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LaLuchaContinúa
| | Asunto: | [laluchacontinua] Nro. 44- A 32 años del golpe de Estado. Las cuentas pend ientes | | Fecha: | Lunes, 4 de Julio, 2005 11:32:19 (-0300) | | Autor: | Centro Carlos Marx <centrocarlosmarx @..........uy>
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Dos mujeres
corriendo en la playa - Pablo
Picasso
En este
número:
-
El "malestar"militar
-
32 años del golpe
-
Plenaria Memoria y Justicia CARTA ABIERTA
-
Nybia Sabalzagararay -Reconocen que fue
asesinada
-
Caso
Martirena
-
Caso
LUZARDO
-
Caso MARÍA CLAUDIA
-
Caso
BERRÍOS
-
Marcha en
Defensa del Agua y la Vida
-
Argentina ¿un
ejemplo a seguir?
-
CHIAPAS:
Alerta ROJA
-
EEUU-Irán-Irak - Immanuel Wallerstein
-
PARAGUAY: Impunidad
para EEUU - Pérez
Esquivel
-
Vimos en la Web
-
Buzón de los
lectores |
la
luch a
continúa
Nro. 44- A
32 años del golpe de Estado. Las cuentas pendientes.
04/07/05
Esto no
significa que debamos confrontar al mundo con nuevos
principios doctrinarios y proclamar: ¡He aquí la verdad,
de rodillas ante ella! Significa que debemos desarrollar
nuevos principios a partir de los principios existentes
del mundo. No debemos decirle: Abandona tus luchas, son
mera locura, nosotros te daremos los verdaderos
objetivos. En vez de ello, debemos simplemente mostrar
al mundo por qué él está en lucha, y la conciencia de
eso es lo que deberá adquirir, quiéralo o no.
Marx, Carta a Rouge
1843
la lucha continúa es uno de los
emprendimientos inscriptos en nuestro proyecto del Centro Carlos Marx, una
propuesta plural y abierta de intercambio de ideas e
iniciativas entre militantes sociales y políticos. Todo
lo aquí publicado está a disposición para su difusión y
reproducción total o parcial, porque la poesía no
es de quien la escribe sino de quien la necesita (Il Postino). Agradecemos que nos ayuden a difundir este
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"Caminar a solas es posible,
pero el buen peregrino sabe que
el camino es largo y requiere
compañeros." H. Cámara
Estimado
lector:
Les acercamos una
serie de materiales y documentos que hablan por sí
mismos acerca de la situación en la lucha por los
DDHH en el Uruguay de hoy. Nuestro paisito, uno de los
últimos bastiones de la impunidad en el Cono Sur camina
con pasos de gigante hacia nuevas definiciones. Una ola
de rumores y trascendidos de "fuentes militares"
enturbian el panorama político nacional. Las
movilizaciones de los trabajadores, el primer paro
general del gobierno progresista, los reclamos en
materia de defensa del agua y la vida son los temas de
la agenda política. El Tratado de inversiones con los
EEUU tras la cumbre del Mercosur en Asunción del
Paraguay quedó en el "freezer" por la enorme oposición
en filas del propio Frente Amplio y en el movimiento
sindical. En próximos números abordaremos más
analiticamente estos candentes
temas. |
| Los trascendidos sobre el "malestar"
militar
EL MOMENTO DE LA
OBEDIENCIA DEBIDA
Samuel Blixen
Semanario Brecha, Montevideo,
24-6-05
El comandante del Ejército
mantiene una actitud dual: a sus generales les habla de
malestar frente a la política del gobierno en materia de
derechos humanos y al presidente Vázquez de acatamiento;
mientras, la usina de rumores despliega los "planteos"
militares en los medios, presionando a la justicia por
prescripciones de delitos de lesa humanidad. La
justicia, por su lado, espera su
hora.
El presidente Tabaré Vázquez afirmó
el miércoles 22, durante su visita a la sede del
PIT-CNT, que no dará un paso atrás sobre las decisiones
adoptadas en materia de derechos humanos y que
no tolerará ningún "planteo" militar.
Vázquez aseguró a los dirigentes de la central que no
hay retorno respecto de lo que se ha decidido, y que no
recibió ninguna queja de los mandos. Dijo que no existe
inquietud en las Fuerzas Armadas aunque se detectó
cierta preocupación por las decisiones adoptadas en
Argentina respecto de la anulación de las leyes de punto
final y de obediencia debida; comentó que existe, sí,
una campaña de trascendidos.
Todo parece indicar que los
"planteos" se están haciendo desde los medios de
comunicación. Nunca como ahora han proliferado tanto las
"fuentes militares", nunca han sido tan locuaces como
ahora y nunca contaron con tanto espacio para hacer
afirmaciones cuya seriedad y valor no pueden ser
confirmadas porque las "fuentes" no se identifican ante
la población. Por ejemplo, no es lo mismo que el general
Ángel Bertolotti comente off the record a los
periodistas de El País, Últimas Noticias o El Observador
que el presidente Vázquez rompió su compromiso o que
mintió, a que lo diga el "Conejo" Ricardo Medina, el
"Pajarito" Jorge Silveira o algún otro espécimen con
sobrenombre animal.
Si bien es cierto que el comandante
del Ejército no ha dicho "esta boca es mía", tampoco ha
salido a desmentir los rumores que se esparcen en los
medios. El silencio de Bertolotti lo coloca en situación
ambigua: los diarios dicen de su malestar, el secretario
de la Presidencia dice de su acatamiento al gobierno,
él no dice nada. El senador Rafael
Michelini sigue reclamando una actitud clara y reitera
que Bertolotti "tiene tarjeta
amarilla".
El senador socialista José
Korzeniak opinó que "si fuera cierto
que Bertolotti hubiera desobedecido o contradicho lo que
le ordenó su mando superior, obviamente se tiene que ir
y hay que echarlo. Pero creo que no fue así".
El senador Enrique Rubio, de la Vertiente Artiguista,
prefirió cuestionar a Michelini por comentar que
Bertolotti debería renunciar; entendió Rubio que esa
opinión debía ser trasmitida a Vázquez pero no comentada
en la prensa.
Algo debe haber comentado el
comandante en jefe del Ejército cuando, tras una
ceremonia de incorporación de unos vehículos al
Regimiento 4 de Caballería, se reunió con los generales
en actividad. Los trascendidos de prensa indicaron que
Bertolotti manifestó allí su desagrado por la nueva
interpretación que el gobierno está haciendo de la ley
de caducidad y expresó su malestar por lo que considera
una modificación del compromiso asumido por Vázquez. Los
rumores obligaron a la Secretaría de la Presidencia a
convocar una conferencia de prensa "dado que han
existido algunos trascendidos con alguna información que
no es del todo correcta".
En la misma, Gonzalo Fernández
aseguró "el absoluto respaldo del presidente de la
República a los tres comandantes en jefe" y la "absoluta
colaboración (de los comandantes) con la Presidencia de
la República en mérito al compromiso democrático que
tienen asumido y de subordinación al mando".
Fernández afirmó que no existe una revisión de
la interpretación sobre los alcances de la ley de
caducidad, que siempre se sostuvo que los casos
ocurridos antes de la disolución de las cámaras no
estaban comprendidos, pero agregó que "obviamente, como
cualquier otro ilícito, es probable que el
transcurso del tiempo haya determinado la prescripción
de las acciones".
Esta afirmación, lanzada al pasar,
encendió luces rojas varias. A pesar de que Fernández
abundó en que el propio Bertolotti se había reunido con
él para desvirtuar rumores, los trascendidos en la
prensa aseguraron que el comandante en jefe estuvo
dispuesto a renunciar y que no lo hizo debido al alcance
de las aclaraciones en la conferencia de prensa. Si la
eventual prescripción otorgaba cierta tranquilidad en
ambientes castrenses (y también entre los civiles que
aparecen como autores intelectuales de los crímenes), la
confirmación de que la Presidencia no objetará la
investigación de casos anteriores a junio de 1973
redobló la usina de rumores. Las "fuentes militares"
volvieron a la carga, para anunciar, desde las páginas
de El Observador, que "varios generales no
comparten la tesis de que no hay riesgo de que algún
militar sea procesado" por delitos anteriores a
1973. "Las fuentes dijeron que los retirados han
trasmitido que si son citados por la justicia no irán a
declarar. Incluso al menos dos oficiales retirados,
acusados de violar los derechos humanos en el pasado,
dijeron que recibieron invitación de varios
coroneles para refugiarse en sus unidades en caso de una
citación judicial". Es evidente que han tenido
más publicidad los trascendidos sobre el malestar
militar que las afirmaciones del presidente sobre la
tranquilidad en filas castrenses. Es hora de que el
comandante en jefe, que cuestiona al presidente ante sus
generales y lo respalda ante el secretario de la
Presidencia, diga algo, para detener los rumores, o para
subirse a ellos. El último rumor sugiere que Bertolotti
mantiene en suspenso su renuncia hasta hablar con
Vázquez; pero Vázquez no tiene apuro.
Hay una coincidencia general en que
el tinglado de los "malestares" no tiene consecuencias
prácticas. Como dice Vázquez, hay tranquilidad en las
Fuerzas Armadas, lo que debe traducirse como que
cada uno está haciendo su juego pero nadie
arriesga aventuras disparatadas. Las
invocaciones a un eventual desacato a la justicia
convienen a quienes juegan a la desestabilización. El
actual senador Julio María Sanguinetti dice sentirse
"triste" por la política presidencial en materia de
derechos humanos, y apela, también él, al "espíritu" de
la ley, una cualidad inmaterial capaz de extender
universalmente la impunidad. En particular,
Sanguinetti se preocupa por los casos previos al
golpe militar, sobre todo los cometidos por el Escuadrón
de la Muerte. Tales casos pueden llegar a
vincularlo a él personalmente, si algún día la
justicia se decide a investigar qué apoyos
institucionales tuvieron los comandos caza
tupamaros.
A la par que los trascendidos, han
proliferado los atentos lectores de las múltiples
"bibliotecas". Así, han resurgido quienes hacen cálculos
sobre las prescripciones y sobre la imposibilidad de
ciertas "retroactividades" de acuerdos internacionales.
Son todas señales que se lanzan desde las usinas de la
impunidad para condicionar la acción de la justicia.
Nunca tantos eruditos han escarbado en tantas
bibliotecas para apuntalar la impunidad. La
justicia, ciega, sorda, muda, indigente y aterrorizada,
sigue coleccionando argumentos para no actuar,
salvo contadas excepciones.
La tesis de la prescripción, a la
que los abogados del Serpaj oponen el criterio de la
imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad,
parece focalizarse sobre el caso más emblemático: los
asesinatos de Michelini y Gutiérrez Ruiz. En espera de
que los sabios encuentren la letra pequeñita, los
abogados defensores de Juan María Bordaberry y Juan
Carlos Blanco articulan todas las chicanas para
postergar el momento en que el juez Roberto Timbal
finalmente se expida sobre el pedido de procesamiento
hecho por la fiscal Mirtha Guianze; en el esfuerzo se
utilizó el nombre de un fallecido, Andrés Cultelli,
solicitado como testigo, a sabiendas de que el "Viejo"
Cultelli, si pudiera testificar, condenaría a Blanco y a
Bordaberry; pero la idea es ganar tiempo mientras se
intenta ubicarlo.*
La abogada de las familias, Hebe
Martínez Burlé, pretende desactivar la maniobra, y entre
los documentos que aportará a la sede está aquel que le
acercó Juan Raúl Ferreira: la publicación
oficial del Congreso de Estados Unidos que recoge el
testimonio brindado por Wilson Ferreira Aldunate, donde
afirma que los secuestros y asesinatos de mayo de 1976
en Buenos Aires fueron ordenados por las autoridades
uruguayas en Montevideo. "Wilson testificará en
la causa", afirmó Martínez Burlé.
El caso Michelini-Gutiérrez Ruiz,
las interpretaciones jurídicas y las consideraciones
sobre la nueva política de derechos humanos del gobierno
serán el eje del acto que todas las organizaciones de
derechos humanos, de familiares y el PIT-CNT, realizarán
en el Paraninfo de la Universidad el lunes 27, fecha del
golpe de Estado, un aniversario que no ha
prescrito.
* En
función de la misma estrategia, la defensa de Bordaberry
anunció que citaría a declarar a Kimal Amir y Luis
Alemañy, dos ex dirigentes tupamaros que se habían
escindido de esa organización en 1974. La esperanza de
los abogados del ex dictador era que ambos ex
guerrilleros abonaran la tesis de que Michelini y
Gutiérrez Ruiz fueron asesinados por el mln. Amir y
Alemañy calificaron a la maniobra como una patraña a la
cual no se prestarían.
PROCLAMA de
la Plenaria "MEMORIA Y JUSTICIA"
A 32 años del
golpe
Un 27
de junio más. Ya pasaron 32 años del Golpe de Estado y,
32 también, de la heroica Huelga General de los
trabajadores.
Parece
que hoy, tanto como ayer, se empecinan en hacernos creer
el cuentito que habla de cierto estado de guerra interno
o, como dice el Presidente, de una guerra entre
hermanos. Pretenden que olvidemos todo lo sufrido y todo
lo que, con sangre, fuimos aprendiendo. Las
persecuciones tempranas a militantes sindicales y
estudiantiles, el Pachecato y sus Medidas Prontas de
Seguridad, los grupos fascistas, el Escuadrón de la
Muerte y Mitrione, las dictaduras de Brasil, Argentina y
Chile bajo el ala siniestra del Plan Cóndor, las Fuerzas
Conjuntas, la tortura como arma y más. Que no se nos
tome por idiotas, el Golpe de Estado que tiene poco de
casualidad y tiene, sí, marcada a fuego la impronta de
una clase dominante que lo auspició como alternativa y
freno a la lucha que supieron llevar adelante nuestras
compañeras y compañeros. Nada más erróneo que afirmar
que todos fuimos víctimas; acá hubo militares y civiles,
patrones y oligarcas que supieron aprovechar y respaldar
esta nueva estrategia del capitalismo, la del modelo
neoliberal implantado sin sutilezas por el brazo
ejecutor de las Fuerzas Armadas.
Se nos
propone que olvidemos, que abandonemos esta perspectiva
de memoria y de lucha para lograr, así, la pacificación;
una paz por decreto, entre silencios y ocultamientos, en
la que debemos callar y en la que todos, o casi todos,
acatamos. Nuestra respuesta, como hace 32 años, insiste
en lo aprendido de aquellos huelguistas del 73, quienes
no dudaron en hacer frente a los milicos y a ese aparato
represivo que fue y es sostén de tanta injusticia.
Recordamos en nuestra lucha a la resistencia de la clase
trabajadora contra el autoritarismo, recordamos la
ocupación de los lugares de estudio y de trabajo en una
medida que, además de debatida y pensada, fue, a
diferencia de lo que hoy prevalece, llevada adelante con
dignidad e independencia de clase.
Siguieron años durísimos para todos en
donde la dictadura intentó quebrar la resistencia
popular. Cualquiera era sospechoso o subversivo para el
Estado, ese Estado que aplicó el terror del secuestro,
la tortura, la desaparición y el asesinato en nombre de
la Patria Financiera. Así, la Doctrina de la Seguridad
Nacional puso a diario en las calles a policías y
militares que, tras largos años de entrenamiento y
adoctrinamiento en la Escuela de la Américas bajo la
tutela del imperio, no descansaron en su empeño por
romper los lazos solidarios gestados desde abajo que
iban, poco a poco, creando esa sociedad
diferente.
Si la
dictadura fue tenaz en la violación de los derechos
humanos, la salida negociada entre golpistas y
demócratas no podía ser diferente. El Pacto del Club
Naval significaba para muchos ese supuesto retorno a la
libertad, esa salida que guiñaba cómplice a la
impunidad, ese anuncio que luego se llamaría Ley de
Caducidad.
Llegaron los nuevos gobiernos democráticos
con Sanguinetti a la cabeza. Y las razzias siguieron
siendo la moneda corriente en el día a día, y aquella
maquinaria que tanto nos había golpeado pasaba a ser
protegida celosamente: sus responsables se beneficiaban
de una Ley de Impunidad hecha a la medida de los
represores, de ascensos y condecoraciones, de nuevos
cargos y abultadas jubilaciones. El silencio era como
siempre, aunque esta vez en democracia, la verdad
oficial; y hubo quienes se convencieron de que una Ley
podía frenarnos en el impulso de la búsqueda de la
verdad y la justicia.
Y así
se sucedieron los distintos gobiernos y los distintos
partidos. Recordamos la presidencia de Lacalle y la
violenta represión en el Hospital Filtro a manos de
Gianola y sus colaboradores como el actual Director de
Cárceles, Navas, y Miguel Rolán, que siendo uno de los
cuatros enjuiciados después de aquel 24 de agosto de
1994, es ahora ascendido. Ambos se acomodan con un nuevo
discurso desde las filas del progresismo. Los hechos del
Filtro siguen impunes; ahí ya no era una suposición, el
aparato represivo estaba listo, dispuesto a hacer lo que
sabe con la misma saña que ayer. Se dio forma y se
fortaleció esa cultura de impunidad, esa atmósfera de
miedo en donde todos debíamos olvidar porque sino ya
sabíamos lo que podía pasar. El mensaje era claro:
fueron Fernando y Roberto, pero pudo haber sido
cualquiera de nosotros.
No
podemos dejar pasar por alto el papel de la Comisión
para la Paz de Jorge Batlle como una de las maniobras
recientes de mayor destaque. Esa paz bajo mordaza que se
trató de imponer a la sociedad, una nueva artimaña
acompañada del secreto oficial desde un Estado que se
propuso dar soluciones privadas a un tema social que nos
pertenece a todos. Seguimos preguntando: ¿quiénes dieron
la información? ¿dónde están esos archivos? Se quiso
decretar el olvido y, en la misma mesa, se sentaban la
Iglesia, los trabajadores, el Estado y los militares. Ya
nadie reclamaría, nadie iba a señalar la existencia de
las bandas nazi-fascistas, de las empresas de seguridad
privada vinculadas a los represores, ya nadie
manifestaría su repudio cuando el año pasado se
asesinaba a Santiago en Euskal Erría a manos de la
policía, ese mismo aparato represivo que actuó en la
dictadura. Esa es la apuesta desde el poder
institucionalizado, desde los cómodos sillones del
Parlamento; nada más lejano de nuestro compromiso y de
nuestras convicciones.
Hoy el
panorama ya no es el mismo o, al menos, eso se nos quiso
vender, porque las señales desde el nuevo gobierno no
hacen sino echar por tierra las escasas expectativas que
aún podían quedar. ¿Porqué el gobierno, haciendo uso de
sus potestades, no da por nula a la Ley de Impunidad y
enjuicia así a civiles y militares? ¿Cómo imaginar que
se aprovecharía un 20 de mayo para decretar sobre la
reforma del agua? Parece una broma de mal gusto pero los
derechos humanos están siendo la bandera con la que se
encubren las decisiones que comprometen el versito del
cambio.
Vemos
con indignación el manejo de información que se hace de
la investigación en el Batallón 13 donde están o
estuvieron nuestros compañeros. Se ha elegido para los
derechos humanos el secreto y el silencio, solo algunos
elegidos nos van a decir qué fue lo que pasó, Gonzalo
Fernández y los militares son quienes sí están enterados
de todo, nosotros no. Y por si fuera poco, vemos como
nuevamente los milicos, haciendo uso de los medios
masivos de comunicación y del terrorismo verbal,
amenazan a la población toda queriendo volver a instalar
el miedo y el terror en la sociedad. Es que las
respuestas no son a la sociedad toda, ahora se nos dice
desde el gobierno que el terrorismo de Estado tiene
perdón y tiene, además, precio. Para que no suene tan
feo, nos hablan de reparación económica o de una
supuesta ley por ausencia prolongada que daría por
muertos a los desaparecidos. Ahora es el progresismo el
que intenta llevar adelante lo que no pudo la Comisión
Para la Paz, es este nuevo gobierno el que nos propone
un punto final.
Los
desaparecidos no se negocian ni se transan, no vamos a
corrompernos ni a entregar nuestra dignidad
convirtiéndolos en una mercancía más en este mercado
donde, según el gobierno, hasta los principios tienen
precio. Nosotros no sabemos de guerra, sabemos, sí, de
un bando de asesinos y torturadores que aplicaron sin
distinciones el terrorismo de Estado. Sabemos también de
miseria, hambre y discriminación, sabemos de
explotación, de criminalización de las luchas, de
desmemoria e injusticias. ¿Hasta cuándo se van a
inventar excusas desde el Poder Judicial? ¿Por qué no
están presos Bordaberry y Blanco? Ahí siguen las
cárceles, intactas, llenas de pobres como ayer
estuvieron llenas de compañeros, ambos presos políticos
de un sistema que oprime y domina. Acá si se juzga con
rapidez y sin excusas, con la rapidez que impone la
defensa de la propiedad privada, la seguridad del patrón
o el tan venerado orden público. Hay que terminar de una
buena vez con esta cultura de impunidad.
No
vamos a delegar esta lucha en nadie, sentimos nuestra la
responsabilidad de construir la memoria colectiva, una
memoria activa que permita crear alternativas contra un
presente de impunidad. La búsqueda de la verdad y la
justicia son irrenunciables, hay que investigar y
entregar todos los archivos a la sociedad, hay que
desarrollar esfuerzos por desmantelar el aparato
represivo. Hay que movilizarse con la autonomía que da
una perspectiva de lucha no institucionalizada, buscando
la condena social a las violaciones de derechos humanos,
a la arrogancia y la prepotencia de los represores
protegida, hasta hoy, por los tres Poderes del Estado.
Vamos a seguir ubicándolos, escrachándolos, estén donde
estén, los proteja quien los proteja; como este 9 de
julio que volveremos a escrachar a Juan Carlos Blanco
porque nos prometieron justicia pero, como siempre, al
final, nos dieron impunidad. Y nuestra tarea es y será
seguir señalándolos. Por eso también vamos a sacar de su
anonimato a Ricardo Arab, el "turco", al mando de la
Base Valparaíso, que ordenó a Medina el asesinato de
María Claudia de Gelman, y a su vez fue también
integrante del SID y de la OCOA...
Decimos: a 32 años, la misma lucha. Porque
no damos cabida al discurso que nos alienta a
resignarnos y a bajar los brazos. Porque no hemos
claudicado, nuestra opción es en la calle y desde abajo.
Porque no descansamos en la construcción de esa sociedad
justa y solidaria que, como nuestras compañeras y
compañeros, también soñamos nosotros.
A
32 años: la misma lucha. Romper el silencio, ¡Quebrar la
impunidad! ¡Ahora Justicia!
Plenaria Memoria y
Justicia
Uruguay- DDHH
<FONT face="Berlin Sans FB Demi"
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