EL ALTERMUNDISMO: COMO UN TREN EN
MOVIMIENTO (extractos)
Bernard Cassen*
El termino altermundista designa a personas y movimientos que rechazan
una, varias o todas las dimensiones del orden existente -el
capitalismo neoliberal- y que apiran a otro mundo. El lema OTRO MUNDO
ES POSIBLE nace en Le Monde Diplomatique en mayo de 1998, luego fue
tomado por ATTAC y a partir de enero de 2001 en Porto Alegre por los
Foros Sociales y el conjunto de los altermundistas.
Progresivamente a comienzos del nuevo siglo, se fue pasando de los
"anti" a los "alter", del simple rechazo a la
globalización neoliberal, a las propuestas.
El Movimiento altermundista es un conjunto de organizaciones y redes
sin ninguna estructura, salvo coordinación para acciones puntuales.
Su mayor visualización son los foros sociales y las manifestaciones.
Algunas organizaciones dedican el 100% de su actividad (como ATTAC) y
otras sólo una parte ya que participan principalmente a través del
prisma de su razón de ser: defensa de los trabajadores para los
sindicatos, defensa del planeta para los ecologistas, los derechos de
las mujeres para las feministas, etc. etc.
El movimiento altermundiista funciona como un metro en forma de
biblioteca itinerante de análisis, de coordinación de luchas, de
propuestas: algunos están desde el primer hasta el último vagón,
otros se suben en una estación y se bajan luego, pero todos habrán
hecho al menos una parte del camino juntos.
Un punto extremadamente positivo de los foros y movilizaciones es el
hecho que a muchas asociaciones les ha permitido conocer y comprender
mejor las luchas y lógicas de las demás organizaciones. Ninguna
organización sale tal cual como ingresó, en especial gracias a las
relaciones humanas que se establecen.
El primer éxito del movimiento altermundista fue haber permitido los
encuentros del nivel local al internacional y haber hecho emerger
redes con un léxico común para caracterizar los desastres de la
gobalización neoliberal.
Los fundamentos de las políticas neoliberales han sido
deconstruidos. Si en el año 2005, la campaña contra el tratado
cosntitucional fue victoriosa, se debe especialmente a que se
transformó en un referendum no "por" o "contra"
Europa, alternativa absurda en la que los partidarios del SI querían
encerrar a los ciudadanos, sino en "a favor" o "en
contra" del neoliberalismo.
¿Está el altermundismo en retroceso? Quién puede creer eso
cuando se observa lo que sucede en América latina, donde se han
realizado cinco foros mundiales (Cuatro en Porto Alegre y uno en
Caracas). Donde en Bolivia, tras la elección de Evo Morales, y en
Venezuela, donde Hugo Chávez ha ganado todas las elecciones desde
1998, se han entablado procesos de cambios profundos de la sociedad,
incorporando los grandes temas del altermundismo. A la luz de estas
experiencias surge una pregunta a la que el movimiento altermundista
no puede entregar una respuesta común: la pregunta tiene relación
con los resultados concretos de sus acciones y su relación con lo
político. Para el conjunto de los componentes del altermundismo los
Foros Sociales deben -sin ninguna duda- seguir siendo lo que son desde
su nacimiento: espacios de encuentro, debate y búsqueda de
convergencias entre actores sociales y ciudadanos, y especialmente la
elaboración de propuestas.
Algunos piensan que hay que continuar buscando propuestas y
alternativas, sin ir más lejos como el establecer un programa
político, aunque fuese mundial. Esta actitud reenvía a una
ideología libertaria difusa, pero muy presente en muchas
organizaciones. Fue teorizada por John Holloway en un libro llamado
"Cambiar el mundo sin tomar el poder". La palabra
"poder" está ausente del vocabulario de estos actores,
salvo para estigmatizarla, muchas veces en reacción a las derivas
totalitarias de los Estados-partidos. Por el contrario el contra-poder
y la desobediencia civil aparecen como puntos privilegiados del
cambio.
Para otros, incluyendo a muchos ciudadanos, la palabra poder no es un
tabú. Es verdad que la experiencia pasada (Mitterrand, Lula, por
ejemplo) ayuda a no hacerse ilusiones sobre la capacidad o la voluntad
de cambiar realmente las cosas desde un gobierno, incluso inicialmente
bien intencionado, si no está permanentemente empujado por las
movilizaciones sociales. Pero no consideran que la política sea, por
esencia, un dominio en que sólo se puede ensuciar las manos.
Los movimientos sociales y ciudadanos pueden influir en los actores
políticos permaneciendo fuera de la esfera electoral. ¿Cómo? A
través de las movilizaciones, desde luego, pero también
produciendo propuestas que sean discutidas por la sociedad.
A nivel internacional, 19 participantes regulares de los foros
sociales, provenientes de quince países (entre ellos el autor de
estas líneas) tomaron la iniciativa de elaborar un conjunto de 12
propuestas estructurantes para otro mundo posible, las que fueron
presentadas el 29 de enero de 2005, bajo el nombre "manifiesto de
Porto Alegre" el que fue publicado en el número 50, marzo de
2005, de la edición chilena de Le Monde Diplomatique. Un año
después, en vísperas del Foro Social Mundial de Bamako, cientos de
asistentes adoptaron un documento programático a vocación
planetaria, conocido como "El llamado de Bamako" (1).
A través de la ampliación de la conciencia ciudadana, de acciones
de educación popular, de "concientización" se puede
contribuir a la formación de un terreno cada vez más refractario
al neoliberalismo e influenciar a los actores del juego
político.
En última instancia la hegemonía neoliberal se basa en la
conquista de las mentes. Por ello la crítica del sistema
mediático, actor económico y vector ideológico de esta
hegemonía, es una prioridad absoluta.
Nota
1)
http://agenciacartamaior.uol.com.br
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*Bernard Cassen es Presidente de Honor de ATTAC Francia y
participó en los dos Foros Sociales que se han realizado en Chile.
(Extractos con acuerdo del autor).
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EL GRANO DE ARENA
Correo de información ATTAC
n° 379 - Lunes 15 de enero de 2007
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