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LaLuchaContinúa
 | | Asunto: | [laluchacontinua] Nro.51 - ¿Astorismo sin Astori? Primera crisis del gob ierno progresista | | Fecha: | Sabado, 10 de Septiembre, 2005 18:41:32 (-0300) | | Autor: | alfaguara <alfaguara @..........uy>
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A 28
años de su asesinato, el crimen sigue impune
-
Derechos
Humanos:
EXCLUSIVO -
Ahora, VERDAD y JUSTICIA Con Pablo Chargoñia
La
represión contra los GAU
La
corrupción en la dictadura, nadie la investiga
-
Katrina: El libre
mercado mató a Nueva Orleans
-
AGUA: Ronda el fantasma
de la guerra por ella
-
Vimos en la
Web
-
Buzón de los
lectores |
Nro.51-¿Astorismo sin
Astori?Primera crisis del gobierno progresista 10/09/05.
Esto no significa que debamos confrontar al mundo con nuevos
principios doctrinarios y proclamar: ¡He aquí la verdad, de rodillas ante
ella! Significa que debemos desarrollar nuevos principios a partir de los
principios existentes del mundo. No debemos decirle: Abandona tus luchas,
son mera locura, nosotros te daremos los verdaderos objetivos. En vez de
ello, debemos simplemente mostrar al mundo por qué él está en lucha, y la
conciencia de eso es lo que deberá adquirir, quiéralo o
no.
Marx, Carta a Rouge 1843
la lucha
continúa es uno de los emprendimientos inscriptos en nuestro proyecto
del Centro Carlos Marx, una
propuesta plural y abierta de intercambio de ideas e iniciativas entre
militantes sociales y políticos. Todo lo aquí publicado está a disposición
para su difusión y reproducción total o parcial, porque la
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- Editorial -
Primer aviso
- LO QUE SE PREPARA: ASTORISMO SIN ASTORI
-
"¿Cuáles son las tareas que debe cumplir este
gobierno "proveedor" hacia la burguesía "cliente"? Veremos que son tareas
de una especial condición: no van a funcionar si al mismo tiempo no las
puede vender a su otro "cliente", la clase trabajadora. Es un gobierno
intermediador."
Esto decíamos en nuestro
Nro.40.-17/05/05, "Dos planes de
emergencia"
"Idilio" es la relación sin
contradicciones, en armonía total. Absorber las contradicciones sociales,
desactivarlas a través de una gestión de mediación en que todos sean
ganadores y no haya perdedores, esa es la fantasía que propone el
gobierno el 1º de marzo: un idilio de colaboración
de clases. Pero la conducción política, por más que pueda sacar
caudal de la subjetividad de los actores sociales en cada
coyuntura y sus ilusiones, funciona en la medida en que puede
controlar la realidad objetiva. Cualquier idilio
tiene el límite de la realidad. La ilusión funciona... mientras
no la bajen de un hondazo.
Repasando el
partido del domingo con el diario del lunes en la mano muchos encuentran
que era todo previsible. Las contradicciones del gobierno frenteamplista
deberían aflorar tarde o temprano, el envío al parlamento del proyecto de
presupuesto quinquenal era la fecha crucial, la enseñanza iba a ser el
punto de quiebre más probable. ¿Ganaría Danilo, el Pepe, Tabaré? ¿Ganó
alguno de ellos? Cada uno lee los hechos como le parece. Y en lo que a
nosotros nos parece, ganó una vez más la vieja costumbre uruguaya de
ponerse de acuerdo en las palabras, maquillar las diferencias, y tirar la
pelota para adelante. Pero como síntoma del problema de fondo, esto no ha
sido menor. Esta llamada "mini crisis" es un "pequeño infarto" en un
enfermo con un cuadro muy comprometido. Vayamos entonces al fondo de las
cosas.
Hemos argumentado que este gobierno está
montado sobre una coyuntura particular de la lucha de clases,
caracterizada por la compensación transitoria de
dos debilidades, las de los dos polos de nuestra sociedad. Las
clases dominantes viven las consecuencias de la derrota de sus viejas
formas de representación política además de fisuras internas y falta de
liderazgo, productos todos del fracaso económico de las políticas
neoliberales que se suma a la larga decadencia del Uruguay dependiente en
su existencia tradicional. Las clases populares viven las consecuencias de
la fragmentación, la precarización, el retroceso ideológico y político,
las derrotas acumuladas por el movimiento popular, su desmovilización,
etc. Mientras ambos contendientes se reorganizan, mientras no tienen
fuerzas suficientes para nuevas ofensivas, el nuevo gobierno se instala
con su programa de colaboración de clases.
Y por el
Fondo empiezan las cosas. La preocupación principal del gobierno
frenteamplista desde el principio y desde antes, ha sido "ganar la confianza" de los capitalistas. En
primer lugar, de la autoridad oficial en materia de disciplinamiento
económico, el FMI; lo demás en un país dependiente vendría por añadidura.
El nombramiento anunciado con mucha antelación de Danilo Astori en Economía, y el dejarle las manos
libres en el diseño de la política económica del gobierno y su elenco, era
la pieza clave de esa estrategia. La burguesía local de mentalidad
colonial respiró tranquila, los acreedores no vinieron a golpear la puerta
con impaciencia y esperaron, no hubo corrida bancaria, el dólar no sólo no
sube sino que baja, el "riesgo país" se queda manso. En síntesis, una
transición fluida y sin sorpresas por ese lado. Las señales de Astori eran
más que suficientes. Compromiso irrestricto del pago de la deuda externa,
compromiso en el superávit primario y en las "reformas estructurales"
que plantea el Fondo, mantener las AFAPs, desconocer el plebiscito
constitucional del agua y mantener las concesiones privadas, apoyar el
tratado de inversiones con EE.UU. La estrategia pre-electoral de "hacer la
plancha" tiene en esto su lógica continuidad.
Peor aún, el
Frente llega al gobierno en un contexto regional que podría aprovechar
ventajosamente, más teniendo en cuenta la debilidad estructural de nuestro
pequeño país, pero la desaprovecha. El tema de la deuda externa no nos
golpea sólo a nosotros. Los países vecinos, especialmente Argentina, han
intentado timoratos movimientos (mucho más para hacer pamento ante sus
pueblos que para enfrentar realmente el problema) pero podían haber sido
usados. La táctica del gobierno de Batlle fue escupirles el asado, y
demostrar un servilismo mucho mayor ante el imperio, para ver si esto le
redundaba alguna migaja adicional. Cuando Astori habla en contra de las
medidas argentinas y alaba el "comportamiento responsable" de los
anteriores gobiernos, reivindicando continuar en él, asume en realidad una
postura totalmente irresponsable.
Por el otro
lado, el Frente llega al gobierno con otras deudas y compromisos. Son los
cifrados en las expectativas de los trabajadores y
el pobrerío del país. A esas expectativas y no al Fondo es
a quien debe el gobierno, y a su vez, el llegar allí las potenció mucho
más. Pero, como lo hemos dicho en otras oportunidades, los sectores
populares llegan muy desarmados y debilitados. La ilusión electoral es el
mecanismo compensatorio de esta debilidad. Por lo tanto, estaban muy indefensos e inadvertidos frente a la
posibilidad de un desconocimiento de esos compromisos por parte del
gobierno frenteamplista. La burocracia bonapartista frentista
aprovechó esa oportunidad y jugó en la forma más obvia:
un pronunciado golpe de timón a la derecha. Tironeada entre dos
fuerzas opuestas, se despegó todo lo que pudo de su gente ya que
podía, se pegó todo lo que pudo a sus enemigos ya que les
temía. Pero se pasó de la raya. ¿Producto de su propia
inseguridad?
Entre muchas
señales excedidas, algunas son francas torpezas innecesarias. Por
ejemplo, anunciar que se vetaría una ley de despenalización del
aborto y ¡poner un monumento a un Papa reaccionario al lado del Obelisco!
en un país de tan fuerte tradición laica. Y sin embargo, el gobierno logró
batir esta marca en un terreno aún más sensible para la población.
¡Le creyó a los militares genocidas y anunció el hallazgo seguro y en
cuestión de horas de los restos de los desaparecidos! Con típica sicología
pequeño-burguesa se tragó su propia
ilusión, se agrandó con sus primeros éxitos, creyó que estaba
en Jauja.
Morosamente,
las contradicciones sociales empezaron a
aflorar, la realidad llamó a la puerta. Y los distintos
miembros del elenco de gobierno comenzaron a apoyarse cada uno en donde
mejor podía hacer pie. Un decreto de José Díaz, un reformista
socialdemócrata de vieja escuela al frente del Ministerio del
Interior, descarta la intervención de oficio de la policía para desalojar
fábricas ocupadas por trabajadores en conflictos gremiales, como
venían haciendo los gobiernos anteriores. En realidad, las ocupaciones ya
estaban comenzando, y Díaz lo que hace es sacar los pies del plato para no
verse atrapado en una situación indeseada. Las direcciones sindicales
quieren evitar una confrontación con el gobierno de su propio partido, y
canalizan las luchas que no pueden evitar hacia las patronales. Obviamente
la lucha de clases no ha cesado, y las patronales no pensaban renunciar a
despedir trabajadores. Pero el decreto de Díaz estimuló la resistencia obrera y alarmó a los
capitalistas, que fueron a quejarse a los ministros más
sensibles, Astori en primer lugar. Díaz concurre a la sede de la
convención sindical y explica que la policía actuaría solamente por orden
judicial. Y ante la pregunta de sindicalistas más blandos que él con los
patrones sobre qué hacer en esos casos, Díaz les da una clase de viejo
militante. Lo mismo de siempre, desalojamos pacíficamente y cuando la
policía se retira volvemos a ocupar, y que el patrón se vaya a quejar de
nuevo al juez.
El ministro
de Trabajo, un populista nacionalista ex guerrillero partidario del
acuerdo social y de mentalidad bastante hostil a los trabajadores, trata
de hacer equilibrio entre las presiones de un lado y otro. Se inclina a
ceder más ante los patrones, pero en este caso los que tienen más fuerza
son los trabajadores. El triunfo electoral y el nuevo clima les ha dado
confianza. Surgen sindicatos en lugares donde la
represión patronal y la fragmentación obrera lo había impedido.
La negociación de los Consejos de Salarios convocados por el gobierno
estimula la reactivación de los deprimidos sindicatos. Y a su vez, las
patronales no se hay reubicado en el nuevo escenario, responden con los
viejos métodos represivos como si nada hubiese cambiado, y se exponen a
derrotas. En esta situación, algunos ex sindicalistas hoy diputados
gubernamentales toman la iniciativa de ordenar las cosas a través de una
ley de fuero sindical, que evite que la cosa se siga complicando. No
demasiado sutiles las patronales van a golpear, nuevamente, la puerta de
Astori.
Y hay muchos
otros puntos. Es llamativo que las contradicciones más agudas dentro del
gobierno se hubiesen dado hasta ahora, no acerca de los trabajadores
sino acerca de algunos sectores de burgueses medios endeudados con la
banca, siendo su principal portavoz el populista y ex guerrillero José
Mujica, hoy ministro de Ganadería y Agricultura. La lucha de clases
comienza a morder los bordes del idilio.
Como se
esperaba, el nudo estaría en el proyecto presupuestal. El gobierno, en
acuerdo en todo lo posible con las direcciones sindicales, logró atenuar los reclamos de los trabajadores
públicos: pero el hueso es demasiado duro de pelar. Los
compromisos firmados con el Fondo no dejaban casi ningún margen de
flexibilidad para atender aún los reclamos más elementales de los
trabajadores. La Confederación de Organizaciones de Funcionarios del
Estado (COFE), un gremio tradicionalmente muy poco combativo (merced al
clientelismo, entre los funcionarios del estado hubo durante décadas mucha
gente vinculada a los viejos partidos gobernantes) comienza a radicalizar
sus posiciones, y obtiene algunas muy pequeñas conquistas salariales
(estamos hablando de aumentos de menos de 10 dólares). Los docentes
negocian también algunos magros aumentos, pero llegan apenas a poco más de
un cuarto de la canasta mínima cuando la reivindicación sindical está en
media canasta. Los médicos de Salud Pública reclaman aumentos más
importantes, tratándose de otro sector muy postergado desde hace años,
pero no logra romper la negativa de las autoridades del
ministerio.
Y el
presupuesto de la educación iba a ser el punto de quiebre. En 1994 los
sindicatos de la enseñanza promovieron un proyecto de reforma
constitucional para fijar en un 4.5% del
PBI (o el 27% del presupuesto nacional) la participación de la
educación en el presupuesto. En los últimos años esa participación había
bajado al 2.9%. El proyecto de reforma fue plebiscitado pero no alcanzó la
mayoría necesaria en gran parte por la fragmentación de las fuerzas del
movimiento popular y el escaso compromiso militante de los partidos
políticos de izquierda. El Frente lo apoyó aunque con muy poca energía
dada la estrategia electoral de evitar la confrontación programática
profunda; fue precisamente Astori uno de los que marcaba matices en el
apoyo. Pese a la derrota, esa meta presupuestal
quedó fijada como una reivindicación histórica, su
legitimidad fue crecientemente aceptada por la población, y fue asumida
por el congreso programático del FA antes de las elecciones. Pero una vez
instalado en el gobierno, el Frente transforma esa meta en un objetivo a
alcanzar no inmediatamente, sino a lo largo de todo el
quinquenio.
Al momento de
enviar al parlamento el proyecto de ley presupuestal, el gobierno tiene un
contador público al frente del ministerio de Economía. Según el conocido
chiste, la respuesta de un contador a la pregunta "¿cuánto es 2 +
2?" sería "¿cuánto querés que dé?" O sea: adaptar la
presentación de las cifras a las necesidades de la gestión, ningún
contador debería ser muy extraño a estas prácticas. Y si alguien está
acostumbrado a hacer la vista gorda ante ellas es el FMI, que más de algún
balance de fachada se habrá comido en Tahilandia, México, Argentina. Y
ante la situación de atender compromisos contradictorios, el presupuesto
intentaba maquillar esa contradicción.
La propuesta inicial
de Astori fijaba la participación de la educación en un 3.5% del PBI.
Intentó camuflar la carencia de muchas maneras (agregarle el subsidio
estatal a la enseñanza privada, o incluir el INAU -instituto de
rehabilitación de menores infractores o desamparados- como dentro de la
educación) pero fueron totalmente inaceptables para el resto de los
ministros. ¡No era para menos! Tenía también cláusulas condicionales que
abrían una vaga posibilidad de dar algún peso más según el hipotético
crecimiento de la recaudación tributaria, pero nunca superando ese
3.5%.
Todos saben
que el objetivo que anuncia Astori -suponemos que él también lo sabe-,
amortizar el 40% de la deuda en diez años lo que implicaría casi duplicar el PBI en ese período, es
inalcanzable para cualquier país del mundo de hoy. Menos aún para Uruguay, que no tiene forma de
incidir en variables que condicionan fuertemente cualquier posible
crecimiento: las tasas internacionales de interés, el precio del crudo, o
cuándo devaluará Brasil. Esas cláusulas condicionales son puro
ornato.
Pero lo que
importa aquí no es que no se pueda asegurar tal o cual
porcentaje para la educación u otra demanda social. No se puede asegurar
el pago de la deuda externa, que hoy llega a casi el 100% del PBI. Uruguay tiene la segunda deuda del mundo en relación al
capital que tiene en el Fondo (después de Turquía), y la primera en relación al PBI, y esto con una
debilidad estructural muy grande en su estructura productiva. Más
temprano que tarde Uruguay caerá en el default de
hecho. Es imposible una recuperación de la capacidad productiva
del país sobre la base de la misma política
económica que la desmanteló. Lo que importa entonces (y es el
mensaje político de Astori hacia los organismos internacionales) es
indicar que la meta de pagar la deuda externa estará por encima de
cualquier otro compromiso con el pueblo. Por esa indicación de
prioridades, y no por cualquier ecuación presupuestal, es que el
presupuesto Astori asegura el pago del servicio de la deuda y expresamente
no asegura el cumplimiento de las demandas
populares.
Pero las
cosas no son tan sencillas. El Poder Ejecutivo no puede evitar que varias
instituciones estatales que tienen esa prerrogativa constitucional (la
educación pública y el Poder Judicial entre ellas) envíen al parlamento
sus propios mensajes alternativos (que son un poco más expansivos que el
proyecto del P.E.). En ese escenario, los sindicatos comenzaron a
movilizarse para conseguir que se enviasen mensajes complementarios
(ampliatorios) que corrigiesen las carencias. Estas movilizaciones fueron
mucho menores que las correspondientes a las luchas presupuestales en
gobiernos anteriores. Pero el problema es que este gobierno tiene mucho
menos tolerancia ante la movilización social, porque le provocaría un
desgaste político mucho más rápido y devastador. Los gobiernos anteriores
ya estaban plantados en su rol reaccionario, era eso lo que se esperaba de
ellos.
Dos días
antes al vencimiento del plazo constitucional para enviar el proyecto
presupuestal al parlamento se reúne el gabinete. Es allí que Tabaré
Vázquez y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Carlos
Viera (un hombre de la "Vertiente", sector del ala más colaboracionista
del Frente) confrontan a Astori (¿con un acuerdo previo entre ellos?).
Tabaré, con la afirmación de que había que llegar "sí o sí" al 4.5% para
la educación porque era la única promesa electoral firme. Viera con
un esquema presupuestal alternativo que llegaría al 4.21% (frente al 3.5%
de Astori).
Ante algunos planteos de
Astori de que no podía generarse mayor déficit para cumplir con el
programa, pues esto traería riesgos en la relación con el FMI en tanto se
apartaba de la carta de intención firmada, el presidente sostuvo que era
prioritario cumplir con el "pueblo (antes) que con el
Fondo". Brecha,
viernes 2/9.
Lo que sigue
es conocido. Astori accede a modificar el presupuesto pero junto con su
renuncia. Comienzan los cabildeos para hacerlo desistir -que era lo que
seguramente quería-, y se llega a un acuerdo de compromiso que intenta
contemplar todas las partes. Se echa mano a un préstamo del BID por U$S
100: (casualmente Enrique Iglesias estuvo en Montevideo pocos días
antes, recientemente cesado en el BID) y se transfieren algunos
recursos de otros sectores a la educación, se aumentan de "hasta U$S 10:"
a "por lo menos U$S 20:" las partidas a distribuir a la educación en las
rendiciones de cuenta de los años sucesivos, se sustrae de la presentación
la distribución de gastos del año 2006 para no mostrar el aumento del
déficit; también se incluyen dos cláusulas gatillo en direcciones
opuestas: por si el crecimiento económico resulta mayor, y por si no
alcanza.
Después de
varios giros teatrales, las cosas se acomodan. Los medios destacan la
participación de Mujica en estas vueltas, y es lógico, pues Mujica es la
principal figura mediática de este gobierno, el que juega el rol del
juglar de la corte. Más allá de esta epidermis destaquemos algunas
consecuencias, y saquemos alguna conclusión
tentativa.
-
Después de esa tormenta, es
previsible que los ánimos se achiquen y la discusión presupuestal sea
mucho más tranquila. Al gobierno le será más fácil el trámite
parlamentario.
-
También en la calle. Las
movilizaciones sindicales de los funcionarios públicos probablemente se
limiten a alinearse detrás de los mensajes alternativos de sus propias
direcciones institucionales con iniciativa presupuestal. El gobierno
habrá alcanzado el objetivo de sortear una eclosión de rebeldía popular.
Probablemente fuese el objetivo buscado.
-
Pero se ha pagado para ello un
costo importante, aunque desigual. Quien paga el costo más alto es
Astori, que ya ha quemado el cartucho de la amenaza de renuncia. Lo
hizo en la coyuntura más favorable para sí, en el momento en que
resultaba más imprescindible para el gobierno, al envío del presupuesto
quinquenal al parlamento. Precisamente, no volverá a tener otro punto
tan fuerte. Y en las 18 horas en que su renuncia estuvo encima de la
mesa, nada pasó. Ni con el dólar, ni con los bancos, ni con ningún otro
indicador de esos que se usan como cucos. Fue un
ensayo.
-
En medio de la "crisis"
nunca apareció ninguna propuesta
alternativa. El gobierno no tiene otra política económica ni
ningún plan de contingencia. Pero sí puede haberse insinuado
un elenco económico de recambio, rotando los mismos jugadores
que ya están en la cancha.
-
Y ya están agendadas las
fechas de los próximos partidos: las rendiciones de cuentas de los años
sucesivos del quinquenio, donde se deberán atar los cabos sueltos que
aquí, premeditadamente, se
dejan.
Tanto desde
tiendas de la derecha como desde algunas de la extrema izquierda, se
escucharon interpretaciones sobre que "se impuso Astori". No nos parece
realista. La política económica de Astori ya estaba
impuesta desde el primer día, y en cuanto a la figura personal
de Astori como "generador de confianza" es cada día menos necesaria a
medida a que la gestión del gobierno se
consolida.
En cambio, el
estilo político de Astori ha mostrado sus límites. La rigidez formal de
este "hombre serio" puede resultar un lastre inconveniente para un
gobierno que deberá apelar a una mayor flexibilidad política para
manejarse con una base material tan estrecha. De lo contrario puede
terminar provocando aquello que quiere evitar: un despertar de la protesta
popular. El mensaje de Tabaré Vázquez ha sido, en primer lugar, hacia el
Fondo, aunque muy tímido. Por ahora no pasa nada, pero... Y
el Fondo sabrá ser tolerante, le importa más el
disciplinamiento económico y político real que algunos centavos más de
caja.
Una de las consecuencias principales de
la "crisis" es poner en escena los problemas de la gestión económica, y
por lo tanto habilitar y promover su discusión
abierta. Y lo que estará en discusión por lo tanto es la
continuidad misma de la política neoliberal. Los pequeñísimos logros
presupuestales de los funcionarios públicos no significan nada en materia
de recuperación salarial. Pero sí en cuanto retroalimenten la movilización
por logros mayores. El gobierno ha expuesto su vulnerabilidad. Y como dijo
Marx: "Si los de arriba tocan,
¿qué tiene de extraño que los de abajo
bailen?"
El gobierno
no va a cambiar su política económica. Pero tal vez en algún
momento deba hacer de cuenta que sí.
Uruguay- Derechos Humanos
Ahora, VERDAD y
JUSTICIA
Entrevista con Pablo Chargoñia
(1)
-
"El Poder Legislativo
puede anular la ley de Caducidad con la mayoría que cuenta hoy el
Encuentro Progresista"
-
"sí está
registrado" / "sí hay muchos archivos" / "sí hay mucha cosa
para informar y para conocer"/"estas cosas no ocurren sin conocimiento
de los mandos, sin documentación"
-
"Si el crimen más
grave, por serlo, queda impune, el mensaje es la justicia no
existe"
¿Qué opina de la
actual situación sobre el tema DDHH, la posición del nuevo gobierno y cómo
se vienen desarrollando los hechos?
Pablo Chargoñía - Yo
creo que estamos en una etapa de que podríamos calificar de
crisis del modelo de
impunidad. Esta
crisis se traduce en la región, en Chile y en Argentina con situaciones de
procesamientos y aún de las caídas de las leyes de impunidad. Es
paradigmático en Argentina el caso de la desaplicación y la posterior
nulidad de las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final. Llega un
momento en que los modelos de superación del pasado, olvido y perdón no resisten más y no resisten más por muchas
razones, una de ellas es el desarrollo del Derecho Internacional de los
DDHH que establecen que estos delitos no son amnistiables, no son
prescriptibles y en base a este tipo de construcciones las sociedades y
los familiares de las víctimas se han dado los mecanismos para empujar esa
crisis. Lo que se vive en Uruguay es de alguna manera, una aproximación a la crisis, no es todavía la
caída de un modelo de impunidad porque se sigue actuando en el marco de
los artículos 1, 2 y 3 de la ley de Caducidad y eso hace que el Uruguay de
hecho siga desconociendo lo que la Comisión Interamericana de DDHH le ha
recomendado en el año 92, que no aplique la ley de
Caducidad porque es violatoria del Pacto de San
José de Costa Rica. No es la situación del gobierno actual sin
perjuicio de que hay interpretaciones restrictivas ese es el cambio. Antes
del 1 de marzo del 2005 los
gobiernos hacían incluir en la ley de Caducidad absolutamente todo. Este
gobierno distingue situaciones. Concretamente considera que el caso
María Claudia de Gelman no
está incluido y los casos de Zelmar
Michelini y Gutiérrez
Ruiz tampoco.
En materia
de investigaciones entorno a los DDHH, ¿existen presiones de las FFAA en
contra del gobierno? ¿Qué son esas presiones, cómo se
materializan?
- La
entidad de la presión tiene más que ver con el que la alega que con el que
amenaza, estas son cosas que las suele manejar el autor de "Memorias de un soldado oriental del
Uruguay", el general Pereira. Él dice que no era tan así, por
ejemplo, el episodio del desacato en el año 85 que ambientó a la aprobación de la ley de
Caducidad. ¿Realmente se iban a desacatar en el año 85? Y a la salida de
la dictadura podía ser verosímil un desacato, por lo menos
provisionalmente podríamos trabajar sobre esa hipótesis. A 20 años de
finalizada la dictadura el planteo de un golpe de Estado es absolutamente
descabellado. Además los golpes
de Estado tienen que ver con decisiones a nivel internacional mucho más
allá de nuestra realidad. Esta idea ha sido utilizada por el sistema
político más como una excusa para
no permitir el avance en estas causas que como una amenaza real. Quiero
decir, es agitar fantasmas para que no prosperen determinadas causas
que pueden involucrar no solo a los militares sino también a la clase
política, a sectores civiles. Todo ese arroyo de afirmación de los DDHH no
les conviene a ciertos sectores, y si tienen que utilizar los
supuestos desacatos militares, los utilizan.
Pero la
supuesta cautela, por ponerle algún nombre, del Poder Ejecutivo sobre este
tema ¿obedece entonces a esas presiones, o a esas supuestas presiones que
no sabemos bien a qué apuntan, a qué se refieren?
- Yo no tengo
elementos como para sostener eso en relación a este gobierno. ¿Dónde
está situada hoy la reflexión sobre las leyes de impunidad?
En la desaplicación y en la anulación, y sin embargo el gobierno
progresista no ha logrado posicionarse progresistamente en la
materia, por usar un juego de palabras. La
actitud progresista hoy no es aplicar las leyes de
impunidad, es discutir su validez política. Cuando el
gobierno recibe los informes del Ejército, Fuerza Áerea y Armada no recibe
una información cabal, que permita realmente avanzar en estos casos y creo
que estos son tiempos de definiciones. O se siguen aceptando los
chantajes militares y los del silencio o no se los acepta más y se hacen
investigaciones exhaustivas, en serio, tanto en el
Poder Ejecutivo como en el Poder Judicial.
Existen
señales bastante negativas, ¿verdad? El caso de nombramientos en cargos
jerárquicos de personas vinculadas a la violación de los DDHH, por
ejemplo.
- El caso
Cerrón denunciado por
Daniel Rey Piuma a
finales de la década del 80 no habilita a pensar que se trata de una
denuncia frívola, infundada, de alguién que quería arruinarle 20 años
después la carrera. Rey Piuma era un marino que trabajaba en inteligencia,
yo tuve oportunidad de ver fotografías sacadas por él de
los cadáveres que aparecieron en el Río de la Plata con muestras
evidentes de mutilación, de violación, cosas terribles. Es ese individuo
el que habla de Cerrón. Y me parece muy negativo que la
ministra de Defensa Nacional Azucena
Berrutti considere que vivimos en el mejor de los
mundos posibles, en una democracia y un sistema republicano no
ensombrecido por la impunidad. Desgraciadamente la
impunidad subvierte los principios, y el que dice que todo individuo
es inocente hasta que se demuestre lo contrario no se puede aplicar en
este ámbito, desgraciadamente, porque no ha habido posibilidad de
procesamientos y las FFAA no han sido depuradas. No solo no hubo
procesamientos a nivel judicial, penal por la impunidad sino que tampoco
los hubo a nivel administrativo y acá no por un tema de la ley de
impunidad sino por un tema de política de
impunidad.
¿Hay un
pacto entonces del nuevo gobierno con los militares?
- Yo creo que hay
elementos contradictorios, no me ánimo a decir pacto. Sí señalo
inconsistencias,
incoherencias y puntos muy débiles en materia de
políticas de DDHH, como es el caso del embajador Diego Zorrilla de San Martín que era
secretario personal en 1976 de Juan Carlos Blanco. En 1976 se
asesinó como se sabe a Zelmar
Michelini y a Gutiérrez
Ruiz y se está sabiendo la responsabilidad de Juan
Carlos Blanco en la ocasión. En 1976 se secuestró a Elena Quinteros y por eso está procesado
Juan Carlos Blanco, él sabía perfectamente que había sido detenida
ilegalmente. ¿Por qué señalo esto? Porque este individuo está
designado por el gobierno
progresista como Director de Cooperación Internacional y
hay pruebas en el expediente de que sabía, que estaba al tanto en 1976 de muchas
de las cosas que hacía Juan Carlos Blanco. Entonces, tenemos por un lado,
los aspectos favorables de la desclasificación de documentos, de la
Cancillería, pero por otro lado aspectos tan cuestionables como este, y no
hay respuesta. Ni Gargano, ni la vice Ministra
Belela Herrera, que es
una persona muy sensible al tema de los DDHH, dan una respuesta coherente
sobre ¿por qué se lo designa?.
En el año
2003 el PVP presentó la moción en el Congreso del Frente Amplio para
derogar la ley de impunidad y logró un apoyo bastante importante del
Congreso, aunque no la mayoría, por lo tanto no fue incorporada en el
programa de gobierno. Sin embargo sigue existiendo un debate en la fuerza
política hoy gobernante, ¿cómo se lauda esto?
- La síntesis de
esa contradicción entre dos sectores de la izquierda, que llegó a
ese debate, se expresa en uno de los documentos del programa del Encuentro
Progresista que establece que se adecuará
la legislación interna al derecho internacional. Eso es lo
que dice, son esas frases suficientemente abstractas como para darle luego
un contenido. Pero es el producto, en mi opinión, de esa correlación de
fuerzas que logró cierto equilibrio. ¿Qué es adecuar la legislación
interna al derecho internacional? Para quien no quiera hacer nada con la
ley de Caducidad será tipificar el delito de tortura que falta,
tipificar el delito de desaparición
forzada, reglamentar la
intervención de la Corte Penal Internacional, cosas que
hay que hacer, pero también puede querer decir anular, no derogar, anular la ley de
Caducidad, no derogar porque la derogación tendría efectos hacia el
futuro no hacia el pasado, dejando subsistente el amparo a los violadores
de los DDHH. La anulación podría ser una de las formas de adecuación, yo no encuentro
ley nacional más inadecuada al derecho internacional de los
DDHH que los artículos 1, 2 y 3 de la ley de Caducidad, lo digo así para
dejar el artículo cuarto afuera que no tiene nada que ver. Ese no es
violatorio del Pacto de San José de Costa Rica, pero los artículos 1, 2 y
3 que son la impunidad, esos sí. Y la Corte Interamericana de DDHH
establece que este tipo de leyes carecen de
validez jurídica, por lo tanto deben tener la consecuencia más intensa en el
derecho que no es la derogación, sino la anulación.
Nunca pudieron haber sido sancionadas por el Parlamento, ni por
el cuerpo electoral ratificando la ley a través de un mecanismo de
Referéndum. Eso no es posible en materia de DDHH . Todo esto está
planteado ahí en el tema de la nulidad. El Poder
Legislativo puede anular con la mayoría que cuenta hoy el Encuentro
Progresista, la ley de Caducidad.
¿Seguimos
en una democracia tutelada? Los mandos militares pareciesen moverse con
bastante autonomía respecto a las autoridades electas por el pueblo,
¿no?
- Si la ministra
de Defensa Nacional no ejerce
efectivamente con el Presidente de la República el Mando
Superior de las FFAA entonces hay un problema grave. Por eso, cuando el
informe de la Fuerza Aérea dice que hubo un vuelo clandestino
trayendo detenidos de Buenos Aires en 1976 no sabemos quienes son el
Mando Superior de las FFAA. El Presidente y la ministra de
Defensa Nacional no puede decir, bueno, ¡caramba que lástima! No.
Debe ordenar
la investigación exhaustiva. Debe dirigirla, debe habilitar todos los
mecanismos para la investigación, debe depurar a las FFAA,
cosa que no se hizo del 85 para acá. Yo se que el
problema es grave, precisamente porque no se hizo nunca. Pero, bueno, hay
que hacerlo y las investigaciones no consisten en encomendarles a los
Comandantes en Jefe de las tres armas que nos traigan la información que
puedan en base a fuentes anónimas, sino que es investigar
directamente, como lo dicen nuestras normas jurídicas,
encomendando a uno o más investigadores en la órbita del Ministerio de
Defensa Nacional las tareas de investigación que se entiendan
pertinentes. Tampoco las debe hacer el secretario de la Presidencia
de la República. No son las atribuciones
de Gonzalo Fernández, estas son
atribuciones de la ministra de Defensa Nacional que hasta donde nosotros
sabemos lo único que ha hecho es firmar una resolución tardíamente. Digo
tardíamente, porque las excavaciones en los cuarteles empezaron, y la
resolución del Poder Ejecutivo no existía, se produce recién el 8 de junio.
¿Por qué no se dictó una resolución antes? No lo se, pero no lo hubo y la
Constitución y el propio artículo cuarto establecen que se debe realizar
una investigación administrativa y estas investigaciones tienen en nuestro
sistema determinadas reglas, determinados principios. No pueden estar basadas en convicciones. No se puede repetir
el método de la Comisión para la Paz. No. Eso no es el cumplimiento ni
siquiera del artículo cuarto, yo no puedo actuar,
cuando se refieren al tema de la desaparición, quien intervino y donde,
están en base a una convicción moral. Eso está bien para las sociedades
primitivas o para otro tipo de cosas, pero para el sistema democrático
republicano del gobierno se supone que sí hay quien, el Estado dice,
tal persona está en Toledo o en el 13 o vino para acá o vino para
allá. Eso tiene que estar basado en pruebas no
en las convicciones personales de nadie. Eso está faltando.
Desde la Secretaría de DDHH del PIT-CNT, hemos insistido en que intervenga
la justicia y que intervenga el Ministerio Público. Son las garantías de
nuestro sistema, de que estas cosas tengan el oxígeno de la luz pública y
del control público. Es una forma de evitar la posibilidad de un chantaje
o que prospere un chantaje. Si el tema es hablar con el torturador
Tróccoli, que me diga que si tiene a bien decirme algo, yo lo dejo en el
anonimato, ¡ahí no vamos a ninguna parte! Vamos por el lado,
insisto, de las investigaciones si se van a hacer en el marco del Poder
Ejecutivo, exhaustivas, fuentes que no pueden ser anónimas. Porque sino yo
no puedo avanzar ciertamente en el conocimiento de las cosas, y no se me
diga que los militares vinculados a la violación de DDHH no van a hablar.
¡Claro que no van a hablar! Pero hay otros
métodos de investigación. Tampoco hablaba Juan Carlos
Blanco y se descubrió -
en la única investigación seria que se hizo en el Ministerio de
Relaciones- el documento
desclasificado. Estaba manuscrito. Se hizo una
pericia caligráfica, se descubrió que el autor era una persona
vinculada a Juan Carlos Blanco. Y Juan Carlos Blanco, que al principio
mentía, ya no pudo mentir. Es decir, las investigaciones como se hicieron
en el Ministerio de Relaciones Exteriores que derivaron en el
procesamiento de Juan Carlos Blanco se pueden hacer en el Ministerio de
Defensa Nacional, hay que hacerlas en esos marcos, que no es le encomiendo
a los mandos a que me digan si tienen información para que la Marina
termine diciendo como ha dicho, "no se ha
podido confirmar una versión periodística", sin dar
nombres. Se está refiriendo en realidad a una entrevista que salió
en Brecha hace muchos años que establecía que habían sido marinos
los asesinos de Elena Quinteros. Un artículo de María Urruzola, que mencionaba a
Jorge Tróccoli y a Juan Carlos Larzebo. La Armada en el informe de
hoy ni siquiera da los nombres. Este no es el método. No se puede
limitar tampoco al mero cumplimiento del artículo cuarto, sino que
tienen un deber de investigación exhaustiva y de
ubicación del paradero de los desaparecidos, eso está
faltando. Entonces, la posición es exigirle al Ministerio Público - o sea
a las Fiscalías- que asuman sus funciones, que asuman su rol, el Poder
Judicial su rol de una buena vez. Y que intervenga en todas estas
investigaciones.
De no
caminar la vía jurídica, legal, dentro del territorio nacional. ¿Se maneja
alguna hipótesis externa?
- Y van a
venir las solicitudes de extradiciones de
Argentina, ese es un dato político. Estamos viviendo
en unos días. donde creo que hay que hacer evaluaciones cada tanto,
porque, Argentina va a solicitar la extradición por lo menos
de Gavazzo, de Rodríguez Buratti, de
Silveira, del fugado Cordero, y de otros y
eso va a generar también otra serie de movimientos. La Comisión
Interamericana de DDHH en octubre le va a preguntar al estado uruguayo si
aplica o no aplica la ley de Caducidad basada en que desde el año 92 el estado uruguayo está siendo observado,
cuestionado por organismos internacionales en relación a la vigencia de la
ley de Caducidad. Ese es un dato ¿qué va a decir el estado
uruguayo al respecto?
Sería
importante lograr la apertura de todos los archivos militares vinculados
con este tema, ¿no?
- La Historia
indica que cuando burocracia estatal se transforma en organización
criminal, cuando se actúa en el marco del terrorismo de estado, hay cosas
increíblemente documentadas, y
que no son destruidas aún muchos años después. Pasó con el caso
Juan Carlos Blanco, es
un ejemplo que se puede reiterar para muchas cosas. ¿Cómo mantener
un memorando que diga los pro y los contra de
entregar a "la mujer"? ¿Cómo es posible que aquellos
documentos no hayan sido destruidos? Antes bien, ¿cómo es posible que
aquellos documentos hubieran sido producidos? Y tal vez la respuesta es
que hay ámbitos de impunidad tan
extraordinarios que no se supone, en esa soberbia que
tienen los terroristas de estado en su momento, que alguna vez alguien los
vaya a revisar. Y tal vez haya otra explicación más intensa y más
clave que tenga que ver con la burocracia misma. Las FFAA es una
estructura organizacional estatal, jerarquizada. Estas cosas no ocurren,
tampoco la operación Zanahoria ni ninguna otra, sin conocimiento de los mandos, de tales y cuales
autoridades, sin documentación.
Yo creo que hay documentación de todos estos actos, por eso sostener hoy
que no hay archivos o no está registrado da para sospechar que eso no es
así y que sí está registrado y que sí hay muchos archivos y que sí hay
mucha cosa para informar y para conocer.
¿Sin
justicia no hay punto final? ¿Entonces?
- Yo creo que
sin justicia ni siquiera hay
verdad. Eso es lo que postulo. Es decir la Comisión para la
Paz no arribó , no pudo localizar a los detenidos desaparecidos y no podía
haberlo hecho nunca por ese método. Verdad sin justicia no es posible. Hoy
también tenemos como decía, aviadores que pilotean un avión y no saben a
qué prisioneros llevan. Este proceso se debe hacer a través de la justicia
penal que además tiene un efecto pedagógico, de pedagogía política.
Si el crimen más grave, por serlo, queda
impune, el mensaje es la justicia no existe. Entonces es
absolutamente necesario que el abordaje sea adecuado, sanador y cívicamente importante, que la justicia
penal intervenga. No hay verdad sin justicia penal. Yo creo
que es una cosa que debería entenderse.
(1) Pablo
Chargoñia es abogado asesor de la Comisión de Derechos Humanos del
PIT-CNT. Patrocinante de múltiples causas contra los represores de la
dictadura militar uruguaya. Actualmente ha sido designado por el nuevo
gobierno en la Asesoría Letrada del Consejo de Educación Técnico
Profesional del Uruguay (UTU). Está vinculado al Partido por Victoria
del Pueblo (PVP) integrante del Frente Amplio.
REPRESIÓN CONTRA LOS GAU Y
GRUPOS AFINES
LA MÁSCARA
DEL "CHARLETA" SE DERRITE
Walter Pernas (Brecha)
Este
artículo publicado en el semanario Brecha aporta información que confirma
plenamente, por otra fuente, algunos de los datos que adelantamos en
nuestro número anterior, en la nota "Tercer vuelo".
El ex torturador, y hoy
hombre de letras, Jorge Guldenzoph aparece vinculado a la desaparición de
dirigentes del PST y eventualmente al tercer vuelo de la muerte. El
testimonio de un ex integrante del Partido Socialista de los Trabajadores
(PST), sobreviviente de las torturas en Inteligencia y Enlace, vincula al
ex agente de ese organismo policial y actual editorialista del diario
ULTIMAS NOTICIAS Jorge "Charleta" Guldenzoph con la desaparición del dirigente Ary Severo Barreto,
presuntamente trasladado desde Argentina a Uruguay junto a su
familia en un tercer vuelo de la muerte.
Las declaraciones del ex integrante del PST, de
iniciales W F, ante el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) en el año 1985
y en 2001, describen una sesión de torturas en el edificio de Maldonado y
Paraguay (Inteligencia) en mayo de 1978, donde fue bestialmente maltratado
por Guldenzoph y otros integrantes de los cuadros represivos de la época
dictatorial. W F había vuelto a Uruguay el 23 de abril de 1978 para
realizar un contacto con otro dirigente. Su viaje respondía a una
solicitud de la dirección del PST, la que integraba Ary Severo, alias
"Tatú". A W F lo detienen en Canelones.
"A los cinco días lo traen a Montevideo y lo llevan a Jefatura donde
los recibe Víctor Castiglioni. Ahí lo torturan de nuevo y lo
derivan a la Dirección de Información (a cargo del) comisario Pablo
Fontana Zunino. Ahí comienzan de nuevo los maltratos, los
interrogatorios se hacen duros, tratan
de sacar información en torno al contacto que él venía a ver acá. Lo negó
diciendo que volvía porque extrañaba a su familia y comienza a empeorar el
trato en torno a su vínculo con Ary Severo Barreto", señalan
las actas del Serpaj a las que accedió BRECHA.
Recuerda W F que sobre Ary Severo
"comienza a interrogarme Fontana Zunino. Después sobre los
Severo me interroga un subcomisario de alias el 'Turco',
un hombre de aproximadamente 40 años, de estatura media, canoso, ojos
verde claro". Esta última descripción coincide
con los datos físicos y la edad de Ricardo Arab, apodado el
"Turco", pero éste era oficial del Ejército. Las actas del Serpaj
señalan que W F "tiene la certeza" de que alguien de Inteligencia
y Enlace "participa de la detención de Ary
Severo Barreto y de todos sus familiares", porque van a la
casa donde había vivido este último en Buenos Aires y detienen a Mario
Mosteiro, un pintor uruguayo.
Las actas registradas por el Serpaj
durante una conversación mantenida con W F en 2001, y entregadas a la
Comisión para la Paz, señalan: "La persona que participa en la
detención de Ary Severo Barreto y de Mario Mosteiro
(...) es Jorge, funcionario del SOF, el 'Charleta'. Es
el que lo torturaba y el que sabe lo que pasó con
Barreto".
Severo Barreto fue
detenido el 24 de abril de 1978 junto a su esposa Beatriz Anglet, su
hermano Carlos, su hermana Marta y su cuñado Jorge Martínez Horminoguez.
Todos fueron vistos con vida en el Pozo de Quilmes por varios
testigos que sobrevivieron a la tortura y brindaron sus testimonios ante
la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y otros organismos
internacionales. Los últimos datos que se obtuvieron
de esas personas señalan que fueron trasladadas con destino incierto
después del 18 de mayo de 1978. Ary Severo y sus familiares fueron
detenidos durante la arremetida contra los Grupos de Acción Unificadora
(GAU) y organizaciones afines como el PST a partir de diciembre de 1977,
cuando se hicieron ostensibles las acciones
coordinadas entre la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) argentina y
Fusileros Navales (Fusna) de Uruguay. En esa coordinación le cupo
un papel importante al entonces jefe del S 2 del Fusna, capitán de navío
Jorge Tróccoli. No obstante, la coordinación represiva uruguayo-argentina
tenía otras ramificaciones en las que destacaba el Servicio de Información
de Defensa (SID), del que participaba personal del Ejército, la Armada, la
Fuerza Aérea y de la Policía. El testimonio de W F abre la posibilidad de
que alguna autoridad pueda indagar al ex torturador Guldenzoph acerca de
qué sabe sobre la desaparición de los Severo y sus familiares en una trama
que involucra a personajes de varias áreas vinculadas a las operaciones
represivas de los años oscuros.
El Charleta fue miembro del Partido
Comunista y luego se convirtió en colaborador y torturador de la dictadura
cívico-militar, como lo denunciaron, entre otros, el ex senador fallecido
Germán Araújo y el ex director de Cultura de la Intendencia de Montevideo
Gonzalo Carámbula (víctima directa en 1976 de las torturas de Guldenzoph).
A la salida de la dictadura pasó a trabajar activamente para la secta
Moon. Fue secretario general de la Federación para Salvar la Nueva Nación
y del Movimiento Pro Verdaderas Familias, dos organismos de corte
religioso dentro de la secta. También presidió CAUSA, un movimiento
político de corte antimarxista, considerado el ala política de la
organización del reverendo Moon. Hoy es editorialista, columnista y
vicepresidente del directorio del diario ULTIMAS NOTICIAS, propiedad de
Moon. Oficialmente fue un colaborador activo de la
Dirección Nacional de Información e Inteligencia hasta 1982, aunque años
más tarde el gobierno de Julio María Sanguinetti reconoció que estuvo
activo hasta fines de 1996. No obstante, fuentes policiales
consultadas por BRECHA indicaron que es probable que permanezca vinculado
a la "comunidad de inteligencia".
La dictadura uruguaya y su corrupción
¿Qué pasa que nadie
investiga?
Andrés
Capelán
Comcosur/Montevideo
"Cuando surjan las pruebas, se revisarán todos aquellos
actos para sancionar con todo el peso de la ley y el desprecio a los que
lograron prebendas, beneficios personales o familiares, o llenaron sus
bolsillos de oro, a la sombra de los soldados oficiales que morían
luchando contra la subversión o de la situación coyuntural del presente
proceso cualquiera sea el lugar que ocupe en la sociedad uruguaya".
Teniente General Gregorio Álvarez,
Orden 777 del 9 de agosto de 1977
Las
noticias que llegan desde Chile sobre el procesamiento de la familia
Pinochet por sus delitos económicos, llevan a preguntarse cual es el
motivo por el que nunca han prosperado investigaciones de este tipo en
Uruguay. La relectura del libro de 1987 "País Vaciado, dictadura y
negociados", del economista Miguel Carrió (en su momento miembro de la
Comisón de Banca y Financiamiento del Frente Amplio e integrante de la
Comisión de Economía de la central sindical uruguaya, el PIT-CNT), ayuda a
comenzar a develar el misterio.
Esta falta
de interés por los delitos económicos de la dictadura llama más la
atención puesto que ellos están expresamente excluídos de la Ley de
Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. En efecto, en el inciso b
de su Artículo 2 , la ley que impide castigar a los militares y policías que
violaron los derechos humanos durante la dictadura, aclara expresamente
que no están comprendidos en esa impunidad: "Los delitos que se hubieren
cometido con el propósito de lograr, para su autor o para un tercero, un
proyecto económico". Es un hecho comprobado que aquí también la corrupción
acompańó a la dictadura, a pesar de la hipócrita declaración de principios
del dictador Gregorio Álvarez con la que se abre esta nota
("La corrupción acompańó al fascismo como dos
caras de una misma moneda", sintetiza Carrió).
En su
libro, el investigador se ńala un punto clave para develar el misterioso silencio que
rodea a los actos de corrupción cometidos en esos ańos:
"La dictadura
no solamente sirvió para llenar bolsillos militares, también los civiles
que se adaptaron al modelo económico aplicado pudieron utilizarla en su
beneficio". El autor explica al respecto que "Hacia 1972 comienza
a delinearse una nueva estrategia de política económica de liberalización
y apertura externa, que se plasma en el Plan Nacional de Desarrollo
1973-77 elaborado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de
Bordaberry, que contaba con el Contador Ricardo Zerbino
como director y con el Contador Alberto Bensión como
subdirector."
En 1985 el
presidente Julio María Sanguinetti designaría a Zerbino como su ministro
de Economía y Finanzas, y en 2000 el presidente Jorge Batlle haría lo
propio con el contador Bensión. Pero además, Carrió hace notar que
"Bajo la dictadura las funciones de la Oficina de Planeamiento y
Presupuesto las desempe ńó la SEPLACODI, cuyo director, el general Pedro
Aranco, tenía como segundo, pero manejando realmente las riendas, al
contador Ariel Davrieux". Vuelta la democracia, Davrieux fue
director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto durante las dos
presidencias de Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000) y la de Jorge Batlle
(2000-2005).
OPERACIÓN
CONSERVA
Una de las
más escandalosas componendas cívico militares de la dictadura, fue la
llamada "Operación Conserva", un contrato firmado en 1982 entre el
Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de la dictadura y una empresa
llamada Inversur Trading Company. Dicha operación se dividía en cuatro
etapas:
1) La
exportación a Argentina de carne vacuna uruguaya.
2) La
elaboración de Corned Beef en Argentina.
3) La
venta del Corned Beef
4) La
prestación de una serie de "servicios especiales" por parte de la empresa
Inversur.
El
representante de Inversur en las negociaciones era el seńor José María
Alori, uno de los zares de la industria frigorífica uruguaya. En la época,
Alori integró los directorios de varios frigoríficos, entre los que se
encontraba EFCSA (Establecimientos Frigoríficos del Cerro, S.A.), donde
compartía la mesa del directorio con el luego diputado por el Partido
Colorado Edison Rijo (además abogado de la empresa y su representante ante
el Instituto Nacional de Carnes). Alori también fue director del
Frigorífico y Matadero Carrasco (FRIMACAR), del cual el luego
vicepresidente de la República Enrique Tarigo (1985-1990) era entonces
abogado y director. Pero además, junto a todos ellos se encontraba la
seńora Rosario Flores, la mismísima esposa del dictador Gregorio
Álvarez.
Para que
la operación se realizara era necesaria la aprobación del Instituto
Nacional de Carnes (INAC), cuyo director era el mayor de la marina Armando
Méndez, un fascista con justa fama de incorruptible. Tras estudiar el
acuerdo, Méndez concluyó que el operativo era inconveniente, entre otras
cosas porque "el precio final de adquisición del corned beef por el
Estado, es superior al que actualmente se obtiene en la colocación".
La solución que encontró el dictador Álvarez para superar este
inconveniente fue la inmediata destitución del director del INAC. Lo mismo
le volvería a suceder a Méndez en 1992, cuando como director de Aduanas
del gobierno del presidente Luis Lacalle (Partido Nacional 1990-1995),
descubrió los lazos entre el ex presidente Julio María Sanguinetti y la
mafia del contrabando.
Los
beneficiados con esta Operación Conserva fueron obviamente los
frigoríficos, que cotizaron el ganado a 850 dólares la tonelada, cuando el
precio internacional de la carne manufacturada era de tan sólo 700. Los
frigoríficos argentinos intervinientes en la operación pertenecían a un
grupo estrechamente vinculado con el jefe de policía de la provincia de
Buenos Aires, el general Ramón Camps. El convenio obligaba al estado
uruguayo a pagar los costos de la operación y a comprar el producido. En
su libro, Carrió explica que a consecuencia del Operativo Conserva "el
ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca quedó como feliz propietario
de la partida de corned beef a un costo promedio de 22 dólares la caja, un
25 % por encima del precio internacional del producto, y con una deuda por
15 millones de dólares con el Bank of América (que había financiado la
operación)."
"Finalmente –continúa el autor- una parte de la conserva fue
reexportada por Alori a 16 dólares la caja, perdiendo el Estado
la diferencia y ganando Alori las comisiones que INAC pagó por la
venta". Una segunda parte de esa partida fue utilizada para la
campa ńa
electoral del último intendente municipal de la dictadura en el
departamento de Montevideo, Juan Carlos Paysée (Partido Nacional), y el
resto fue comprado por el frigorífico Lipena S.A, el que nunca las pagó.
Por otra parte, los "servicios especiales" a los que hacía referencia el
punto 4 del acuerdo, consistieron en una gestión ante el Bank of América
para que otorgara a la dictadura un préstamo de 27.3 millones de dólares;
previa compra por parte del Estado de su cartera de deudores incobrables,
por un monto cercano a los 10 millones de dólares.
En el ańo
1985, el ministerio de Ganadería realizó una investigación administrativa
sobre este operativo, y concluyó que el estado uruguayo perdió más de 12
millones de dólares en el negocio, que se violó la ley de contabilidad y
administración financiera, y que la empresa de Alori ganó casi 700 mil
dólares más las comisiones que le pagó el INAC. A pesar de ello, el
ministro Pedro Bonino (presidente Sanguinetti) ordenó la clausura y el
archivo de las investigaciones. El caso nunca llegó a la
justicia.
FRIGORÍFICOS Y
CARNICEROS
Una de la
primeras tareas encaradas por la dictadura fue la eliminación del estatal
Frigorífico Nacional, para poder proceder así a la liberalización de la
industria frigorífica sin la molesta presencia de ese
"ente testigo".
Junto con los ya mencionados políticos del Partido Colorado, al dictador
Álvarez, al General Julio César Vadora y al represor argentino Ramón
Camps, en los abundantes negociados realizados en el área participaron
individuos de la calaña de José Gavazzo, José Arab y Aníbal
Gordon.
La
historia comenzó en 1973, cuando el estado uruguayo decretó la
intervención administrativa del frigorífico Comargen y sus colaterales
debido a que se habían comprobado gruesas maniobras financieras, desvíos
contables, defraudación fiscal, y deudas impositivas "monumentales".
Comargen era propiedad del mafioso Jorge Angelópulos, quien para evitar la
prisión huyó hacia Buenos Aires. Hacia 1976 trabó relación con Anibal
Gordon (1), y entre ambos decidiron "mover
sus influencias" para recuperar las empresas. Para comenzar las gestiones,
Angelópolus y Gordon contrataron al afamado abogado penalista uruguayo
Rodolfo Schurmann Pacheco.
Dos
a ńos
después, el "trabajo" ya estaba hecho y las empresas fueron devueltas a
Angelópolus, comprometiéndose el estado uruguayo a desistir de todos los
juicios entablados y a levantar todos los embargos trabados contra él.
Pero además, la dictadura devolvió a Angelópolus "toda la
documentación perteneciente a las sociedades referenciadas, sus directores
y accionistas, o demás personas involucradas", es decir: devolvió al
delincuente las pruebas de su delito. Una vez que Angelópolus recuperó el
frigorífico Comargen, designó al entonces coronel José Gavazzo (2) como su Gerente de Planta, cargo que
desempeńó
hasta 1985.
Por su
parte, José Arab (3) ingresó al negocio de la
carne hacia 1982, ańo en el que fundó una distribuidora que comercializaba
principalmente la carne faenada por Comargen. Según relata Carrió, "el
turco Arab tenía métodos muy efectivos para ‘convencer’ a los
carniceros de que compraran sus productos", quien se negaba a hacerlo
recibía en forma inmediata una inspección del INAC que infaltablemente
encontraba irregularidades en el comercio. Anibal Gordon, que estuvo
"exilado" en Uruguay durante un período en el que estuvo peleado con Ramón
Camps por haber asesinado a dos de sus policías, figuraba hacia 1984 como
asociado a la empresa Algecira, una distribuidora de carne del frigorífico
Comargen para el departamento de Montevideo.
Fue
precisamente el dictador Gregorio Álvarez quien solicitó al comandante en
Jefe de la Armada uruguaya, el vicealmirante Hugo Ramón Márquez que
protegiera a Gordon de Camps. En declaraciones a una publicación de la
ciudad de Córdoba, en 1984 Gordon se jactaba así de su amistad con
Álvarez: " żUsted sabe que el presidente de Uruguay es padrino de
confirmación de una de mis hijas? Bueno, Gregorio Álvarez me
llamó y me dijo que fuera para allá, que él me
protegería". El represor y delincuente poseía además
un carnet que lo acreditaba como oficial de la Armada
uruguaya.
PESCADOS Y PECES
GORDOS
El libro
de Miguel Carrió dedica un capítulo entero a contar las andanzas del
vicealmirante Márquez, y revela que la Armada uruguaya manejó durante
a ńos una cuenta
secreta en el mismo banco en el que hacía sus depósitos Augusto Pinochet:
el Riggs National Bank, sucursal Nueva York. Parte de esos dineros
provenían del alquiler del superpetrolero propiedad de la Armada, el
R.O.U. Lavalleja, a la estatal Administración Nacional de Combustibles,
Alcohol y Portland (ANCAP). Según la propaganda de la dictadura, la
adquisición de esa nave "nos surte con una apreciable reducción en el
precio de los fletes, que antes se pagaban a barcos de otras
banderas". Sin embargo, el petrolero propiedad de la Armada cobraba a
ANCAP un flete muy superior al precio internacional. Resultó sí "un
excelente negocio para la Armada a costa de ANCAP, aumentando el costo de
los combustibles", que por supuesto terminaba pagando el
consumidor.
Según
explicaban los mismos marinos, la Armada había abierto esa cuenta en el
banco Riggs para ocultar sus ganancias al Ejército y la Fuerza Aérea,
temerosa de que su dinero fuera a parar a Rentas Generales y terminara por
no poder ser administrado por ella. Nunca se supo cual fue el destino de
los intereses devengados por el millón de dólares depositados en el Riggs.
En 1985, el senador José Germán Araújo (FA) denunció estas maniobras
ilícitas en el Parlamento, pero el asunto no pasó a
mayores.
Al igual
que lo hizo con el Frigorífico Nacional, la dictadura comenzó sus
tropelías en la industria de la pesca desmontando el ente estatal del
ramo, las Industrias Loberas y Pesqueras del Estado (ILPE). Carrió explica
que luego de quitado ese escollo, "La pesca atrajo la atención de
capitales privados nacionales –sobre la base de créditos bancarios- y
extranjeros, y significó una fuente de ocupación para ‘gestores’
nacionales, en particular vinculados al Partido Colorado". Al
respecto, seńala que hacia 1983, el Instituto Nacional de Pesca tenía en
bandeja de entrada tres proyectos de inversión para la explotación de
túnidos. El pocos ańos después ministro del Interior del presidente Julio
María Sanguinetti, Antonio Marchesano, figuraba en el directorio de dos de
esas empresas. En el de la tercera aparecía el pachequista Marcial
Bugallo.
Pero
Carrió explica que "el político colorado de mayor trayectoria en la pesca
bajo la dictadura fue el luego senador Eduardo Paz Aguirre, único
director de Pescatlántica S.A." La empresa contaba supuestamente con
el respaldo de ciertos capitales espańoles, pero en los hechos compró sus barcos con un
préstamo del Banco de la República Oriental del Uruguay, con la garantía
de los propios barcos y la solidaria de Paz Aguirre. Pero además,
Pescatlántica contrajo voluminosas deudas con los bancos De Montevideo y
Bafisud y con Provimex, una empresa propiedad del hermano del político
colorado. Lamentablemente, Pescatlántica quebró y esos créditos pasaron a
integrar las carteras incobrables que luego compraría el Estado uruguayo
para poder vender esos bancos a capitales extranjeros.
El
investigador seńala que "ILPE fue objeto de un cuidadoso proceso de vaciamiento
y mal manejo de sus fondos por parte de los mandos de la Marina. Los dos
últimos buques de los que disponía la pesquera estatal fueron vendidos en
1983 a la empresa Bero S.A., cuyo principal era el Capitán de
Navío Jacinto Avilés, que casualmente era también el encargado de
viajar a Nueva York a realizar los depósitos del dinero negro de la Armada
en el banco Riggs. La excusa para vender ambas naves fue que ya eran
"obsoletas". Sin embargo, el mes anterior a su venta se habían
invertido 40 mil dólares en repuestos para ellas, y de hecho siguieron
operando durante varios ańos más para Bero S.A".
Hacia
noviembre de 1984, como director de Bero S.A., el empresario Jacinto
Avilés envió una carta a sus colegas pesqueros convocando a apoyar las
candidaturas del vicealmirante Juan J. Zorrilla y Eduardo Paz Aguirre al
Parlamento. "Así como apoyamos sin lugar a dudas la candidatura del
‘Lalo’ Paz Aguirre, por las mismas razones entiendo deberíamos,
salvo tu mejor opinión, apoyar la del Almirante Zorrilla, que
inferirá en forma destacada en el sector," decía la carta, y
continuaba: "por las razones expuestas, desearíamos contar con tu
decidido apoyo en esta ayuda a la Campańa Financiera del futuro Senador
Zorrilla dentro de Unidad y Reforma del Partido Colorado, mirando
desde el punto de vista, más de tener un amigo que pueda recoger
rápidamente nuestras inquietudes en el Sector, que desde el punto de vista
político."
BANCOS A UN
PESO
En 1981,
al allanar el escritorio en Arezzo, Italia, del Gran Maestro de la Logia
Masónica Propaganda Due (P2) Licio Gelli, quedaron al descubierto las
conexiones entre dicha organización mafiosa y altas personalidades de la
política, las finanzas, y la diplomacia internacionales. Entre los
implicados en la densa trama de sobornos y lavado de dinero figuraba el el
banquero Mario Ortolani, quien estaba instalado en nuestro país desde
1970, y en 1981 era la eminencia gris del Banco Financiero Sudamericano
(BAFISUD) desde su aparentemente modesto cargo de Sub Gerente
General.
Junto a
Ortolani, integraban el Consejo de Administración de BAFISUD
representantes de los intereses vaticanos, personalidades uruguayas del
ambiente financiero, y el propio Licio Gelli. Entre los uruguayos
figuraban los Santayana, Julio Aznárez, la familia Strauch, y la familia
Peirano Facio. Carrió explica en su libro que en ese
a ńo se
desarrollaba una guerra no declarada por la sucesión del dictador Aparicio
Méndez en la Presidencia de la República, entre los generales Luis Vicente
Queirolo (quien tenía "negocios" con la logia P2) y Gregorio
Álvarez. Es precisamente esa relación de Queirolo con la para ese momento
"desgraciada" organización mafiosa, lo que permitirá a Álvarez
hacerse con el poder.
Una vez en
la presidencia, el dictador Álvarez ordena la incautación de los
documentos encontrados en la casa que Licio Gelli tenía en Montevideo.
Entre ellos se encuentran tres carpetas rotuladas "Massera, Emilio
Eduardo", el hombre de la logia en Argentina, represor, genocida,
ladron de nińos, amigo y socio del vicealmirante Hugo Márquez. Hacia 1982,
el BAFISUD ocupaba patrimonialmente el tercer lugar en el ranking bancario
uruguayo, poseía una sucursal en la ciudad brasileńa de San Pablo, y en
Argentina era propietario del Banco Continental.
En abierta
infracción a la legislación uruguaya y en forma "relámpago"
Ortolani contruyó un denso entramado de intereses industriales y
comerciales en torno al banco, con el objetivo claro de vaciarlo en
perjuicio de sus ahorristas. Se asocia con la empresa SAFEMA, que
-presidida por el Contador Luis Lecueder- canaliza hacia la inversión en
la construcción en Punta del Este y Montevideo buena parte del dinero
negro argentino. Carrió explica que la forma de actuar de Ortolani para
concretar inversiones era detectar las empresas que podían ser de interés
para el grupo mediante la auditoría de la multinacional Price Waterhouse,
y si el informe era favorable, hacía una oferta para su adquisición.
Pero en
esa misma fecha, en medio de la "guerra sucesoria" por el control
de la logia P2 derivada de la quiebra del Banco Ambrosiano, el mafioso
Carmelo D’Amore inició un juicio contra BAFISUD acusando a Ortolani de
malversación de fondos, uso indebido de depósitos y falsificación de
firmas. Lo denunciado por D’Amore era verdad, y ello provocó una corrida
bancaria que fue solucionada por la dictadura vendiendo el BAFISUD al
holandés NMB Bank por la suma de N$ 1.00, y comprándole luego su cartera
pesada por 94 millones de dólares. El asesor de los holandeses en nuestro
país era el luego diputado del Partido Colorado (lista 15) Alberto Brause
Berreta.
Entre los
deudores incobrables de BAFISUD figuraban entre otras las empresas Ambrois
y Cía., Tem S.A., Atma S.A.; y los grupos Soler, Bakirgian, y Strauch.
Este último, que estaba sindicado como estrechamente vinculado a la logia
P2, tuvo un acelerado desarrollo basado en el crédito bancario durante la
dictadura. Su estrategia era concentrar los bienes en manos de un
integrante del grupo que no tuviera deudas, volviendo insolvente al resto.
Así lo hizo con el BAFISUD, y así lo volvería a hacer con el Banco Pan de
Azúcar tiempo después. Esta última institución (que tras quebrar fue
absorbida por el Banco República) tenía iniciados más de 20 juicios contra
este grupo, pero nunca pudo recuperar un centésimo debido a la carencia
general de garantías de la que históricamente hacen gala los
Strauch.
La misma
operación de compraventa se repetiría con los bancos Panamericano, del
Litoral, y Banfed, que también fueron vendidos en un nuevo peso al Banco
Central de Madrid, al Banco Santander y al Banco Exterior de Espańa,
respectivamente. Luego de vender los bancos, el estado uruguayo pagó a sus
nuevos dueńos una suma superior a 300 millones de dólares por el
privilegio de quedarse con sus carteras pesadas. Esta estrategia de compra
de carteras incobrables de los bancos fundidos adrede fue idea del
Citibank, que ofreció a cambio de la venta de la suya un préstamo al
gobierno central. De esta manera, la banca privada solucionaba sus
problemas de la alta incobrabilidad de sus carteras, y la dictadura
obtenía nuevos préstamos externos para seguirse
financiando.
La lista
de delitos, corrupciones, sobornos y contubernios cometidos en tiempos de
dictadura puede ser inabarcable. Los civiles y los militares que
gobernaron el país a su antojo durante más de una década, lo tomaron con
una deuda externa de 716 millones de dólares y lo devolvieron con una de
6.000 millones. Nadie investigó nunca en qué se usó ese dinero ni ninguno
de los gobiernos posteriores (tampoco el actual) puso algún reparo para
pagarlo. Nadie comparó nunca la situación patrimonial de los oficiales de
las Fuerzas Armadas en 1973 con la de 1985. żLlegará algún día la hora en
que al fin se sancione "con todo el peso de la ley y el desprecio, a
los que lograron prebendas, beneficios personales o familiares, o llenaron
sus bolsillos de oro" durante la dictadura? Nadie parece interesado
en que así sea. Las pruebas, empero: están.
NOTAS: (1) El teniente coronel (r) José Nino Gavazzo
Pereira, fue jefe operativo del personal militar uruguayo que se desempeńó
en Orletti. Comandó el secuestro, tortura y desaparición de 140
compatriotas en la Argentina; actuaba a cara descubierta, decía su nombre
a los prisioneros y a veces les mostraba un encendedor de oro con sus
iniciales que le regaló la CIA; encabezó el operativo de secuestro en
Buenos Aires de la ciudadana uruguaya Sara Méndez en que le robaron el
hijo Simón, de 20 días de edad.// (2) El
mayor José Ricardo Arab Fernández. (Alias: "El Turco",
"305", "La Bruja"), nació el 7 de febrero de 1941 e
ingresó al Ejército el 1 de marzo de 1958 al Arma de Ingenieros. En 1967
es teniente primero en la Escuela Militar. Asciende a capitán en 1970. En
1971 sirve en el Batallón de Ingenieros N° 3 de Paso de los Toros. Con el
grado de mayor, actúa en el Servicio de Información y Defensa (SID) en
1976. Participa de las operaciones de represión en Automotores Orletti en
Buenos Aires y en el traslado ilegal de ciudadanos. El 9 de febrero de
1978 fue dado de baja y degradado, por "degenerado".// (3) Aníbal Gordon fue un personaje impar de la
represión en la Argentina. Su primera aparición ante la llamada
"opinión pública" fue en el ańo 1971, cuando tenía un oficio más
noble que el que luego terminó ejerciendo como asesino a sueldo de las
dictaduras triunfantes: era ladrón de bancos y robó uno en San Carlos de
Bariloche. La fuga fue de película yanqui, porque se escapó en
helicóptero. Un ańo después lo metieron preso y lo confinaron en Devoto.
Por esos "misterios" insondables de la corrupción en la
Argentina, Gordon fue uno de los beneficiarios de la amnistía dispuesta en
1973 por el gobierno de Héctor J. Cámpora, porque tenía acceso a la
confección del listado de presos favorecidos por la amnistía, debido a que
desde 1968, es decir antes del robo en Bariloche, ya era miembro activo de
la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). Gordon participó en los
secuestros, en las torturas y en los asesinatos ocurridos en el centro
clandestino de detención de Automotores Orletti, entre muchas otras cosas
más.
Ex - presos recuerdan
torturas.
Adital
Internacionales - Estados Unidos
Katrina
Cómo el
libre mercado mató a Nueva Orleáns Michael
Parenti
El libre
mercado desempeñó un papel crucial en la destrucción
de Nueva Orleáns y la muerte de millares de sus
residentes. Advertidos por adelantado que un
colosal huracán (de fuerza 5) iba a abatirse
sobre la ciudad y los alrededores, ¿qué hicieron los funcionarios? Pusieron en juego el libre
mercado.
Anunciaron
que todo el mundo debía evacuar la ciudad. Se
esperaba que cada cual ideara su propia salida del área de desastre por medios privados, así como lo dicta el
libre mercado, al igual que ocurre cuando el
desastre asesta a los países de libre-mercado
del Tercer Mundo.
Es una cosa
hermosa, este libre mercado, en el cual cada
individuo persigue sus propios intereses personales, de tal modo que efectúe un resultado óptimo para la sociedad
entera.
Es así como la
mano invisible obra sus maravillas. Allí no
habría ninguna evacuación "colectivista y
regimentada", como ocurrió en Cuba.
Cuando un huracán de alcance especialmente
grande golpeó esa isla el año pasado, el
gobierno de Castro, apoyado por los comités ciudadanos
de vecinos y los cuadros locales del Partido
Comunista, evacuó a 1,3 millones de
personas, más del 10 por ciento de la
población del país, sin la pérdida de una sola vida; una hazaña alentadora que pasó prácticamente inadvertida en
la prensa estadounidense.
En el Día Uno del
desastre causado por huracán Katrina, ya quedaba claro que centenares, sino miles, de vidas
americanas se habían perdido en Nueva Orleáns.
Mucha gente se había "negado"
a evacuar, explicaron los reporteros de la prensa, simplemente porque eran "tercos". No era
sino hasta al Día Tres que los comentaristas
-relativamente pudientes- comenzaron a darse
cuenta que decenas de miles de personas no
habían podido huir, porque no tenían a donde ir, ni medios para desplazarse. Con poco dinero en efectivo a la mano,
y carentes de vehículo propio, no les quedó más
que permanecer allí y confiar a la suerte. En
fin de cuentas, el libre mercado no funcionó
tan bien para ellos.
Buena parte de
esta gente era Afroamericana de bajo ingreso,
junto con un número menor de blancos pobres. Vale recordar que la mayoría de ellos tenía un empleo antes de la
visita mortal de Katrina. Eso
es lo que hace la mayoría de la gente pobre en
este país: trabaja, generalmente muy duro en empleos muy mal pagados, a veces en más de un empleo a la vez.
Son pobres, no porque son perezosos, sino
porque les cuesta sobrevivir con salarios de
miseria, a la vez que cargar con altos precios,
alquileres elevados e impuestos regresivos.
El libre mercado
incidió también de otra forma. La agenda de
Bush es achicar los servicios estatales al mínimo y
obligar a la gente a recurrir al sector privado
para atender sus necesidades. Entonces, recortó
$71.2 millones del presupuesto
del Cuerpo de Ingenieros de Nueva Orleáns, una reducción
del 44 por ciento. Y tuvieron
que archivarse los planes para
fortificar los diques de Nueva Orleáns y para mejorar
el sistema del bombeo para el drenaje de
agua.
Bush sobrevoló el área y dijo que nadie habría podido
prever este desastre. Una mentira más que sale
de sus labios. Toda clase de gente había estado
prediciendo un desastre para Nueva Orleáns,
señalando la necesidad de consolidar los diques y las bombas, y fortificar las tierras costeñas.
En su campaña para
aniquilar al sector público, los secuaces
reaccionarios de Bush también permitieron que
los constructores drenen áreas extensas de
pantano. Una vez más esa vieja mano invisible
del libre mercado se encargaría de cuidar las
cosas. Los constructores, persiguiendo su propia ganancia privada, aducirían que se trata de respuestas
en beneficio de todos.
Sin embargo, los
pantanos servían como absorbente y barrera
naturales entre Nueva Orleáns y las tormentas que llegan desde mar adentro. Desde hace ya algunos años, los pantanos
han estado desapareciendo a un ritmo espantoso
de la costa del golfo. Pero nada de esto les
causó preocupación a los reaccionarios en la
Casa Blanca.
En cuanto a la
operación de rescate, los defensores del libre
mercado suelen decir que la ayuda a los más desafortunados entre nosotros se debe dejar en manos de la caridad
privada. Era una prédica preferida del
presidente Ronald Reagan decir
que "la caridad privada lo puede resolver". Y de
hecho durante los primeros días, esa parecía
ser la política para el desastre causado por el
huracán Katrina.
El gobierno
federal se hizo humo, pero la Cruz Roja entró
en acción. Su mensaje: "No envíen
alimentos ni mantas; envíen dinero". Mientras tanto,
Pat Robertson y la Christian Broadcasting Network, -haciendo una breve
pausa en su obra divina de impulsar el
nombramiento de John Roberts a la Corte Suprema- hizo un llamado para donaciones y anunció
la "Operación
Bendición", que consistía en un envío altamente publicitado pero totalmente inadecuado de conservas y
biblias.
Para el Día Tres,
incluso los medios miopes comenzaron a darse
cuenta del enorme fracaso de de la operación de rescate. La gente se estaba muriendo porque la ayuda no había
llegado. Las autoridades parecían más
preocupadas en prevenir el saqueo que en el
rescate de la gente. Era la propiedad antes que
la gente, así como
los defensores del libre mercado siempre lo han
querido.
No obstante,
surgieron preguntas que el libre mercado no
parecía capaz de contestar: ¿Quién estaba a cargo de la operación del rescate? ¿Por qué tan pocos helicópteros y
apenas un puñado de guardacostas? ¿Por qué los
helicópteros demoraron cinco horas en sacar a
seis personas de un hospital? ¿Cuándo se
pondría en plena acción la operación de rescate? ¿Dónde estaban los feds (policía federal)? ¿Los troopers
del estado? ¿La Guardia Nacional? ¿Dónde
estaban los autobúses y los camiones? ¿Las
carpas e higiénicos portables? ¿Las provisiones
médicas y el agua?¿Dónde estaba la Seguridad
Interior? ¿Qué ha hecho la Seguridad Interior
con los $33,8 mil millones asignados a ella en el año fiscal 2005? Incluso el propio noticiero de
la tarde de ABC-TV (del 1 de septiembre 2005)
citó a funcionarios locales que dijeron que
"la respuesta del gobierno federal
ha sido una vergüenza
nacional".
En un momento de
ironía sabrosa (y quizás pícara), llegaron
ofertas de ayuda exterior por parte de Francia, Alemania y varias otras naciones. Rusia ofreció enviar dos
aviones cargados alimentos y de otros
materiales para las víctimas. Como era
previsible, todas estas ofertas fueron velozmente rechazadas por la Casa Blanca. América, la Hermosa
y
Poderosa América el Salvador
Supremo y Líder Mundial, América el Proveedor de la Prosperidad Global no podía aceptar
la ayuda exterior de
otros.
Eso sería una
inversión de roles humillante e insultante.
¿Será que los franceses buscaban otro puñete en
la nariz?
Es más, aceptar la
ayuda exterior hubiese significado admitir la
verdad: que los bushistas reaccionarios no tenían ni el deseo ni la decencia de proteger a los ciudadanos
comunes, cuando menos a aquellos en situación
de necesidad extrema. Quien sabe si la gente
comenzaría a pensar que George W. Bush
realmente no era más que un agente a tiempo completo de la América corporativa.
Vínculos
relacionados:
Michael Moore a Bush: ¿dónde están los
helicópteros?
Katrina: Los medios de comunicación y los
"saqueos". La
Haine.
Nueva Orleans: disparar a
matar.
Antimilitaristas.org
¿Somnolencia de Bush o nueva vuelta de tuerca
del neoliberalismo?.
Rebelión.
Cuba ofrece ayuda médica y solidaridad a
víctimas de Katrina. Prensa
Latina.
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el agua es de
todos
Sección Permanente. Entrega número 4
Ronda el fantasma de la guerra por
el agua
Marcela Valente
Las aguas tranquilas del
Acuífero Guaraní, enorme reservorio de 1,2
millones de kilómetros cuadrados bajo los países del Mercosur,
son el centro de una airada polémica.
Un proyecto de
conservación del acuífero, que comenzó a ejecutarse en
2003, desató una guerra de acusaciones entre los
encargados de llevarlo adelante y organizaciones sociales que alertan
sobre una supuesta conspiración liderada por Estados Unidos para
apoderarse del agua.
En los últimos tres años,
científicos, ambientalistas y gobiernos elaboraron el Proyecto
para la Protección Ambiental y Desarrollo Sostenible del Sistema Acuífero
Guaraní, con la intención de conocer su potencialidad y los
riesgos que puede correr, para elaborar modelos de gestión conjunta entre
los países que lo comparten.
Se calcula que el
acuífero bajo Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay tiene unos 37
mil kilómetros cúbicos de agua, pero sólo se pueden explotar de
40 a 80 kilómetros cúbicos en zonas de recarga.
El Centro de
Militares por la Democracia Argentina (Cemida) afirmó este año
que la supuesta actividad de grupos terroristas en la Triple Frontera
(entre Argentina, Brasil y Paraguay) fue un pretexto de Washington para
aumentar su presencia militar allí y "apoderarse
silenciosamente del Acuífero Guaraní", a través del proyecto
de conservación.
El
Cemida es una organización no gubernamental (ONG) por los
derechos humanos fundada en los años 80, que suele
adoptar posiciones izquierdistas y está integrada por militares retirados
y por civiles.
"Estados
Unidos estructuró un sistema para detectar la magnitud del acuífero,
asegurar su uso sustentable y evitar todo tipo de
contaminación" y "para ello puso al frente de la
investigación al Banco Mundial, a la Organización de Estados Americanos
(OEA) y a otros órganos a los que controla", afirmó el
informe del Cemida, elaborado por la profesora de
historia Elsa Buzzone.
Le "destinó
un presupuesto de 26 millones de dólares y sugirió la forma en que
participarían las comunidades indígenas y la sociedad civil para mantener
un permanente control hasta que lo considere conveniente",
añadió.
El proyecto nació de una
iniciativa de las naciones que comparten el acuífero, y fueron ellas los
que pidieron asistencia financiera al Fondo para el Medio Ambiente
Mundial (GEF por sus siglas en inglés), formado con aportes de
países y manejado financieramente por el Banco Mundial,
explicó.
Durante cuatro años,
organizaciones de la sociedad civil intervinieron en las distintas
instancias del programa.
"De Brasil,
que tiene bajo su territorio 71 por ciento del acuífero, participaron 176
instituciones, entre organismos nacionales y estaduales, universidades y
ONG", indicó Amore.
Las unidades nacionales
del proyecto, integradas por funcionarios de cada país, eligieron a la OEA
como agencia ejecutora de la iniciativa, que se financia con 13,4
millones de dólares del GEF, 12 millones de los
gobiernos, y el resto de otras organizaciones hasta completar 26,7
millones de dólares, puntualizó.
La red brasileña
Grito del Agua, que reúne a unas 60 organizaciones,
también cuestionó el proyecto.
"No hay
transparencia" en las contrataciones del proyecto ni acceso
a su información técnica, de modo que "Amore está negociando
nuestra soberanía y nosotros no podemos saber a quién le pasa la
información que recibe", mientras él ejerce un
"poder dictatorial" para decidir quiénes pueden
participar del proceso, dijo a Tierramérica el activista Leonardo
Moreli, líder de esa red.
A su juicio, el Programa
de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el GEF deberían
"auditar" el proyecto.
Por otra parte,
"no es normal que haya 'boinas verdes' (del Ejército
estadounidense) en Entre Ríos y Misiones (provincias del noreste de
Argentina) hacien0do ejercicios contra el dengue", ironizó
Moreli, en alusión al informe del
Cemida.
Según
Amore, las acusaciones de Moreli
responden al interés de obtener una mejor posición para ejecutar proyectos
de difusión y educación sobre temas del acuífero, que se financiarán
mediante un Fondo de Ciudadanía, integrado con
240 mil dólares.
"Es
lamentable. Una vez que los países se ponen de acuerdo en un proyecto para
definir acciones preventivas y no para remediar, hay suspicacias y
temores", comentó.
El secretario general
alegó que si los gobiernos quisieran privatizar el acuífero,
"será potestad de los países, no del proyecto",
pero aclaró su posición personal en la materia: "El agua es un
bien social que tiene un valor económico, pero eso no significa un valor
de venta. Se trata de un recurso a preservar de la contaminación para el
uso de todos".
El experto uruguayo
Danilo Antón, geomorfólogo especializado en aguas
subterráneas, consideró también que están "fuera de la
realidad" las denuncias sobre estrategias de Washington para
controlar el acuífero.
"Puede haber
estrategas que deliren con eso, pero no es sostenible bajo ninguna
lógica", opinó.
El agua del acuífero solo
puede ser usada localmente, en cientos de comunidades, pero explotar aguas
profundas es "difícil y carísimo", reafirmó el
experto.
"El
vaciamiento del acuífero, que se encuentra en su mayor parte por debajo de
los 1.000 metros, requeriría un bombeo antieconómico y técnicamente
imposible", aseguró.
"Otra cosa es
el temor de que se privaticen pozos o sistemas de distribución, pero eso
depende de los gobiernos", apuntó Antón.
El geomorfólogo fue quien
propuso en 1996 llamar
"Guaraní" a la reserva de agua subterránea que
tenía distintos nombres en cada país. Lo hizo en homenaje a la nación
indígena que se asentaba sobre esa región.
|
| Vimos en la Web
China, del Libro Rojo al liberalismo
económico. Lo que
somos.
El consenso después del
consenso. Joseph
Stiglitz.
Los desastres naturales en Europa crecen junto a la
contaminación.
Gara
El espejismo de la ayuda para el
desarrollo. Eric
Toussaint y Damien Millet
Decenas de presos saharauis llevan tres semanas en
huelga de hambre
Buzón de los
lectores
Gracias a todos por sus
aportes, los iremos publicando en sucesivos números
1- "El capítulo
más peligroso del libro del comisario asesinado" Autor: Infobae.com.
Asunto: Beauvais es un comisario retirado que fue asesinado tras un
aparente "secuestro". Lo extraño es que sus "secuestradores" en ningún
momento pidieron rescate y el comisario se encontraba redactando un libro
sobre la interna policial.
3- "La leyenda
de Manuelita Sáenz" Autor: Mercedes Santos Moray. Asunto: una
semblanza de la mujer combatiente por la liberación del colonialismo
español de nuestros países. Hoy olvidada, la compañera de Simón Bolívar es
recordada en este trabajo.
4- "La minería
que amenaza a Calingasta" Autor: Javier Rodríguez Pardo. Asunto: el
departamento de Calingasta en la provincia de San Juan en Argentina se
ve amenazado por el trabajo de extracción mineral mediante
explosiones y tratamientos con productos químicos altamente tóxicos que
afectarían a las fuentes de agua de la población. Las víctimas plantearon
la posibilidad de realizar un plebiscito para dirimir esta situación y las
autoridades se niegan.
6- "Telesur y la
guerra mediática" Autor: Luis Britto García. Asunto: la lucha
mediática está planteada en Latinoamérica, los EEUU lanzaron ofensiva
contra Telesur.
7- "Los
desmentidos de la crisis" Autor: Emir Sader. Asunto: la corrupción en
el gobierno de Lula refleja los planes de la derecha para intentar
hegemonizar un proceso que implicaría un grave retroceso en las
resistencias al imperialismo norteamericano en la
región.
8- "PT, religión y
ética" Autor: Leonardo Boff. Asunto: la crisis de corrupción en Brasil
en la óptica del conocido teológo de la liberación.
9- "La visión de
un periodista argentino" Autor: Marcelo Felipe Gil. Asunto: ¿qué se
está negociando en la crisis de Brasil? ¿Qué acuerdos impulsa Lula y el PT
para evitar mayores repercusiones de los escándalos de corrupción?
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la emancipación de los
trabajadores será obra de los trabajadores
mismos | |
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