general goza a más no poder de esa vida solitaria y tranquila que tanto
ambiciona. Un día lo encuentro haciendo las veces de armero y limpiando
las pistolas y escopetas que tiene; otro día es carpintero y siempre
pasa así sus ratos en ocupaciones que lo distraen de otros pensamientos y
lo hacen gozar de buena salud".
Y señala Florencio
Varela, que lo visitó en abril de 1844: "Es sumamente aficionado al
campo, y desde que pasa la estación del frío, se retira a aquella casa,
propiedad suya, donde se entrega al cultivo de plantas y árboles
frutales a que tiene gran afición".
Amó la memoria de sus
padres, atendió las necesidades de su hermana viuda, que vivía en
España; veló con afecto casi paternal por su "esposa y amiga" Remedios,
aun cuando la distancia le impidió estar junto a su lecho de muerte;
quiso entrañablemente a su hija, para quien escribió sus célebres y
ejemplares "Máximas" destinadas a reglar su conducta en el colegio de
Bruselas. "El tiene delirio con las nietitas, cuya única maestra es la
madre, joven perfectamente educada y capaz, que sueña con Buenos Aires y
se esfuerza en que sus hijitas no olviden el nombre de esa patria ni
esa lengua nacional", subraya Varela.
Sus amigos
Del
mismo modo expresaba sin reticencias su afecto hacia sus viejos
compañeros de armas. Con Alejandro Aguado, su benefactor en Europa
durante los días amargos de su voluntario ostracismo, rememoraba sus
andanzas juveniles, las incidencias de la vida cuartelera y los trances
amorosos en Cádiz, donde estuvo a punto de perder la vida por lealtad a
su jefe, el general Solano.
Con Juan Gregorio de Las
Heras y Tomás Guido compartía confidencias militares, políticas y
personales. Y con sus antiguos cadetes de Granaderos, convertidos a su
lado en brillantes adalides, se mostraba afectuoso y comprensivo.
Mientras,
a mediados de enero de 1823, cruzaba los Andes camino a Mendoza con el
propósito de marchar después a Buenos Aires, advirtió que un hombre lo
esperaba junto al fuego en plena cordillera. Era Manuel Olazábal.
"Cuando se acercó - recuerda éste en tercera persona- se precipitó
hacia él y lo abrazó por la cintura, deslizándose de sus ojos
abundantes lágrimas. El general le tendió el brazo sobre la cabeza, y,
lleno de emoción, sólo pudo decirle: ¡Hijo!"
Tal, el San Martín íntimo y entrañable, próximo, por humano, al corazón argentino.
El autor es Director de Ediciones de Emecé Editores.
JOSÉ DE SAN MARTÍN (Testamento)
En
el nombre de Dios Todopoderoso, a quien reconozco como Hacedor del
Universo, digo yo, José de San Martín, generalísimo de la República del
Perú y fundador de su libertad, capitán general de la de Chile y
brigadier general de la Confederación Argentina, que, visto el mal
estado de mi salud, declaro por el presente testamento, lo siguiente:
1)
- Dejo por absoluta heredera de mis bienes habidos y por haber, a mi
única hija Mercedes de San Martín, actualmente casada con Mariano
Balcarce.
2) - Es mi expresa voluntad el que mi hija
suministre a mi hermana María Elena, una pensión de mil francos anuales,
y a su fallecimiento se continúe pagando a su hija Petronila, una de
### hasta su muerte, sin que para asegurar este don que hago a mi
hermana y sobrina sea necesaria otra hipoteca que la confianza que me
asiste de que mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente ésta mi
voluntad.
3) - El sable que me ha acompañado en toda la
guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al
General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una
prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la
firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las
injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla.
4)
- Prohibo el que se me haga ningún género de funeral, y desde el lugar
en que falleciere se me conducirá directamente al Cementerio sin
ningún acompañamiento, pero sí desearía el que mi corazón fuese
depositado en el de Buenos Aires.
5) - Declaro no deber, ni haber debido nada a nadie.
6)
- Aunque es verdad que todos mis anhelos no han tenido otro objeto que
el bien de mi hija amada, debo confesar que la honrada conducta de
ésta y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado, han
recompensado con usura todos mis esmeros haciendo mi vejez feliz. Yo le
ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus
hijas (a las que abrazo con mi corazón) si es que a su vez quiere tener
la misma feliz suerte que yo he tenido; igual encargo hago a su
esposo, cuya honradez y hombría de bien no ha desmentido la opinión que
había formado de él, lo que me garantiza continuará haciendo la
felicidad de mi hija y nietas.
7) - Todo otro testamento o disposición anterior al presente, queda nulo y sin ningún valor.
Hecho en París a veinte y tres de enero del año mil ochocientos cuarenta y cuatro, y escrito todo de mi puño y letra.
José de San Martín
Articulo
adicional: Es mi voluntad que el estandarte que el bravo español don
Francisco Pizarro tremoló en la conquista del Perú, sea devuelta a esa
República (a pesar de ser propiedad mía) siempre que sus gobiernos
hayan realizado las recompensas y honores con que me honró su primer
congreso.
José de San Martín
Copia del testamento
ológrafo de San Martín, que aparece en la historia del Libertador don
José de San martín, por Pacifico Otero. Tomo IV.
José de San
Martín, (25/2/1778 - 17/8/1850). "El Libertador de américa", "El Gran
Capitán", "El Libertador de Chile", "El Protector del Perú", "El Santo
de la Espada", otros tantos nombres que delinean la figura egregia de
nuestro José de San Martín.
Sus prendas morales, su abnegación heroica, su patriotismo callado, están a la altura de su encomiado genio militar.
Reproducimos aquí su testamento para lección y ejemplo de las generaciones argentinas.
Citas de San Martín que no debemos olvidar:
Todo
pueblo civilizado está en aptitud de ser libre; mas el grado de
libertad de que goce, debe ser exactamente proporcionado a su
civilización.-
Las facciones son la ruina de los estados.-
Sacrificaré gustoso mi existencia en obsequio de la Patria.
Olvidar
los servicios y los sacrificios revela un principio de ingratitud que
ni por virtud pública,ni privada,está excluída de la moral.
La buena fe del que preside una nación,es el principio de su prosperidad.
Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos.
Millones
de hombres dispuestos a ser independientes, servirán mejor a la
humanidad y a su país, si en vez de ventajas efímeras pueden ofrecer
emporios de comercio, relaciones fecundas y concordia pemanente entre
los hombres.
"En cuanto a mi conducta pública, mis
compatriotas, como en lo general de las cosas, dividirán sus opiniones,
los hijos de éstos darán el verdadero fallo" Grl. José de San Martin.
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Hoy
repito un trabajito de recopilacion de informacion sobre el
Libertador, se cumple un año mas de su fallecimiento, es muy grato
poder rendirle un homenaje a este hombre que forma una parte muy
importante de la historia de Argentina, Chile y Peru.
Espero te guste. Rodrigo!