|
Bolivia no es Plan B
- editorial -
Cuando
la Guerra de Secesión en EEUU, Marx y Engels mantuvieron una discusión
epistolar. Engels se había interiorizado en los aspectos militares a
partir de su participación en la insurrección de Baden en 1849, y hacia
1860 era uno de los analistas militares más versados de su tiempo, al
punto de anunciar el plan de conquista de Georgia con dos años de
anticipación. Pues bien, hubo un momento en que Engels se sintió inclinado
a prever la victoria del Sur. Con amplio conocimiento de los hechos
sostenía que "los hombres del Sur, que por lo menos saben lo
que quieren, me parecen héroes comparados con el manejo anodino
del Norte", "la flojedad y la torpeza que manifiestan los del
Norte", que si no cambia de orientación "recibirá una
tremenda paliza: se la merece y parece que la recibirá".
Marx era
de otra opinión. "No comparto en absoluto tus puntos de vista..."
"... una guerra de esta clase debe ser conducida dentro de cánones
revolucionarios...". Habiendo estudiado el fondo último del asunto,
la superioridad del Norte plenamente capitalista, la prioridad
de la producción del trigo norteño sobre el algodón sureño en el mercado
internacional, la necesidad que tenía de imponerse y la
capacidad básica de hacerlo, lo llevaban a la conclusión de que
esa tendencia definitivamente se impondría porque todos los obstáculos
aducidos eran meramente superestructurales, "nada que una revolución
no pueda resolver", "el Norte finalmente prevalecerá en la
lucha". Y terminaba diciéndole a su amigo: "Me parece que te
dejas guiar un poco demasiado por el aspecto militar de las
cosas".
Engels,
por supuesto, terminará reconociendo que Marx había tenido razón,
"como siempre". En el Norte no ocurre una revolución
contra Lincoln pero porque ocurre igual un cambio de gobierno: "... el
asesinato de Lincoln fue la mayor locura que pudieron cometer. Johnson es
firme, inflexible, vengativo y, como un ex blanco pobre posee un
odio hacia la oligarquía... y a causa del asesinato, hallará la
disposición del Norte..." (1)
¿A qué
viene todo esto? se preguntará el lector. ¿No íbamos a hablar de Bolivia?
Cierto, esta nota podría haber empezado de una manera totalmente
distinta.
El
triunfo electoral de Evo Morales por el 54%, salteando de esa manera la
instancia de resolución parlamentaria, dejó desconcertado a más de uno.
Las encuestas daban porcentajes mucho menores. La derecha llevó
adelante un fraude electoral pero no fue suficiente. Eliminaron a un
millón y medio de personas del padrón electoral, de los lugares claves de
base de la izquierda (por cambios de domicilio y otras causales), 700 mil
se reinscribieron, 800 mil no pudieron hacerlo y no pudieron votar,
generando una gran indignación. Siendo el voto obligatorio, se intentó
calmar los ánimos habilitando a las mesas electorales a dar certificados
de concurrencia a quien no pudiese votar para no sufrir sanciones, pero
esto despertó más indignación aún y en varios casos estuvieron a punto de
quemar las urnas. Solo se calmaron las cosas cuando los resultados
mostraban que Evo igual ganaba. Hubiese ganado tal vez por un 65%. Ha
obtenido la mayoría absoluta en Diputados, y 3 de las 9 gobernaciones en
disputa, ha ganado en todas las ciudades importantes menos en el baluarte
de la derecha, Santa Cruz. No tiene la mayoría en el Senado pero le faltó
poco para ello, a pesar de la reforma en la distribución
de senadores según distritos electorales que fue hecha para asegurar que
el MAS quedase en minoría en el Senado y que fue aceptada por el
propio MAS (como veremos más adelante).
Desde
hace algún tiempo los análisis políticos sobre la evolución política de
Evo y el MAS vienen dando distintas versiones. Por un lado se lo
presenta como un triunfo más de la izquierda en América Latina. Por
el otro, señalando que en el último tiempo Evo se ha apartado de toda
impronta radical, moderándose, mimetizándose, pareciéndose cada vez más a
un Lula o un Tabaré, se lo inscribe en la serie de los regímenes
seudoizquierdistas nuevos clientes de la nueva estrategia de dominación
imperialista. Si Evo hubiese tenido que negociar su nominación
presidencial en el parlamento, eso hubiese dado una coartada a esa
tendencia, al obligarlo a mayores concesiones. Pero unos puntos más en el
resultado electoral no son algo que podrían modificar el fondo de la
cuestión.
Resulta
evidente que el juicio que se haga sobre el caso depende del juicio previo
que se tenga sobre la categoría en que se lo inscribe, y esto remite a una
polémica más amplia. ¿Qué está pasando en Bolivia? ¿Una revolución
socialista-indigenista en marcha? ¿Un régimen socialdemócrata? ¿Una
versión más de aquello de "Si queremos que todo siga como está, es preciso
que todo cambie"(2) ? ¿Un régimen social liberal continuista más, dedicado
a pagar la deuda externa, administrar el capitalismo? ¿Fuertementente
constreñido además por el hecho ilevantable de que Bolivia no tiene salida
al mar, y cualquier intento de transformación revolucionaria será siempre
vulnerable?
Cualquier conclusión puede ser posible si partimos de la
premisa básica de esos politólogos: la historia la hacen los Evo, Lula,
Tabaré. Pero queremos poner en cuestión esa premisa. Vayamos por
partes.
En
primer lugar, si Bolivia se inscribe en el contexto de los otros "triunfos
de la izquierda" en América Latina, no hay mucho que esperar. El juicio de
los hechos ha sido demasiado claro acerca de esta serie de
regímenes seudoizquierdistas que levantaron grandes esperanzas en las
masas de hambrientos de nuestro continente, y terminan frustrando esas
esperanzas. Pero a su vez también corresponde preguntarse: aún dentro de
esta tendencia, ¿dónde se sitúa Bolivia? ¿Hay algo que la diferencie, algo
tan importante como para decir que aquí puede pasar algo distinto a
lo que ha pasado en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay? También debemos
compararla con el proceso algo distinto de Venezuela.
Insistentemente hemos oído, en boca de compañeros muy prestigiosos
y muy queridos, que la carencia fundamental es la de una dirección
revolucionaria, la un partido revolucionario, sin eso una revolución no
puede prosperar. Y de más está decir que no existe tal cosa en
Bolivia.
Pero
antes de desahuciar tan pronto al paciente, tratemos de buscar por
otro lado, por si acaso.
En su
artículo "Bolivia, la primer revolución del Siglo XXI", dice Adolfo Gilly
(3):
"¿Viene otra guerra? Por ahorita no, por más que Condoleza
Rice diga que vigila, pues el otro elemento de la situación es que las
clases dominantes, que lo siguen siendo, tienen miedo. Han visto con
incrédulo asombro primero, y con temor inusitado después, el
ascenso de esta marea humana a la cual, desarmada, no la detuvieron
las balas los cinco años pasados ni la desorganizaron las inevitables
diferencias entre sus propios dirigentes.
"Las clases dominantes temen ahora desatar la
violencia, pues en Bolivia la dirección en que camina el miedo se ha
revertido". (Subrayado nuestro).
Sí, ese
es un elemento diferente, ¿y qué tan importante es?
Discutiendo la teoría de que los Lula, los Gutiérrez (cuando
estaba, que ya no), los Kirchner o Tabaré son los nuevos clientes de la
estrategia del imperialismo (y antes de abordar el tema de si Evo y
el MAS entran o no en esa categoría, y si acaso entran con
alguna particularidad) hemos dicho que, en todo caso -y es obvio que sí lo
son-, son su "Plan B". Resulta muy evidente que durante décadas, el
"Plan A" del imperialismo han sido los gobiernos de sus peleles más
afines y más clásicos, los Menem, los Batlle, los Sánchez Lozada. Se
trataba de gobiernos de discurso abiertamente neoliberal y proyanqui,
declaradamente reaccionario, y basados en el planteo ideológico clásico
del pensamiento neoliberal: "no hay alternativa", Eran gobiernos que, de
enfrentarse con dificultades para llevar adelante su programa de
privatizaciones directas, recurrían simplemente a la represión
abierta. El gobierno de Batlle, representativo de la época de decadencia
de este modelo, ya no tenía las manos tan libres para ello y en ese
aspecto tal fuesen más representativos los gobiernos de Sanguinetti y
Lacalle (con su Filtro) pero se trata en todo caso de diferencias de
matiz dentro un tipo de gobierno bien definido. Eran esos
tiempos en que la derecha era derecha.
Cuando estos gobiernos del "Plan A" del imperialismo
comenzaron a hundirse, fue por obra de sus propios méritos. Las políticas
neoliberales tuvieron consecuencias tan desastrosas que la cosa no podía
seguir. Sin duda no fue la astucia de la administración Bush -nada menos-
la que impulsó su recambio por los Kirchner, Lula, o los Tabaré. También
en este caso se elaboraron teorías de que estos gobiernos son el resultado
de una nueva estrategia imperial para impedir o contener la revolución,
por métodos más eficientes que los abiertamente represivos. Un antecedente
de esa teoría dijo en su momento, por ejemplo, que la Revolución
Sandinista fue derrotada por la "trampa de la democracia burguesa"...
olvidando que no fue nada democrática la agresión permanente a la que la
sometió el gobierno de Reagan y su intervención militar directa a través
de la "contra".
Creemos
que aquí se están dando vuelta las cosas. Estos procesos de recambio
de regímenes neoliberales por gobiernos de pseudizquierda
ocurrieron debido a determinadas circunstancias muy definidas, y
si debemos aquí recordarlas es por la confusión de ideas que han
logrado hacerse algunos compañeros frente a los resultados. Para
aproximarnos a un juicio general sobre estos procesos veamos el que tal
vez sea el caso más claro, Argentina, con su rebelión popular del 19 y 20
de diciembre de 2001 y su derrocamiento sucesivo de dos presidentes en una
semana. Esto no fue un plan del imperialismo. En realidad, las opciones
imperiales fueron cambiando y adaptándose a los hechos tal como venían
ocurriendo. Primero fue Menem, un representante fiel con el que podían
tener "relaciones carnales". Menem se quemó definitivamente y llegó
el gobierno de la Alianza con De la Rúa a la cabeza, primero pusieron de
ministro de economía a Machinea (se decía que era más "progresista" que
Cavallo el ex-ministro de Menem), y chantajeaban que si no lo dejaban
hacer el ajuste y el "blindaje" terminaría volviendo Cavallo, fracasó
y vino López Murphy que hizo una gran fuerza para durar lo que un lirio, y
entonces ¡trajeron a Cavallo!. Un cambio de fachada pero continuidad total
de la política. Pero De la Rúa también se hundió por sus propios méritos y
por por la gran ayuda también de Cavallo, y debió huir en helicóptero
ante la rebelión popular. Vino Rodríguez Saa que se abrazó a los
dirigentes sindicales (los peores de ellos) para cantar la Marcha
Peronista y prometer que no iba a pagar la deuda externa. Duró una semana,
saltó ni bien se notaron todas sus contradicciones internas. Vino Duhalde,
primero con la idea de quedarse, y armó la masacre del 26 de junio para
evitar toda posible rebelión futura, pero le salió mal, dos muertos (podrían haber sido muchos más) y debió ceder a
la idea de que sería un presidente de transición, mientras
se trataba por todos los medios de desarmar o debilitar de alguna manera
la resistencia popular y de recomponer la hegemonía burguesa. La
rebelión popular se fue desgastando, y se logró instrumentar la salida
electoral, aprovechando el oportunismo y la estrechez de las expresiones
de izquierda o pseudoizquierda. A la izquierda argentina, ya muy
desgastada, la rebelión del 19 y 20 le pasó por el costado, y su
dogmatismo y sectarismo coadyuvó al debilitamiento de la rebelión
popular, desgastó la
iniciativa popular obstaculizando su capacidad autónoma. De esas
elecciones salió Kirchner con un 22% por ciento de los votos válidos pero
un 20% electorado (contando la abstención), ni siquiera ganó, y entre
las muchas opciones distintas con que las clases dominantes estaban
intentando con urgencia consolidar nuevamente su hegemonía y salir de esa
crisis política permanente, la opción de Kirchner resultó predominante
porque ofrecía mayor flexibilidad al menos de momento y era
preferible esa salida antes que seguir arriesgando al
enfrentamiento y la polarización permanente. Kirchner adoptó entonces un
discurso de centroizquierda, se peleó verbalmente con el FMI mientras le
pagaba, metió a la cárcel a algunos militares genocidas, etc. Y así logró
consolidar nuevamente una conducción burguesa más o menos estable. Es
obvio que cuenta con el aval del imperialismo, por más que en la
superficie intercambien algunos fuegos de artificio. Por el momento
funciona. Pero ¿podemos atribuir esto a una "astucia" de la
estrategia imperialista? Se trata apenas de un adaptarse como se
pueda a circunstancias que le son desfavorables, aprovechando
nuestras debilidades, que son legión.
Hemos
llamado "Plan B" (del imperialismo) a esta situación, que se ha repetido
con variantes a veces importantes en distintos países. Cuando el "Plan A"
de la dictadura burguesa neoliberal y represiva clásica se agota
peligrosamente, es preferible hacer algún afloje y dejar entrar a algún
nuevo protagonista que represente el mismo papel, pero de forma no tan
evidente. Es una situación no deseada pero aceptada, y de la cual hasta se
puede sacar provecho, pero no es lo mejor. Y por su puesto, estamos
hablando de una categoría muy amplia.
Lagos ha
sido un Plan B tan exitoso que subió de categoría y se transformó en un
Plan A... por ahora. Lula comenzó siendo un Plan B muy exitoso, un
verdadero paradigma, pero se comenzó a encontrar con sus límites, quién
sabe lo que le depara el futuro. Gutiérrez fue un Plan B sacado de la
galera para contener una rebelión popular que avanzaba, un militar llamado
a reprimir la rebelión que se suma a los rebeldes, luego se postula como
candidato a presidente y gana, y tuvo su cuarto de hora pero fracasó muy
estruendosamente cuando mostró su verdadera naturaleza, traicionó
descaradamente a quienes lo votaron y se le vino encima una nueva
rebelión popular, debió ser sustituido por lo que otro "plan B2" o algo
por estilo. Tabaré, por fin, ha resultado ser un Plan B muy bueno. No tuvo
el brillo de Lula en su primer momento, pero ha hecho muy bien los deberes
y hasta se ha esforzado más aún de lo necesario. Y no ha tenido por ahora
grandes problemas, ha sabido aprovechar el crédito que el pueblo le
dio.
Chávez
nunca fue un Plan B. Siempre contó con la oposición cerrada del
imperialismo y de la burguesía venezolana. Precisamente, las
características de clase de esa burguesía parasitaria, corrupta y
depredadora, y por lo tanto torpe y estrecha, no la hicieron un
sujeto suficientemente preparado para una lucha feroz por el poder.
Trató de enfrentar la rebelión popular emergente, y agravó las cosas.
Logró el apoyo de una administración Bush demasiado deseosa en apresurarse
y especialmente torpe además por otras razones, en ese terreno al menos, y
se repitió el esquema de Playa Girón: el imperialismo metiéndose en
camisas de once varas, pagando el duro precio de dar crédito a socios
burgueses locales que no sirven ni para avisar quien viene, pero sí para
contarle a los funcionarios imperiales de turno el verso que ellos quieren
oir para sacarles así alguna migaja, en eso sí son especialistas. De esta
manera, lo que se logró fue radicalizar a un Chávez que partió de un
esquema muy conciliador, que la primera vez incluso se entregó sin luchar,
y fue empujado por las fuerzas populares que reaccionaron contra la
ofensiva imperialista. Pero Chávez nunca fue ni es tampoco ahora "uno de
los nuestros", es, como Gutiérrez, como Kirchner, uno de ellos metido en
el medio, aunque él haya quedado de veras comprometido, y no como los
otros. Las limitaciones de Chávez son intrínsecas al propio fenómeno.
Los oprimidos en Venezuela no han logrado todavía un movimiento
verdaderamente autónomo, que genere su propia dinámica y haga mover a
partir de ella a los demás. Chávez se mueve empujado por lo que viene
desde el otro lado, la presión imperialista, y aprovecha la ventaja
paradójica de que la propia guerra imperialista le permita contar
con una renta petrolera excepcional. Pero para transformar a
Venezuela en una potencia industrial moderna y autocentrada se
necesitarían cincuenta años, las reservas petroleras darían para treinta.
Es muy lógico entonces que la estrategia de Chávez sea tratar de
despegarse de su fuerte dependencia del Norte e ir abriéndose hacia el
Sur.
De modo
que dejando de lado al régimen de Chávez que tiene sus características
especiales, los regímenes pseudoizquierdistas recientes en América Latina,
por más que no sean creación de la estrategia imperial,
está claro que no son tampoco verdaderos gobiernos populares, sino
gobiernos falsamente reformistas, de contención o distracción de la
rebeldía popular, gobiernos que están "haciendo el
aguante" de la dictadura burguesa. Son producto de un
precario equilibrio de fuerzas, del retroceso obligado de las formas
clásicas de la dictadura burguesa y al mismo tiempo de la incapacidad de
las fuerzas populares de generar auténticos procesos alternativos. También
Chávez es un producto especial de esa coyuntura de la lucha de clases,
pero en este caso con una forma distinta; se trata de un caso de
bonapartismo reformista y populista, que no es revolucionario en absoluto,
pero es obvio que tampoco está haciendo ningún "aguante" de la
burguesía.
Establecida entonces nuestra opinión sobre el fenómeno general
(que puede o no ser compartido, por supuesto), veamos el caso en concreto.
¿Qué pasa con Bolivia, qué pasa con Evo? ¿Entra o no en esa categoría?
Pero, lo principal de todo, ¿qué tan importante es en este caso el tema de
la persona de Evo Morales? ¿Y que tan importante el tema
de la organización política del MAS?
En
primer lugar digamos que Evo sí es uno de los nuestros. Uno de los
plantadores de hoja coca que salieron del desmantelamiento de la industria
y debieron sobrevivir como fuese. Sacaron provecho de su experiencia
sindical anterior y dieron origen a un fenómeno nuevo: un movimiento
campesino moderno y politizado. Sacaron también provecho de la experiencia
de lucha armada de los mineros. Y la combinación de varios ingredientes,
la lucha de las etnias oprimidas, la lucha obrera, la integración de la
mujer a la lucha, la experiencia de los organismos de base, etc.,
empezó a dar un resultado inesperado. El Plan A del imperialismo era
en ese momento Sánchez Lozada. Lo mantuvieron todo lo que pudieron, se
jugaban una gran parada, el control de los hidrocarburos. Pero la
realidad les caminó por encima. El gobierno de Mesa salido de esa
emergencia era algo menos que Plan B como los otros, armado muy
a la disparada. Mesa comenzó tratando de repetir el programa de Sánchez
Lozada. La resistencia levantó de nuevo. Y no era una resistencia
cualquiera, el grado de radicalismo era mucho más profundo que en
cualquier otra parte de América Latina. El pueblo estaba dispuesto a tomar
las armas, y tenía experiencia en ello, y en haber ganado. Mesa fue
sustituido por Rodríguez, con mas mismas características. Pero aquí se
modificó la opción de los estrategas políticos de las clases dominantes:
En tanto era inevitable que Evo fuese ganando lugar, ahora era llevarlo al
terreno de la lucha parlamentaria y tratar de enredarlo en ese laberinto
de concesiones, ofrecerle un triunfo electoral en vez de una salida
insurreccional, e incitarlo a hacer la plancha, como Tabaré. También a los
nuestros se los puede domesticar, inducirlos a programas lavados y
soluciones de no confrontación. Teóricamente, eso era su Plan B. Rodríguez
fue designado como presidente interino convocando a elecciones
presidenciales, y el MAS entró en este acuerdo. En cierta forma, esto nos
recuerda a lo que pasó en Uruguay en el 2002, una crisis explosiva en que
la izquierda prefirió evitar un desborde popular para asegurarse el
triunfo electoral futuro. Las consecuencias fueron terribles. El Frente
Amplio ganó las elecciones del 2004, pero llegó al gobierno mucho más
atado a los compromisos con el FMI, y más aún, por compromisos con el FMI
con el aval adelantado del futuro ministro de Economía del gobiero
frenteamplista.
En una
forma muy parecida, a partir del año 2002 el MAS ha dado muchas muestras de entrar
en este proceso (4). Una de ellas es la aceptación de la reforma electoral
a la que hicimos referencia. Ha aceptado que se continuase con la política
de privatizaciones y ha aceptado los compromisos con la empresa brasileña
PETROBRAS para la explotación de los hidrocarburos bolivianos, lo que
significa dejar de lado el reclamo popular de la nacionalización. Ha dado
distintas garantías al capital privado que se parecen mucho a las dadas
por el Frente Amplio antes de las elecciones del 2004 en Uruguay. El
vicepresidente electo García Lineras, que es un intelectual de gran
formación política y pasado guerrillero y ex-preso político, se ha
manifestado últimamente admirador de la socialdemocracia europea y ha
mostrado posiciones más parecidas a las de Astori en Uruguay. Al mismo
tiempo también es cierto Evo ha dado muchas muestras de
incorruptibilidad, al punto que le tomaban el pelo por imponer la línea en
su sindicato de rechazar las fiestas y el alcohol. De su sueldo de
diputado entregaba la mitad a la comunidad que lo eligió. Y ya ha
anunciado que rebajará el sueldo de presidente a la mitad, y abolirá los
gastos reservados. También es significativo el viaje de Evo a Cuba
inmediatamente de conocido el resultado electoral, sus contactos directos
con Chávez, su viaje anunciado a China. Todas estas son cosas que pueden
no ser decisivas, pero que vistas desde Uruguay no pueden menos que llamar
la atención. Los énfasis en uno u otro aspecto pueden llevar a una
discusión interminable. Pero francamente, nos parece un tema
secundario.
Concedamos que el plan de cooptación y ablandamiento del MAS de
resultado y abarque también al propio Evo. Esto nos permitirá llegar
a una conclusión definitiva, siempre que pensemos, como decíamos, que
la historia la hacen los Evo y los Tabaré.
"En Bolivia la dirección en que camina el miedo se ha
revertido",
nos dice Gilly. ¿Hay algún otro lugar de América Latina en que pase algo
así? ¿O en el mundo? ¿Qué quiere decir esto, cómo incide en la lucha de
clases? ¿De dónde ha salido esto, a donde conduce?
Es
normal que los "leninistas" recuerden la observación de Lenin de que la
democracia parlamentaria es preferible a la autocracia (al fascismo,
decimos más modernamente) porque ofrece mejores condiciones para el
desarrollo de las organizaciones obreras y para su lucha. O también que
recuerden otra, que dice que es el régimen que mejor se adecua al
capitalismo. Las citas de Lenin suelen servir para un roto y para un
descosido. Pero ¿por qué nos sirve más la democracia parlamentaria?
¿Porque podemos votar y elegir diputados? ¡Ya vimos lo que son los
diputados!
El tema
es que un régimen más "abierto", como decía Lenin, es un régimen donde la
relación de dominación es más "transparente", queda todo a la vista y el
pueblo se educa más rápidamente. Pero no solamente eso. Es un régimen en
el cual, por esa misma razón, nuestra gente tiene menos
miedo. Menos miedo de afiliarse a un sindicato, si por ejemplo,
hay una ley de fueros sindicales por limitada que sea. Menos miedo de
salir a manifestar a las calles, de organizarse, de lanzar sus propias
consignas. Es en esas condiciones en que nuestra clase puede expandirse,
organizarse, ganar confianza, desarrollar plenamente su política. Pero
claro, si esto depende de la letra de la ley burguesa... ¡hay que
creérselo! Pero, ¿que pasa cuando esa confianza no se basa solamente en la
letra de la ley burguesa sino en la fuerza de sus propias organizaciones,
en sus propias experiencias de lucha, y la letra mejorada a medias de la
ley burguesa es resultado de esa fuerza y no al revés? ¿Cuándo esa
correlación de fuerzas no solamente existe, sino que además ha sido
comprobada por ambas partes? Es allí cuando no solamente
nosotros tenemos menos miedo de ellos, también
ellos tienen más miedo de nosotros. Cuando una de esas
situaciones excepcionales ocurre, es uno de esos "lugares abiertos y
sin obstáculos" de los que habla Tsun Tzu, donde podemos
"extendernos a gusto". Si sabemos hacerlo o no, es otra
cuestión.
Lo
primero que tenemos que recordar es que "las clases dominantes siguen
siéndolo", como no deja de señalarlo Gilly. Estas situaciones solo
pueden ser provisorias e inestables. De alguna manera habrá que
"normalizar" las cosas. Sea por una feroz sangría que discipline a los
oprimidos y los ponga en cintura, o por un proceso político, más sutil,
más sofisticado, de traiciones sucesivas que siembre un gran desencanto y
fragmentación entre los oprimidos y los suma en una gran depresión que los
paralice. Los dos caminos son peligrosos, pueden terminar en un boomerang,
pero dependen de las circunstancias. En Uruguay, por ejemplo, una sucesión
muy rápida de medidas descaradamente contradictorias con el programa
histórico de la izquierda ha desconcertado y desmovilizado a la gente.
Aquí, por ahora dio resultado.
Pero
¿dará resultado en Bolivia?
Cuando
comenzamos esta nota haciendo referencia a una discusión entre Marx y
Engels a propósito de la Guerra de Secesión, quisimos recordar simplemente
que en el conjunto de factores de inciden en una situación histórica, hay
que tratar de poner un poco de orden. Hay "variables de primer orden" y
"variables de segundo orden". Las segundas, por importantes que parezcan,
pueden, en última instancia, ser modeladas por las primeras. Una
revolución no resuelve todo, pero cuando se plantea y tiene éxito
(transitorio como todas las cosas de la historia) es porque debe resolver
los problemas de la urgencia y la emergencia. Pero para movilizar el más
amplio espectro social, la revolución levanta siempre un programa que va
mucho más allá de esa agenda y que intenta revolver toda la sociedad,
plantear todos los problemas, y allí está su verdadero heroísmo y su
contribución universal, en intentar ir más allá de la urgencia y la
emergencia aunque muchas veces no pueda. La revolución no resuelve todo,
pero no debemos pensar como obstáculos invamovibles (y es así como
entendemos lo que dijo Marx) cuando los puede remover una
revolución.
En todas
las situaciones abiertas en distintos países en América Latina, hemos
encontrado algo así como un tono general, pese a las grandes diferencias:
Un fracaso profundo de las políticas neoliberales precedentes, lo que ha
provocado a la vez un profundo malestar social y un desgaste y
desprestigio de las formas tradicionales de dominación burguesa y de sus
partidos; esas formas han sido desbordadas (y es en las formas en que ha
asumido ese desborde donde tenemos las mayores diferencias entre país
y país) y han pasado a primer plano nuevos actores políticos, los
distintos tipos de "gobiernos progresistas" o de "centroizquierda"; pero
estos gobiernos están parados sobre un terreno muy cenagoso, sus economías
de base son muy débiles y dependientes, sus problemas y urgencias son muy
grandes y sus recursos escasos, su capacidad de maniobra es muy limitada,
sus posibilidades de generar verdaderas alternativas son casi nulas -la
excepción parcial es precisamente Venezuela merced a una renta petrolera
coyuntural importante, y esta excepción parcial es importante porque nos
muestra que algunos condicionamientos pueden ser vencidos si se cuenta con
alguna condición muy favorable- y por lo tanto terminan amoldándose a
políticas continuistas respecto de sus antecesores neoliberales con
maquillajes diversos. Variante más, variante menos, ese es el panorama
general. Todo ha cambiado, pero todo sigue como está.
Todo
sigue como está, pero todo ha cambiado (5). De alguna forma, los cambios
políticos, aunque no generen cambios de políticas, van creando una lenta
transformación del clima de la sociedad. Se abren debates que hasta hace
poco eran impensados. Salen a la luz más cruda las barbaridades de lo que
había ocurrido, como los casos de enterramientos clandestinos, de
corrupciones escandalosas de los gobiernos anteriores. Y se descubren las
líneas de continuidad con los actuales. Se ponen en cuestión los dogmas
inconmovibles en que se apoyaba hasta ahora la ideología
dominante, se desarrollan nuevas organizaciones populares, se consolidan
lentamente las que ya existían. Hasta los medios de prensa, esos lavadores
de cerebros, tienen que cambiar en algo el tono. Es un proceso lento y
contradictorio, muchas de estas cosas implican consolidar burocracias
conservadoras salidas de los sindicatos y los partidos de izquierda,
incrustar en el sistema a los viejos líderes rebeldes, en todo este
movimiento la retaguardia termina siendo más pesada que la vanguardia y el
avance termina siendo un duro esclerosamiento. Pero el movimiento desde el
fondo de la sociedad ha comenzado, y tarde o temprano termina
manifestándose, presionando contra esos nuevos esclerosamientos, contra
todos esos nuevos compromisos con lo viejo. Es muy difícil decir si en
definitiva, puestas en juego todas las opciones y echados todos los dados,
todo esto significará un cambio real, o una frustración más.
Si
comparamos Bolivia y Uruguay, veremos semejanzas y diferencias. La
semejanza que salta a la vista es la de un triunfo electoral en primera
vuelta, y el acceso al gobierno de una fuerza de izquierda forjada en años
de lucha, depositaria de una gran esperanza popular. Una fuerza política
orgánica con una base popular histórica, no un liderazgo eventual o
episódico producto de alguna radicalización coyuntural como ocurrió en
otros lados del continente. Y también, por el otro lado, una fuerza de
izquierda que, hay algunos signos de ello, se ha ido mediatizando,
dando garantías de "ética de la responsabilidad", hacer la plancha, evitar
que su base popular se desborde en rebeliones rupturistas. Y aunque un
plantador de coca y un médico oncólogo salido de una barriada obrera son
cosas muy distintas, lo son como extremos del amplio abanico de lo mismo:
los dos son "nuestros" o empezaron siéndolo, los dos salieron de abajo, no
son "prestados" como lo es, forzoso es admitirlo, Chávez.
Pero si
vemos las cosas más de cerca, las diferencias son mucho más importantes
que las semejanzas. Como decíamos, aunque en ambos casos las formas
tradicionales de dominación burguesa se han ido desgastando y desbordando
por la rebeldía popular, la forma de este desborde ha sido radicalmente
distinta. Tal vez no haya casos más extremadamente distintos en todo este
amplio espectro de la nueva ola de rebeldía que recorre América
Latina.
En
Uruguay, la clase trabajadora sufrió, bajo la dictadura militar y bajo los
gobiernos neoliberales que la continuaron, derrota tras derrota. Se
impusieron sucesivos ajustes fiscales, comenzaron las privatizaciones a
pesar de haber sido rechazadas en un plebiscito, se implantó la ley de
caducidad y se mantuvo la impunidad sin mella, lentamente se fueron
derrotando la mayor cantidad de los conflictos sindicales, casi
todos ellos conflictos defensivos para resistir la rebaja salarial y
los despidos, el cierre de las fábricas, el desmantelamiento de los
servicios de salud, la contrarreforma educativa, el saqueo a los servicios
de previsión social, la pérdida de derechos laborales. Es decir, nuestra
clase fue sometida a una fuerte ofensiva por parte de las clases
dominantes. Y en este escenario, el viejo sindicalismo de presión
conciliador se vio totalmente inoperante. La izquierda pagó tributo a su
confusión ideológica y su debilidad. Se hizo un lema eso de "no podemos
decir que no a todo" y terminó diciéndose que sí a todo... ¡hasta casi se
le dijo que sí a la reforma constitucional reaccionaria para evitar que
ganase la propia izquierda! Se reaccionó tarde y también eso se perdió. La
sucesión de derrotas fueron desmovilizando a la clase trabajadora,
vaciando los sindicatos, retrayendo la militancia. Pero al mismo tiempo,
los estragos de las políticas neoliberales iban erosionando más y más el
viejo sistema de dominación burguesa y los viejos partidos representantes
de la burguesía iban perdiendo su base electoral, incluso el apoyo de la
propia burguesía. En ese vacío, fue creciendo la fuerza electoral de la
izquierda, que cada vez se iba amoldando más al papel de candidato al
gerenciamiento de la continuidad del sistema capitalista, ya que la
oportunidad se le ofrecía. El crecimiento electoral de la izquierda es el
sucedáneo de la lucha. Si no estoy en condiciones de luchar, al menos voto
por la izquierda, y espero que los cambios vengan por arriba, ya que no
los puedo empujar por abajo. A su vez, el desmantelamiento de la capacidad
de lucha de la clase ha sido condición de ese crecimiento electoral
"haciendo la plancha". La dejan crecer porque, en última instancia, no
jode a nadie. Esta situación es la que hemos llamado "empate entre dos
debilidades", y explica en cierta forma el triunfo electoral del Frente
Amplio y al mismo tiempo el comportamiento político de este gobierno, más
de continuidad que de cambio.¿Y que pasa con el miedo? Las fuerzas armadas
han mantenido una cerrada defensa de la impunidad, incluso burlando
descaradamente los acuerdos vergonzosos que les ofrecía el gobierno, y
ahora, los más "pro-gobierno-de-izquierda" de sus voceros dicen que no
pueden garantizar un "nunca más" de un golpe militar, que no se
arrepienten de nada, que no torturaron sino que hubo solamente "malos
tratos", que de esos muertos encontrados no sabe quienes son los
responsables, y violan descaradamente la constitución interviniendo en
política en forma corporativa y opinando sobre lo que se dice hasta en las
reuniones internas del Frente Amplio... y muchas cosas más. ¿Y cual es la
política del gobierno? Respaldar a las fuerzas armadas, obedecer a su
política y participar de la operación Unitas y mandar más fuerzas
invasoras a Haití (justo esas fuerzas armadas a "defender los Derechos
Humanos") porque así los militares pueden cobrar sueldos de 900 dólares la
tropa y 2000 los oficiales "ayudando" a un pueblo que atraviesa la peor
miseria de América Latina, con cifras atroces de mortalidad infantil,
donde casi no hay agua potable ni energía, la tierra está devastada,
"ayudándolo" imponiendo por la fuerza militar un régimen económico de
apertura absoluta para seguir saqueando al pueblo al que debemos el
ejemplo que comenzó la independencia política del continente y también su
progresismo social y su lucha contra el racismo. ¿Y quienes son los más
activos cómplices de los militares? Los ex-guerrilleros ahora ministros y
senadores, los ex "jefes revolucionarios" hoy arrepentidos de todo menos
de haber usurpado al pueblo su derecho a decidir las formas y el momento
de su lucha, y hoy quieren usurparle al pueblo también su derecho a
proseguir la lucha por verdad y justicia. Porque los ejércitos (aunque sea
solamente estos dos pseudo-ejércitos, dos "demonios" de cuento infantil
cada uno por su lado) son siempre aliados aún siendo enemigos, porque cada
ejército justifica la existencia del otro. Bueno, eso es
Uruguay.
Veamos
ahora lo ocurrido en Bolivia. También allí hubo una gran ofensiva de las
clases dominantes, buscando insistentemente imponer sus objetivos. Pero
los resultados fueron muy distintos. Los trabajadores libraron tres
grandes luchas. Los cultivadores de coca salieron a luchar por su derecho
a ese cultivo tradicional del pueblo boliviano. No son campesinos
pre-industriales, atrasados e inevitablemente fragmentados como
aquellos que describió Marx en su tiempo ("una gran bolsa de papas"), son
post-industriales, aprovechan la experiencia de las luchas de los obreros
y mineros, incluyendo la lucha insurreccional que llevó a la revolución de
1952. Es obvio que el tener sobre sus espaldas la tradición de
insurrecciones triunfantes es un elemento que da fuerza a las nuevas
movilizaciones, y es una de las razones de su éxito. El estado boliviano
no logró hacer retroceder a los plantadores.
La lucha
por el agua fue otro caso. El gobierno de Sánchez Lozada llevó adelante
una privatización de los servicios de agua potable hasta extremos
inconcebibles: no se podía recoger, por ejemplo, el agua de lluvia. La
lucha del pueblo boliviano fue muy radical, y logró expulsar a las
transnacionales privadas. No solamente volvieron a la órbita estatal los
servicios de agua, sino que se incluyó el control popular sobre la
gestión.
Por
último, el intento de privatización y exportación a EEUU vía Chile de los
yacimientos de gas natural fue duramente resistida por el pueblo. El
gobierno de Sánchez Lozada se afirmó en esta política y recibió el expreso
respaldo de la administración Bush. La lucha popular llegó a
enfrentamientos armados con las fuerzas represivas, y Sánchez Lozada
terminó renunciando, y sustituido por Mesa. Este último terminó
alineándose nuevamente en el mismo proyecto de Sánchez Lozada, y despertó
nuevamente la ira popular. En las nuevas movilizaciones comenzaron a
aparecer algunas variantes. En la salida a esta situación explosiva, como
ya hemos explicado, también puede hacerse un paralelo entre el
comportamiento último del MAS y del Frente Amplio.
¿Hasta
que punto puede borrar ese último tramo de este comportamiento de la
fuerza política, el enorme precedente de las luchas anteriores? La
degeneración política del MAS puede completarse una vez instalado en
el gobierno, como ha ocurrido tantas veces en otros tantos casos.
Pero lo
que sin duda no se puede borrar es el hecho de que la gente
tiene un comportamiento independiente de la conducción política del MAS.
Esa es la gran diferencia con Uruguay, donde el PIT-CNT se ha disciplinado
al gobierno. El triunfo electoral del MAS se parece mucho más al de la
Unidad Popular de Chile cuando Allende. Es un triunfo que ocurre
acompañando el ascenso de la lucha popular, su
radicalización, su profundización, y sus victorias. A la autoorganización
de la gente, que en Chile significó un verdadero intento de "transición
pacífica al socialismo" (toma de fábricas, organización autofestionaria,
cordones industriales, incipientes formas de autodefensa desarmadas desde
arrriba por el propio gobierno de Allende que cavó así su propia tumba),
tal vez único en la historia. Allí está la verdadera diferencia. Y ya que
recordamos Chile, no olvidemos como terminó, y por qué. Si
prestásemos atención solamente a la figura de Evo y si en alguna forma
recordamos a Chile, digamos que Evo no acostumbra a tomar
ninguna precaución personal, y esto en un país en que la
represión ha sido mucho más selectiva que indiscriminada que en otros
lados y hay muchos antecedentes de crímenes políticos, como el de Quiroga
Santa Cruz. Pero eso también podría despertar una furia popular
incontrolable.
"Siempre es peligroso hacer predicciones, sobre todo del
futuro", ironizaba Alan Freeman cuando lo invitamos aquí hace un
par de años. Nosotros no pretendemos aquí adivinar cuál será el futuro de
Bolivia. El gobierno de Evo puede terminar haciendo las mismas
agachadas que el de Tabaré. Hay elementos en la misma dirección:
la herencia maldita de los gobiernos anteriores, la destrucción del
aparato productivo, el yugo de la deuda externa, la presencia ominosa de
las fuerzas armadas fascistas, la conspiración de las fuerzas
reaccionarias, la amenaza permanente de la intervención directa yanqui. A
eso se suman las flaquezas estructurales de los sectores reformistas. Pero
hasta allí llegan las semejanzas. Solo hasta allí.
El nudo
de la situación está en otro lado. Es impensable que el pueblo
boliviano se trague pasivamente los sapos que se tragó el
uruguayo. Por supuesto que una conducta marcadamente continuista
de Evo provocaría desconcierto, decepción, desmoralización, y no sería tan
fácil que el pueblo boliviano le respondiese a Evo con una
rebelión abierta como le respondió a Mesa, por ejemplo. O como le
respondió a Gutiérrez en Ecuador, porque, después de todo, Gutiérrez
era claramente "uno de ellos" que se quiso hacer pasar por uno de los
nuestros, y se pasó de vivo.
Hacer concesiones a Evo para llevarlo a la política de
desmovilizar desde arriba la rebelión desde abajo es en todo caso la única
opción que les queda los actuales administradores de la estrategia
imperial. Como no son muy sofisticados, también pueden terminar cometiendo
el error de un programa
extremista y de agresión como en Venezuela. Si allá les salió
mal, aquí les saldría peor. Pero cualquier copia mecánica de una u otra de
las recetas anteriores sería problemática. Las clases dominantes siguen
siendo las clases dominantes, el proyecto de recolonización imperial sigue
siendo el mismo, y sus necesidades también. Bolivia está en el mismo
contexto que todo el resto de América Latina. Pero no está en las mismas
condiciones. Como hemos dicho, el tema principal es que la
actividad política de la gente ha adquirido una grado de
autonomía mucho mayor que en otros países de América
Latina.
Las
dificultades para el desarrollo de un proyecto socialista revolucionario
para el Siglo XXI están también en Bolivia, en algunos aspectos más aún
que en otros lados. Pero no es lo mismo resolver los obstáculos cuando
"vamos adelante, que empujan atrás". Ni siquiera dificultades
"insalvables" como la falta de salida al mar lo son tales por completo. Si
ocurriese una revolución popular en Bolivia, saldría al mar por Argentina.
No porque vaya a contagiar automáticamente una revolución en Argentina,
como en aquella tonta "teoría del dominó" de Kissinger. Pero sí porque
tendría la fuerza suficiente como para empujar a los regímenes de esa
supuesta "centroizquierda" para arrancar concesiones mínimas. Y saldría
por Argentina (pensamos) antes que por Chile o Perú, no solamente por un
distinto grado de solidez de la dictadura burguesa entre esos países sino
porque además la salida al mar de Bolivia no tiene en Argentina los
problemas históricos que tiene en Chile o Perú, no solamente del lado de
esos países sino también del lado de Bolivia y su pueblo, y también porque
Argentina también tiene un norte "casi Boliviano".
Tampoco
la teoría de la "falta de dirección" o "falta de un partido
revolucionario" nos convence en absoluto. Es una versión muy pobre de la
teoría ya pobre de Trotsky de que la crisis de nuestro tiempo "se reduce"
a una crisis de dirección. Trotsky quería señalar con esto la necesidad de
la construcción de nuevos partidos revolucionarios. Pero sesenta años
transcurridos desde entonces nos autorizan a preguntar ¿qué quiere decir
aquí la palabra "se reduce"? El problema es un poco más amplio, ¿verdad?
Si en sesenta años, una clase social sujeto histórico de la revolución de
nuestro tiempo no ha sido capaz de generar una dirección revolucionaria,
entonces una de dos. O tienen razón los "post" de distinto tipo que niegan
que la clase obrera sea ese tal sujeto histórico, o si como indica un
análisis mínimamente serio de nuestra sociedad la centralidad del trabajo
sigue siendo válida, el problema está un poco más abajo que la simple
"construcción" de un partido que dirija la revolución, hay problemas de
morfología, cultura, historia y estructura de clase, problemas que obligan
a una adecuación de la cultura política y organizativa que aún están
pendientes. Y sería más correcto decir entonces que todos esos problemas
"se condensan" en una falta de dirección. Los partidos no se crean por
voluntad, o genialidad del programa o el diseño organizativo, ni por la
abnegación de sus militantes. Mejor dicho, sí, se crean. Lo que no
se crean así son los partidos capaces de dirigir los procesos de masas.
Cuando la rebelión espontánea de masas en Argentina en diciembre de 2001,
no era un partido "leninista" lo que faltaba, había como una docena de
ellos. Cuando la "rebelión de los forajidos" echó a Gutiérrez en Ecuador
no había un partido, si lo hubiese habido tal vez ni siquiera hubiese
habido rebelión. Los partidos se crean, los partidos capaces de
dirigir los grandes movimientos de masas, a partir de los grandes
movimientos de masas. A partir de las adquisiciones políticas, culturales,
de experiencia de lucha, de ensayo y error, de los movimientos de masas
reales. A partir de la construcción de los sujetos históricos en la lucha
real. A partir de los éxitos y las derrotas, de las batallas ganadas y
perdidas, de los muertos y de los sobrevivientes, de los militantes
que lograron aprender algo en esas luchas, y que conservan la dignidad
como para no olvidarse de sus muertos negociando un "punto final". Y no
sabemos qué tanto habrá avanzado el pueblo boliviano en este camino...
pero algo más que el resto de los pueblos de América Latina, es evidente
que avanzó. Una cosa sí hemos visto. Los viejos partidos de izquierda
cooptados por el poder fracasaron y quedaron totalmente pulverizados. El
MAS es un movimiento nuevo que no es la unión de los viejos partidos como
el Frente Amplio uruguayo, nace por el contrario como una alternativa a
esos partidos destrozados. Pues bien, no sabemos, no tenemos forma de
saber si el proceso boliviano generará una dirección revolucionaria. Pero
si pensamos que el hecho de que no exista hoy no
significa que no pueda de ninguna manera ser creada por este movimiento de
masas en marcha. No creemos en "la ley de hierro de las oligarquías" de
Michels, Mosca, etc.
¿Y una
intervención directa del imperialismo? Sí, siempre puede ser. Pero Bolivia
no es Haití. Entre otras cosas, no solamente no tiene salida al mar,
tampoco tiene entrada por mar. Tendrían que resolver algunas otras cosas,
llegar a acuerdos con otros gobiernos de la región... y pagarles con
algo... y arriesgarse a que eso provoque tal vez otras rebeliones. La
situación del imperialismo es muy comprometida, el "overstrech"
(sobredimensionamiento estratégico, demasiadas bases y puntos de conflicto
para no los suficientes hombres) les está trayendo problemas en las nuevas
aventuras coloniales. En Irak echaron mano al expediente de mandar
inmigrantes latinos a cambio de promesa de ciudadanía y otras cosas.
¿Mandar latinos a Bolivia? No se puede, por ahora. Debería haber un
proceso previo de desestabilización y caos, como con Aristide en Haití,
para después "justificar" la "ayuda humanitaria". En Haití llevó años...
¿pueden esperar años en Bolivia?
"Siempre
es peligroso hacer predicciones, sobre todo del futuro". Pero nos
arriesgaremos a asumir algo de ese peligro. Bolivia va a ser difícil de
domesticar. Se preparan fuerzas enfrentadas, y no van a tener más remedio
que enfrentarse. Lo más importante es que no vale la pena entretenerse en
especular sobre si Evo puede hacer esto o lo otro, porque eso ha pasado a
ser algo secundario frente al ascenso del movimiento de masas.
De
cualquier manera no esquivaremos el tema. Nos arriesgamos a decir que
lo más probable es que el gobierno de Evo no sea un gobierno
descaradamente continuista, y deba ser ¡por una vez! un
gobierno reformista. Los cambios que hará, en sí mismos, no
serán muy radicales. ¡Pero que haga algo además de hablar! Tal vez su
intención sea por esa vía recomponer las malparadas instituciones
del estado burgués a ver si se puede ir disminuyendo la presión desde
abajo; tal vez esa no sea su intención pero sí termine siendo el resultado
objetivo, como le pasó en cierta forma a Largo Caballero en la Revolución
Española. Pero aún si eso pasase, deberá por fuerza hacer
algo, solucionar algo de los graves problemas sociales de
Bolivia y no mantener una simple política absolutamente continuista. Y eso
sí haría la diferencia, y creemos que esa diferencia es inevitable
porque el centro de gravedad ya no está en el gobierno.
Y aún si
lo hiciese para frenar a la gente, le puede salir muy mal. Y si acaso
saliese bien... daría muy malas ideas a los pueblos vecinos. También en el
Chile de Allende hubo un intento reformista, no duró mucho, este tampoco
duraría mucho. ¿Y adonde terminaría esta vez? Ahí sí nos abstenemos de
hacer previsiones.
Que
Condoleza Rice vigile todo lo que quiera. ¿Cree que es la única que lo
hace? Y la cosa no quedará en Bolivia.
Notas:
(1) C.Marx y F.Engels. La
guerra civil en los Estados Unidos. Editorial Lautaro, Buenos Aires. Véase
principalmente E.a M.12/05/1862, E. a M, 30/06, M. a E. 07/05, E. a M.
09/09, 10/09, M.a E. 17/11, M.a E. 07/09/1864, M. a E. 01/05/1865,
entre otras, pero todas ellas (pgs 265-321) son
excepcionales.
(2) Giuseppe Tomasi di
Lampedusa, "El Gatopardo". Es importante señalar que pese a la
más difundida versión cinematográfica de Visconti, la frase original en la
novela es dicha por Tancredi (personaje representado por Alain Delon en el
film) y no por el Príncipe Salina (Burt Lancaster).
(3) Publicado originalmente en
"La Jornada", México.
(4) Los lectores de Trotsky
verán que estoy usando aquí la expresión con que él da su juicio último
sobre los cambios de Febrero. Historia de la Revolución
Rusa.
(5) Véase: Evo
Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo
neoliberal, James Petras, en www.rebelion.org
La violenta, prolongada y clara revolución
boliviana
Adolfo Gilly
Las revoluciones son
desplazamientos violentos en las relaciones de fuerzas entre las clases
-dominantes y subalternos- en una sociedad determinada. Esos
desplazamientos ponen en crisis la forma política de la dominación
existente. Esta crisis puede expresarse también en el terreno electoral.
Es lo que acaba de suceder en Bolivia con la victoria arrasadora de los
indígenas, los humillados, los explotados, los despojados, los mascadores
de coca, las mujeres de pollera y los aliados de todos ellos, que llevaron
a la presidencia de la república a Evo Morales.
Normalmente, las
elecciones son lugar de renovación y reconfirmación de la dominación
existente. En ellas se puede cambiar el personal político y administrativo
del gobierno, al escoger entre los diversos miembros de la clase política
que compiten entre sí. Pero no se decide cuál clase o estrato social
ejerce el mando real, aquel a cuyos marcos se subordina la totalidad de
los políticos (pues cuando no lo hacen, se convierten en parias o
intocables). Por ejemplo, el Pacto de Chapultepec, verdadero Manifiesto
Capitalista de las altas finanzas mexicanas, es hoy el marco fijado por
los grandes dueños de poder y del dinero a los tres candidatos
presidenciales mexicanos: "ustedes pueden pelearse como
quieran y escoger al equipo que les plazca, pero tienen que firmar este
pacto y cumplir su compromiso con nosotros". Es el
equivalente nacional, por cierto bastante prepotente y descarado, de los
rígidos controles que el FMI y su policía, el Pentágono, imponen a todos
los países dominados.
En Bolivia, las
recientes elecciones han sido una confirmación política, legal,
democrática, constitucional, institucional -y todos los demás adjetivos de
la ciencia política que se quiera- de una violenta y persistente ola de
fondo contra la dominación neoliberal en un Estado racista de matriz
colonial como ha sido desde siempre el boliviano. Desde el año
2000 esa ola fue avanzando en sucesivas
"guerras", revelador nombre bélico que el pueblo
mismo dio a sus movimientos: la guerra contra la privatización del agua en
Cochabamba en 2000; la guerra en defensa de los plantíos
de coca en el Chapare contra el ejército y la policía en enero de
2003 (13 cocaleros muertos, 60 heridos); la guerra contra el
impuesto a los salarios en La Paz en febrero de 2003 (más
de 30 muertos); la guerra del gas en septiembre y
octubre de 2003 (80 muertos), hasta culminar en ese
octubre con la toma indígena de La Paz y la caída del
gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Ese mismo movimiento de
fondo impidió la estabilización conservadora de su sucesor, Carlos
Mesa, obligó a hacerse a un lado a otros dos posibles presidentes
sacados de la manga y terminó por imponer al transitorio actual,
Eduardo Rodríguez Veltzé, unas elecciones en plazos que
no quería y en condiciones que no imaginaba (al costo de poner el pueblo
algunos muertos más en el camino).
Llevaron así a la
presidencia al dirigente de un movimiento "fuera de la ley
internacional", el de los cocaleros, pues la coca, hoja
sagrada y alimento cotidiano de los pueblos andinos, es planta ilegal
según el Departamento de Estado de Washington, su dependencia la OEA, y
quién sabe cuántas instituciones imperiales más. Cualquier cosa haga o
tenga que hacer después Evo Morales, su primer grito a la
hora del triunfo definió el color de esta victoria: "Causachun
coca, huanuchun yanquis" (Por la causa de la coca, mueran
los yanquis).
Ese grito resonó como
nunca, es seguro, allá en el altiplano a 4 mil metros de altura, en la
moderna, muy organizada y muy pobre ciudad indígena de El Alto, creación
de los campesinos y mineros desarraigados por el neoliberalismo, de las
tradiciones comunitarias indias, de la sed de comunidad y de modernidad de
los migrantes internos que la poblaron, y de los afanes y trabajos
cotidianos de sus 800 mil habitantes al borde mismo de la hoyada profunda
donde, 400 metros más abajo, se estira hacia los valles cálidos la ciudad
de La Paz.
Esta elección
democrática es la conquista de una revolución que no termina y que espera,
en adelante, no tener que poner muertos sino asambleas, votos y decisiones
colectivas para poder seguir por su camino. El boliviano es un pueblo
sorprendentemente organizado bajo formas apenas registrables desde los
miradores de la política institucional. Tanto y tan bien, que los
encuestadores fueron víctimas, creo, de una espontánea conspiración de
masas: les mintieron, les dijeron falsas intenciones de voto, les hicieron
creer que Evo Morales andaba entre 38 y 40 por ciento
(primera mayoría, a decidir pues en el Congreso); y después mostraron en
las urnas que pasaba de 51 por ciento (mayoría absoluta, a decidir nomás
nosotros con nuestros mismos votos, carajo, y si no nos reconocen viene
otra guerra).
¿Viene otra guerra? Por
ahorita no, por más que Condoleeza Rice diga que vigila,
pues el otro elemento de la situación es que las clases dominantes, que lo
siguen siendo, tienen miedo. Han visto con incrédulo asombro primero, y
con temor irritado después, el ascenso de esta marea humana a la cual,
desarmada, no la detuvieron las balas durante los cinco años pasados ni la
desorganizaron las inevitables y naturales diferencias entre sus propios
dirigentes. Las clases dominantes temen ahora desatar la violencia, pues
en Bolivia la dirección en que camina el miedo se ha revertido.
Esto no durará, ni es
bueno que dure. Pero por ahora así es, y mientras tanto quienes aún
dominan, pese a haber perdido la presidencia, tratan desde ya de cercar al
nuevo gobierno con condiciones y presiones de sus aliados exteriores (pues
en Bolivia, hoy, no hay magnates que puedan pegar manazos sobre la mesa
para imponer a la nación oprimida un Pacto de Chapultepec) y de sus grupos
locales más insolentes y reaccionarios, como la oligarquía racista de
Santa Cruz de la Sierra y otras regiones.
¿Qué viene?, pues,
habrá que verlo. Pero para verlo resulta desenfocado andar discutiendo las
figuras del presidente y del vicepresidente, sopesar sus palabras cada
día, escudriñar el alma de sus asesores, hacer comparaciones con
Néstor Kirchner o con Luiz Inacio Lula da
Silva (cada uno de los cuales fue al gobierno en condiciones, en
países y en elecciones radicalmente diferentes entre sí). Para verlo,
ahora, es preciso considerar la fuerza con que puede continuar subiendo la
marea y las cuestiones que el movimiento del pueblo, heterogéneo por
necesidad, encontrará ante sí en lo inmediato.
Las cuestiones principales
ahora por delante parecen estar ya definidas:
- La relación
con la tierra: la defensa, estabilización y legalización de los
plantíos de coca; el reparto agrario llevado hasta el fin, en el altiplano
y en los valles.
- La relación
de las organizaciones con el nuevo gobierno: la esperable
expansión de las múltiples organizaciones del pueblo, coordinadoras,
juntas vecinales, sindicatos, alcaldías, iglesias, federaciones, escuelas
y universidades, un mundo en ebullición después de la victoria electoral,
con las inevitables diferencias internas que son el precio legítimo de la
vida democrática.
- La relación
con las riquezas naturales, la primera de todas el subsuelo nacional, el
petróleo y el gas propiedad de la nación y a su servicio.
- La relación
de la nación consigo misma: las fotografías del festejo popular
dicen la verdad cuando muestran en primer plano a las mujeres, de donde no
tardarán en querer sacarlas y en donde pelearán duro para permanecer; el
combate organizado y real, y no tan solo legal, contra la opresión racial
connatural al presente Estado boliviano; la Asamblea Constituyente y la
nueva Constitución; la redistribución de los recursos y de las cargas
tributarias; la educación para todos, la salud, los derechos sociales
efectivos.
- La relación
con el mundo, frente a Estados Unidos, sus instrumentos
financieros y militares de presión y su hoy fiel aliado y seguro servidor,
el gobierno mexicano del presidente Vicente Fox; cerca de
Cuba y de Venezuela; cerca de los movimientos andinos, indígenas y
populares de Ecuador y de Perú y del movimiento campesino de Brasil; y en
busca de una definición indispensable de los gobiernos de Brasil,
Argentina y Uruguay, que en su relación geopolítica y económica con
Bolivia tendrán que definirse, hoy más nunca, sobre sus reales relaciones
e intenciones con sus propios pueblos, con el Mercado Común del Sur y con
el futuro independiente y democrático de América Latina.
Bolivia sigue viviendo
una revolución, la primera del siglo XXI, y una revolución es un proceso
de fondo que, quiérase o no, obliga a todos a definirse, adentro y afuera.
La luz clara e intensa que ella despide no tolera las medias tintas, los
subterfugios políticos y los escondrijos declarativos.
Una revolución no es
algo que pasa en el Estado, en sus instituciones y entre sus políticos.
Viene desde abajo y desde afuera. Sucede cuando entran al primer plano de
la escena, con la violencia de sus cuerpos y la ira de sus almas, esas y
esos que siempre están, precisamente, abajo y afuera: los postergados de
siempre, los dirigidos, aquellos a quienes los dirigentes consideran solo
suma de votantes, clientela electoral, masa de acarreo, carne de encuesta.
Sucede cuando esas y esos irrumpen, se dan un fin político, se organizan
según sus propias decisiones y saberes y, con lucidez, reflexión y
violencia, hacen entrar su mundo al mundo de los que mandan y logran, como
una vez más en este caso, lo que se habían propuesto. Lo que viene
después, vendrá después.
DECLARAN BENEMÉRITOS A LOS MILITARES BOLIVIANOS QUE
ASESINARON AL CHE
Enviado por LA JORNADA, México
Fecha de Envío: 6 de Enero de 2006
No podrán ser retirados
de sus actuales cargos públicos LA JORNADA, México (Viernes 6 de enero de
2006) DE LA REDACCIÓN
La Paz, 5 de enero.
Militares bolivianos que capturaron y asesinaron al guerrillero argentino
cubano Ernesto Che Guevara en 1967, fueron declarados beneméritos de la
Patria y no podrán ser retirados de los cargos públicos que ocupen,
informaron fuentes oficiales citadas por la agencia Educación Radiofónica
de Bolivia (Erbol).
"Los miembros del nuevo
gobierno son guevaristas, pero tienen que ver la importancia de los
bolivianos que defendieron a la patria en 1967, gente que ofrendó su vida
para salvarnos del comunismo", señaló el diputado Carlos Nacif, ex
presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara y uno de los impulsores
de la medida.
Esto ocurre unas semanas
antes de la investidura como presidente del socialista Evo Morales, quien
se ha proclamado repetidamente como admirador de Guevara y en cuyo
partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), militan parientes de
guerrilleros que combatieron junto al Che en Bolivia.
Entre estos figuran el
senador electo por La Paz, Antonio Peredo, y el concejal en la ciudad de
Santa Cruz, Osvaldo Peredo, que son hermanos de los fallecidos Guido Inti
y Roberto Coco Peredo, compañeros de armas de Guevara.
El diputado Carlos
Nacif, ex presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados y
uno de los impulsores de la norma, declaró a agencias internacionales que
la posibilidad de declarar beneméritos a ex combatientes se enmarca en los
derechos para los miembros de la Confederación Nacional del ex Combatiente
de la Guerrilla de Ñancahuazú, en una ley sancionada por el Senado el
pasado miércoles.
Nacif agregó que los ex
combatientes, cuyos nombres todavía no han sido dados a conocer,
solicitaron también se les conceda una renta vitalicia, lo cual de momento
les fue negado por falta de recursos en el Ministerio de Hacienda.
En cambio, como
compensación, se decidió preservar su permanencia en los cargos públicos
que ocupan actualmente.
El Che Guevara encabezó
un foco guerrillero internacional en el sureste de Bolivia, a partir de
1966, por estar convencido de que este era el país en que había mejores
condiciones para hacer la revolución.
El 8 de octubre de 1967,
el Che y varios compañeros fueron capturados por un comando dirigido por
agentes de la estadunidense Agencia Central de Inteligencia (CIA). El 9 de
octubre fue fusilado en la localidad de La Higuera.
En La Higuera se erigió
un santuario donde algunos bolivianos lo veneran como san Ernesto.
El sitio en que fue
enterrado su cadáver fue un misterio hasta el 28 de junio de 1997, cuando
sus restos fueron descubiertos cerca de la población de Vallegrande en la
pista de aterrizaje de un aeropuerto. De hecho, la ubicación de la fosa
clandestina fue revelada por un ex combatiente boliviano que participó en
la captura, asesinato y sepultura del líder guerrillero.
Tras practicarse
exámenes de ADN fue confirmada la identidad de Guevara y de algunos
compañeros suyos sepultados en la misma fosa común. Los restos fueron
repatriados a Cuba, donde fueron recibidos con honores y sepultados en la
localidad de Santa Clara.
© LA JORNADA, México
Vínculos
relacionados
El FMI condona el 6% de la deuda
boliviana. Econoticias Bolivia
El presidente electo de Bolivia define el futuro de su
política: "Ya no tendremos más chantajes de
EE.UU." Rebelión
Renacer Boliviano. Quechua
Network
Evo Morales anunció la derogación del decreto
21060, que hace 20 años puso en marcha el programa de reformas
neoliberales. Corriente Roja
Evo Morales en Cuba: Encuentro de dos revoluciones. Rebelión
Uruguay - Movimiento Sindical - Derechos
Humanos
PIT-CNT impulsa la anulación de la ley de
Caducidad
Luis Puig: "Llegó la hora de la VERDAD y la
JUSTICIA."
Valentina Chávez: "El pasado no será guardado en palacios con laberintos de
pasos perdidos."
Richard Reed: "La ley de libertad sindical no es suficiente, hay que
respaldarla en la calle."
El 22 de
diciembre, en medio de un paro parcial de tres horas, la central
de trabajadores junto a organizaciones de Derechos Humanos convocó a una
movilización hacia la anulación de la ley de impunidad.
La lectura de la
Proclama principal estuvo a cargo de Luis Puig, por la
Comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT. Le siguió en el uso de la
palabra Valentina Chávez, hija del desaparecido
Ubagesner Chávez Sosa, cuyos restos habrían sido
recientemente hallados en una chacra de Pando. Cerró el Acto con un breve
mensaje, Richard Reed, dirigente de la bebida.
Luis Puig:
"Llego la hora de la VERDAD y la JUSTICIA."
"NO SON SOLO
MEMORIA, SON VIDA ABIERTA" escribió Circe Maia y
expresa Daniel Viglietti y claramente su opción fue por
la Vida, por la vida digna, por una sociedad más justa, más fraterna, más
solidaria.
Nuestro más profundo
homenaje a esos hombres y mujeres, compañeros todos, víctimas directas del
terrorismo de Estado. Entre ellos no hay inocentes, son todos culpables de
luchar por un mundo mejor.
Es hora de rescatar
la verdad, construir la memoria, recobrar la dignidad nacional y lograr la
Justicia.
La dictadura no fue
la aventura de un grupo de militares fascistas. Fue la respuesta de las
clases dominantes a la resistencia de nuestro pueblo, a la lucha de
trabajadores, estudiantes, intelectuales, para enfrentar la reestructura
capitalista del Uruguay.
Para destruir los
sindicatos, para rebajar los salarios, para domesticar a nuestros jóvenes,
para entregar la soberanía, para imponer un plan económico contra el
pueblo, para eso se torturó a hombres y mujeres hasta la muerte, se
asesinó, se hizo desaparecer, se secuestró niños y se los utilizó como
botín de guerra.
El Estado desarrolló
un plan terrorista contra la población, quisieron imponer su proyecto
inmovilizando al pueblo a través del miedo.
Las víctimas fueron
la inmensa mayoría de los uruguayos, se atacó a todo el tejido social,
afectando a varias generaciones.
Cuando decimos
rescatar la VERDAD, CONSTRUIR LA MEMORIA
y RECOBRAR LA DIGNIDAD NACIONAL LOGRANDO LA
JUSTICIA, nos referimos, entre otras cosas, a que no es posible
que el libro, "Las Fuerzas Armadas al pueblo Oriental"
editado por la Dictadura siga siendo un documento Oficial
del Estado Uruguayo.
Allí se denigra y
calumnia a los patriotas, se los llama apátridas y agentes foráneos
justamente a aquellos que entregaron su vida y libertad enfrentando al
Terrorismo de Estado.
Hoy queremos
reivindicar a todos ellos, reclamando también que en los planes de estudio
de nuestros jóvenes se termine con la mentira y se los nombre como lo que
efectivamente son VERDADEROS HEROES DE LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA
EN NUESTRO PAIS.
No nos convence
ninguna de las versiones que expresan que en el Uruguay hubo una guerra y
que como consecuencia de ello se cometieron excesos.
Acá se aplicó el peor
de los Terrorismos, el TERRORISMO DE ESTADO, no solo
contra los militantes sino contra la sociedad toda.
Hubo complicidades y
complacencias. El mismo 27 de junio de 1973, día del
golpe de estado, las cámaras empresariales corrieron a saludar a los
golpistas, que según decían, los liberarían de una supuesta dictadura
sindical.
Sin embargo, en medio
del mayor terror, hubo resistencia, hubo coraje, hubo dignidad.
Los trabajadores
uruguayos conducidos por la Convención Nacional de Trabajadores
enfrentaron con una heroica huelga general de quince días a los golpistas
encabezados por Bordaberry y los mandos militares. Miles
de trabajadores ocuparon una y otra vez las fábricas y lugares de trabajo,
rodeados de la solidaridad de nuestro pueblo.
Miles de despedidos
como consecuencia del decreto del 4 de Julio de 1973 de
la dictadura, gran cantidad de presos, todos ellos torturados, entiéndanse
bien: torturas, no malos tratos como eufemísticamente lo hoy denomina
algún comandante de las Fuerzas Armadas.
Se establecía el
Terrorismo de Estado en la región mediante el llamado Plan Cóndor de las
dictaduras de Chile, Uruguay, Argentina, Paraguay, Brasil y Bolivia.
La represión más allá
de fronteras instaló como moneda corriente los secuestros, los asesinatos,
las desapariciones y los traslados clandestinos.
Pero también en medio
de esa realidad de la coordinación represiva, de las mentiras sistemáticas
de las dictaduras, hubo dignidad, coraje y resistencia.
Ya en ese momento los
familiares y los propios sobrevivientes de los campos de concentración
denunciaban el genocidio en el Cono Sur de América.
El horror que hoy se
comprueba viene siendo denunciado desde hace treinta años.
¡Salú Tota
Quinteros!
Como han expresado
las organizaciones de Derechos Humanos, hoy empieza a resquebrajarse el
silencio cómplice de los anteriores gobiernos sobre la represión, la
tortura y la muerte que campearon en ese período.
La
Impunidad sobre estos horrendos crímenes no es admisible.
No hay razones políticas, jurídicas, ni éticas válidas para exceptuar a
los asesinos e instigadores por las barbaries cometidas. El Estado tiene
el deber de investigar y sancionar a los responsables de estos hechos que
costaron la vida a cientos de compatriotas.
Reclamamos al sistema
judicial que esté a la altura de las circunstancias y rompa el compromiso
con el mantenimiento de la Impunidad que ha sostenido en
los últimos años, para adquirir como debe, en tanto uno de los poderes del
Estado, un compromiso con toda la población, porque para una verdadera
democracia es fundamental un Poder Judicial independiente, con dignidad,
que termine con los privilegios para los asesinos y torturadores y sea
capaz de cumplir cabalmente con su función.
Eso es lo que el
sistema judicial ha ignorado hasta hoy. A la luz de los últimos fallos
judiciales parece claro que entre el derecho y la justicia se ha abierto
un abismo, que los procedimientos jurídicos se utilizan como simples
reglas operatorias al servicio del pasado, apartadas cada vez más de
verdaderos actos en los que prime la justicia.
¿De qué otra forma
pueden verse las decisiones de un fiscal que ignorando el hecho de que un
caso como el de María Claudia García Irureta de Gelman, -
expresamente exceptuado por el Poder Ejecutivo de la Ley de Caducidad-
pida el archivo del mismo? ¿O la de jueces y tribunales que pretendan que
los crímenes ordenados por Bordaberry y Juan
Carlos Blanco están "prescriptos"? Sin olvidar
la pasividad frente al caso de Manuel Cordero por un
delito de desacato que debía resolverse de inmediato o la indignante
sustitución de un juez que impulsaba la causa por homicidio especialmente
agravado contra Juan Carlos Blanco en el caso de la
maestra Elena Quinteros.
El sistema judicial
en su conjunto debe entender que los delitos de lesa humanidad deben ser
investigados, juzgados y castigados para garantizar el cumplimiento de las
normativas internacionales que el país suscribió y para obtener la
credibilidad que hoy no tiene.
Los gobiernos que
sucedieron a la dictadura construyeron en estos veinte años una muralla de
Impunidad protegiendo a los peores criminales de la
historia de nuestro país.
Elaboraron una Ley
llamada de la "Caducidad de la Pretensión Punitiva del
Estado" (en realidad de Impunidad) que desconoce
todas las normas internacionales de protección de los Derechos Humanos,
suscriptas por Uruguay, como así también la Constitución de la
República.
En relación a esta
ley la Comisión Interamericana de Derechos Humanos observó a Uruguay y
recomendó en el informe 29/92 adecuar su legislación
interna y remover la ley de Impunidad.
Ante el argumento de
gobiernos anteriores de que esta ley es de carácter superior por haber
sido refrendada por plebiscito, la Corte Interamericana de Derechos
Humanos fue contundente, esa ratificación no modifica la invalidez y el
vicio intrínseco que la vuelve nula por tanto esta ley debe ser
considerada nula e inexistente.
Como han
expresado varios juristas el Parlamento tiene facultades para disponer la
anulación de leyes cuando el vicio por el cual la ley sería anulable es un
vicio material o sustancial de ir contra una norma fundamental del Derecho
Internacional en materia de protección de Derechos Humanos
fundamentales.
Reconocemos una
realidad distinta a partir del 1º de marzo del 2005 en
materia de Derechos Humanos, creemos que existe la voluntad de avanzar en
la verdad y la justicia por parte del actual Poder Ejecutivo.
El ingreso a unidades
militares planteado hace años por el juez de 1er turno Dr.
Alejandro Recarey y avalado por el estudio de fotografía aérea
realizado por técnicos de la Facultad de Ciencias, que fue impedido por el
gobierno de Batlle y su ministro de Defensa
Yamandú Fau, comienza a llevarse adelante en esta
administración con resultados que confirman los extremos más aberrantes
del terrorismo de estado.
Esto también prueba
la mentira sistemática de los gobiernos anteriores cuando se planteaba que
en este país no habían existido ejecuciones.
La comprobación de
estos hechos dejan expuestos a quienes han hecho de la Impunidad el
componente fundamental de su política en materia de Derechos Humanos
(léase Gobiernos de Sanguinetti, Lacalle y
Batlle).
En las últimas
semanas algunos ex presidentes y un locuaz ex asesor presidencial, el
Dr. Ramela han salido a defender a capa y espada la
IMPUNIDAD. Esa tan cuidadosamente construida durante 20
años.
Hoy el PUEBLO
URUGUAYO LES DICE NUNCA MÁS DICTADURA, PERO TAMBIÉN NUNCA MÁS AMENAZAS,
PRESIONES NI PROTECCIÓN A CRIMINALES requeridos por las justicias
de otros países POR PARTICIPAR EN EL PLAN
CÓNDOR.
Llego la hora de la
VERDAD y la JUSTICIA.
La opción es clara o
se mantiene la Ley de Caducidad que en su letra y
espíritu consagra la Impunidad de los Asesinos, o se
cumple con los requerimientos de la Corte Interamericana de los Derechos
Humanos declarándola Nula e Inexistente
recobrando así para el país el valor ético de la
JUSTICIA.
Es hora de recobrar
el valor ético de la Justicia y dar pasos firmes para terminar con la
Impunidad.
Como lo
establecieron nuestros VII y VIII Congresos convocamos hoy a una gran
campaña nacional hacia la anulación de la Ley de
Caducidad.
Esta campaña la
encaramos en el marco de la Unidad y la amplitud de nuestro pueblo donde
le asignamos un papel fundamental a las organizaciones de Derechos Humanos
de nuestro país.
Todas ellas sin
excepción, comprometidas en terminar con la Impunidad,
independientemente de los caminos que cada una se proponga transitar.
Nuestro más profundo
homenaje a todos los compañeras y compañeros que enfrentaron la dictadura
y fueron víctimas del Terrorismo de Estado y a los familiares que han
luchado incansablemente durante estos treinta años.
Hoy a la vez que los
trabajadores uruguayos lanzamos esta campaña hacia la anulación de la ley
de Impunidad, en medio de un paro general, en diferentes partes del mundo
organizaciones de uruguayos se expresan en el mismo sentido en una
multiplicidad de actos.
Decíamos que este
acto expresa nuestro más emocionado homenaje a todos los compañeros caído
y sus familiares.
Este Movimiento
Obrero que sintetiza su UNIDAD en las figuras de
GERARDO CUESTA muerto a consecuencia de torturas y
LEÓN DUARTE secuestrado y desaparecido en Argentina
reivindica a todos los luchadores de nuestro pueblo y hoy lo hace a través
de VALENTINA hija de nuestro compañero UBAGESNER
CHAVES SOSA obrero metalúrgico dirigente sindical integrante de
la Dirección Nacional de la UNTMRA y militante político, ejemplo de los
miles de trabajadores que enfrentaron la dictadura.
Nuestro más férreo
compromiso de trabajar mancomunadamente para terminar con la Impunidad,
anulando la Ley para lograr la Verdad y la Justicia, y que NUNCA
MÁS haya terrorismo de estado. Este es un compromiso que asumimos
con las futuras generaciones de uruguayos.
NOTA DE LA REDACCIÓN:
DESENTERRANDO... LO QUE ELLOS MISMOS ENTERRARON.
El hecho de que la dirección del
PIT-CNT haya decidido impulsar ahora la anulación de la ley de caducidad
nos parece encomiable. Debemos recordar también que esa fue una resolución
del VII Congreso del PIT-CNT... ¿cuándo? En el año 2001. Incluso se
resolvió retirarse de la Comisión para la Paz. Luego hubo insistentes
cabildeos, negociaciones, ruegos (no exageramos) para que ese punto en
particular fuese al menos suavizado. Argentina había pedido la extradición
de cuatro notorios militares torturadores. Se decidió al fin esperar. Si
no se concedía la extradición, la Mesa Representativa estaba facultada,
entonces sí, para retirarse. Por supuesto, no hubo extradición y no se
retiraron. La Comisión para la Pas tuvo un papel vergonzoso y no se
retiraron. El informe final fue una mentira tras otra, pero tampoco se
acordaron de aquella resolución de impulsar la anulación de la ley de
caducidad. Siguió enterrada cuatro años. Ahora se les ocurrió que sí, que
hay que anularla. Dicen que la justicia tarda pero llega. Más va a tardar
si los que tienen la obligación de luchar por ella tardan cuatro años en
cumplir una decisión de salir a luchar por ese
objetivo.
Valentina
Chávez: "El pasado no será guardado en palacios con laberintos de
pasos perdidos."
Valentina
Chávez recordó en su oratoria el día que los militares
secuestraron a su padre, un 28 de mayo de 1976, cuando la
joven solo tenía 3 años.
"No se puede
dejar de repudiar lo ocurrido en el pasado reciente", así como
tampoco "se puede dejar de señalar cuánta responsabilidad le
corresponde al sistema político de este país", manifestó la
joven. Recordó que "la impunidad se convirtió en moneda
corriente" y "crecimos con los asesinos de nuestros
familiares". En ese sentido, llamó a "la construcción de
la Justicia entre todos".
Más adelante, expresó
su deseo de que se sepa "toda la verdad del pasado, por estos
cuerpos entrañables, por esos cuerpos hallados que tal vez pudieran ser
nuestros familiares, aunque no existen certezas todavía" ya que
hay "unos a la espera de las pruebas de ADN y otros esperando
saber en donde están".
"Los
hallazgos no pueden ser el cierre de nada, ni de dar vuelta ninguna
página, hay muchas páginas por escribirse con toda la verdad, con el cómo,
por qué, dónde están, quiénes son los responsables y escribirse con
justicia", que el "pasado no sea guardado en palacios con
laberintos de pasos perdidos", sentenció
Chávez.
La joven culminó su
oratoria indicando que "nada fue en vano, todo valió la
pena" ya que se "podrán cortar las flores pero la
primavera nunca se marchita, no a la impunidad de ayer, no a la impunidad
de hoy".
Después del acto,
Chávez dijo a radio El Espectador que conoce el
nombre del responsable y se lo hizo saber a la Justicia.
Richard Reed: "La ley de libertad sindical no es
suficiente, hay que respaldarla en la calle."
Richard
Reed lanzó duras críticas a los empresarios al llamarlos
"una manga de atorrantes" porque "no se cansan de
despedir trabajadores". Relató, a continuación, lo ocurrido luego
de ser aprobada por el Senado la ley de libertad sindical, mencionando el
caso de una empresa donde la semana pasada se despidió a seis
sindicalizados, en tanto presentó otro hecho más grave:
Reed denunció que en la fábrica de jugos
Baggio, empresa argentina instalada en Fray Bentos,
"porque se formó el sindicato se despidió a todos los trabajadores
y se cerró la planta".
Además, aseguró que
se abona como salario $ 10 por hora de trabajo, que esa fábrica
"paga en negro" a sus empleados y utiliza "soja y
jugos vencidos".
Reed
anunció que los trabajadores se concentrarían más tarde frente a la
embajada argentina para protestar por esa medida. "Los que se
llenan la boca con la defensa de las libertades, ¿qué pasa con esas
empresas reaccionarias y negreras?", preguntó.
"¿Ese es el
capital que se va a instalar en este país? ¿Esas son las inversiones? Les
vamos a contestar como se debe contestar desde una tribuna obrera: con más
lucha de clases, con más organización y sin claudicar por nuestros
derechos", proclamó Reed, dirigente del sector
de la bebida.
En una arenga
combativa, Reed sostuvo que "la ley (de libertad
sindical) no es suficiente", y dijo que "hay que
respaldarla en la calle". "La ley es un buen elemento pero la real lucha,
la real justicia se hará cuando haya un despido, cuando estemos en la
calle buscando que el compañero vuelva a trabajar".
Dijo que
"muchos trabajadores hoy desaparecidos han dado la vida por el
derecho al trabajo". "Viva la lucha de clases que nunca termina",
gritó al final.
Fuente: Sitio web del PVP
Una propuesta para
anular la ley de caducidad: REFORMA CONSTITUCIONAL
Nota de la Redacción: En
distintas oportunidades hemos difundido documentos que han sido sometidos
a la discusión interna de distintas organizaciones políticas, aunque no
hayan sido resueltos, con la condición de que se refieran a temas
políticos de interés general de la militancia y no a problemas internos de
dichas organizaciones. El siguiente documento ha sido presentado para su
discusión en la recientemente creada "Coordinación", que comprende a
militantes que son independientes o pertenecientes a distintos grupos
políticos de la izquierda radical.
Compañeros:
Respondiendo al pedido de
algunos compañeros, paso a desarrollar mi idea sobre una propuesta
concreta de anulación de la ley de caducidad: la reforma constitucional.
Este material es para ayudar a sistematizar la discusión necesaria sobre
este tema.
Tres observaciones previas,
referidas a planteos sustentados por compañeros a quienes respeto y quiero
enormemente, pero con los cuales no estoy de acuerdo en este punto:
-
Doy por sentado que todos los
caminos institucionales son meramente formales, la anulación efectiva de
la ley de caducidad (en los hechos) solo resultará de la lucha social y
de la correlación de fuerzas. Pero eso no quiere decir que los
mecanismos formales carezcan de importancia. Hay mecanismos que
facilitan la lucha y hay otros que la dificultan. En ese sentido, mi
fundamentación es que el camino de la reforma constitucional facilita
relativamente más el desarrollo de la lucha social en relación a otros
caminos formales, en el entendido de que algún camino formal hay que
adoptar.
-
Sobre esto último: hay
compañeros que sostienen que hay que considerar a la ley de impunidad
nula de por sí (con lo que estoy totalmente de acuerdo) y que cualquier
propuesta formal que se adopte está de hecho aceptando la legitimidad de
la ley. (Por ejemplo, si hago un plebiscito constitucional para anularla
estoy reconociendo implícitamente que su aprobación previa fue
legítima). En base a esto, los compañeros sostienen que hay que reclamar
la nulidad de la ley pero abstenerse de proponer ningún mecanismo formal
(es el viejo planteo de "ese es un problema de la burguesía" que yo
mismo adopté muchas veces en el pasado). Estoy en contra de ese planteo,
no es serio, no es responsable. Proponer la anulación formal de una ley
no implica aceptar su legitimidad del mismo modo que querer abolir el
capitalismo no implica decir que el capitalismo es moral o legítimo,
simplemente implica decir que el capitalismo es una realidad. El ejemplo
que se suele poner es de la esclavitud: si ahora se aprueba una ley
declarando la esclavitud nosotros no la reconocemos y por lo tanto no
debemos aceptar formalmente su vigencia. Creo que se confunden dos
cosas. Los abolicionistas del siglo XIX decían que la esclavitud es una
inmoralidad y carece de toda legitimidad, pero luchaban por adecuar el
derecho positivo a ese concepto de derecho natural, y es correcto. Si se
aprobase hoy una ley reimplantando la pena de muerte la consideraríamos
inmoral y lucharíamos por su no aplicación en ningún caso (como se lucha
por ejemplo en EEUU) pero también lucharíamos porque esa ley fuese
derogada, aún si pasan los años y nunca se aplica. Pero el problema aquí
es aún mucho más claro, porque la ley de caducidad sí se está aplicando.
Luchar por su inaplicabilidad es indisoluble de luchar por su anulación
formal porque la aplican en tanto no está anulada.
-
Y un tema vinculado a lo
anterior: hay compañeros que sostienen que fue un error el plebiscito
del voto verde, que había que negarse a participar y desconocerlo. No
puedo estar de acuerdo en absoluto. El plebiscito del voto verde fue una
de las luchas populares más ricas y educativas de nuestra historia
reciente. Permitió la autoorganización de la gente, que aprendiese de su
propia experiencia, que se tomase contacto directo con todo el pueblo y
se desarrollase un trabajo de esclarecimiento profundo. Contribuyó al
desarrollo de la conciencia política de los sectores populares y puso en
evidencia gran parte de los mecanismos de control burocrático del
reformismo. Pero además ¿qué otra opción teníamos? No se estaba en
condiciones de recurrir a otros procedimientos de lucha, y la opción
era: luchar por esos medios o no luchar. Y se diga lo que se diga, no
luchar siempre legitima mucho más lo que hace el enemigo. Uno podrá
negarlo en su fuero íntimo, pero eso a nadie le importa. En cambio abrir
un camino de lucha para las grandes masas, como se hizo en este caso,
deslegitima al enemigo independientemente del resultado. Vale aquí como
siempre aquello de: es preferible una derrota con lucha que una
abstención sin lucha, eso último desmoraliza mucho más y da mucho más
ínfulas al enemigo.
Dichas estas cosas, por cierto
polémicas, paso a lo concreto:
-
Lo que estoy proponiendo es
un proyecto de reforma constitucional que incorpore y dé rango
constitucional a los convenios internacionales suscritos por Uruguay
contra la tortura, la desaparición forzada y el genocidio. Hay
compañeros juristas muy prestigiosos que dicen que esto es un error
porque esos convenios ya están vigentes y deben ser aplicados, que hacer
una reforma constitucional para ello es no reconocer su legitimidad
actual. Es un planteo vecino al anterior, salvo que está centrado en un
concepto jurídico y no de lucha social. Los hechos dicen que esos
convenios de hecho no se aplican "porque no están reglamentados" y al
mismo tiempo no se reglamentan (caso del delito de desaparición forzada
que se reduce por eso al de "privación de libertad" con las
desventajas y trampas consabidas).Al
-
mismo tiempo estoy
proponiendo incorporar a la reforma aspectos de democratización del
sistema judicial que desmantelen los dispositivos fascistas que hoy
tienen:abolir el delito de sedición, la justicia militar, reforzar el
derecho de defensa, abolir el secreto sumarial para el propio acusado,
facilitar la revocación de jueces y fiscales, etc.
-
Este camino implica una
campaña de recolección de firmas.
Voy señalar las ventajas
concretas que tiene este mecanismo en relación a otros:
-
Tabaré no lo puede vetar
(como puede hacerlo con una ley aprobada por el parlamento).
-
No depende de la buena
voluntad de los parlamentarios.
-
La Suprema Corte no lo puede
declarar inconstitucional.
-
Es más barato que un proyecto
de ley de iniciativa popular (250 mil firmas contra 600 mil) y al mismo
tiempo no está limitado por el marco constitucional existente. Además es
directo.
-
Se apoya en la participación
directa de la gente: democracia directa, y eso siempre es preferible a
la democracia indirecta.
-
No depende de la buena
voluntad de los jueces como es el caso de la judicialización de la
lucha, que ya vimos que resultados tiene.
-
Puede incorporar aclaraciones
y disposiciones transitorias que apunten a evitar las maniobras que ya
se anuncian para otros mecanismos, como ser el tema de la cosa juzgada,
de la no retroactividad, de la ley más benigna, etc. Es decir se puede
incorporar interpretaciones explícitas de estos conceptos que dejen
fuera esas maniobras.
-
Resuelve al problema político
que siempre se plantea (aunque sea falso en el terreno jurídico) de que
la ley fue "ratificada" por el voto popular, porque un nuevo voto
popular anularía el anterior.
-
Un punto desfavorable es que
va atado a las elecciones del 2009 (a no ser que una crisis política
plantee una elección anticipada antes, cosa poco probable por ahora) y
por lo tanto posterga el tema. Pero parto de la base de una visión
pesimista, que el tema va a ser postergado igual porque no tenemos
fuerza suficiente para adelantarlo.
-
Vinculado a esto último está
el tema del "voto castigo". Este gobierno va a recibir un voto castigo
en el 2009. Pero nos va a resultar muy difícil hacer que ese voto se
exprese por la izquierda porque hagamos lo que hagamos en materia
electoral no va a resultar una opción de masas. Por lo tanto la
beneficiada principal de él va a ser la derecha, y un amplio sector
de electorado frenteamplista desconforme con el gobierno se va a
encontrar en un serio dilema: ¿cómo expresar su disconformidad con el
gobierno sin beneficiar de hecho a la derecha? (Porque el voto en blanco
también la beneficiará). Un plebiscito que se ponga a la izquierda del
gobierno permite eso.
-
Me queda un último punto y es
la comparación con el camino del plebiscito "no institucional" o "no
vinculante". Lo que ocurre es que los casos en que en otros países se
adoptó este camino es por la imposibilidad de contar con un verdadero
plebiscito de fuerza resolutiva. La gente no va a entender por qué si
tengo esa segunda posibilidad no la uso y me auto-limito. La negativa de
algunos compañeros a usar mecanismos institucionales es algo que podemos
discutir, pero es evidente que no es de recibo entre la gente en el
Uruguay de hoy. Sería pagar el mismo precio por un producto trucho
cuando puedo comprar el bueno, o lo que la gente entiende por bueno. El
que ese "bueno" también sea trucho en definitiva es algo que tiene que
ser aprehendido por la experiencia.
Resumiendo: una reforma
constitucional es el paso lógico siguiente al "haber llegado al gobierno"
y la forma de poner en evidencia lo que ese gobierno es. Es terminar de
agotar el camino reformista. Además es una forma de buscar la unidad de
acción con sectores de base de intenciones honestamente reformistas de los
cuales no debemos aislarnos. En ese sentido reivindico la observación de
Lenin de que él era "partidario de una forma de colaboración de clases:
la colaboración del sector más avanzado de la clase obrera con el sector
más atrasado, para ayudarlo a avanzar". (1)
Agradezco cualquier comentario
sobre este planteo.
Fernando
(1)
NOTA DE LA REDACCIÓN: Más allá de que se compartan o no los
términos de este material, corresponde que hacer a su autor una crítica
por esa costumbre poco seria y tan "a la uruguaya" de citar de memoria y
mal, modificando el texto original. La cita correcta es la
siguiente:
También aquí se hace efectiva
la colaboración de la vanguardia de la clase obrera con los obreros
atrasados, con la retaguardia. Esta colaboración reviste una importancia
tan grande para todo el movimiento, que insistimos categóricamente.... Si
la minoría no sabe dirigir a las masas y vincularse estrechamente con
ellas, no es un partido y, en general, no tiene ningún valor.
Lenin. Discurso sobre el papel
del Partido Comunista, II Congreso de la Internacional
Comunista
Testimonio de Héctor
Corbo
(integrante de la
Armada Nacional durante el proceso de facto, tiene una hermana víctima de
un atroz homicidio durante este negro período de la historia, un hombre no
vinculado con la izquierda ni las organizaciones de denuncia por los
crímenes de la dictadura, nos aporta este valioso testimonio)
Fuente: La
República
El
testimonio desde Artigas
Artigas, 16 de diciembre de
2005.
El 20 de diciembre harán 31 años
de encontrados en una ruta cercana a Soca cinco cuerpos maniatados,
acribillados y con lesiones de maltrato y tortura. Entre ellos se
encontraba mi hermana María de los Ángeles Corbo “Marisa” y su esposo
Daniel Brum.
Marisa,
de 26 años, estudiante de medicina, cursaba un embarazo de 4
meses.
En
el año 1971 de julio a noviembre estuvo detenida por medidas prontas de
seguridad, posteriormente liberada sin procesamiento. No fue condenada ni
requerida en ningún momento. Por su propia voluntad en febrero de 1972 se
fue del país acompañando a su marido liberado del Penal de Punta Carretas
con la condición de irse al extranjero.
En
1974 mi hermana residía en la ciudad de Buenos Aires y era visitada
periódicamente por mis padres, además manteníamos una comunicación
permanente a través de
cartas.
En
noviembre de 1974 habían planificado visitarla pero por problemas
laborales no pudieron.
El
20 de diciembre nos enteramos del asesinato múltiple a través de un
comunicado de las Fuerzas Conjuntas en la
televisión.
A
partir de ese momento comenzó un doloroso peregrinaje en la ciudad de Soca
para que nos entregaran los cuerpos. Primero nos negaban información y
luego no nos permitían el reconocimiento de los cuerpos, después la
dificultad fue conseguir que el forense nos firmara el certificado de
defunción para entregarlos. Desde la tarde del 20 hasta el mediodía del
día 21, transcurrieron más de 18 horas de trámites para recuperar los
cuerpos.
Cuando
los fuimos a reconocer en la morgue del cementerio de Soca los cinco
estaban tirados en el suelo, tapados con diarios, acribillados con balas
de grueso calibre, algunos desnudos y otros
semidesnudos.
Mi
hermana presentaba su cuerpo deshecho, la boca morada con los labios y
dientes rotos, con rasgos visibles de su gravidez y las plantas de los
pies sin piel. Presentaban avanzado estado de
descomposición.
El
médico forense dictaminó muerte por múltiples heridas de bala, no se
realizó autopsia.
El
velatorio debió hacerse con los cajones cerrados debido al estado de los
cuerpos.
No podemos comprender cómo
existen seres humanos capaces de realizar actos tan violentos de tortura y
asesinato contra una mujer joven y embarazada como el que le hicieron a mi
hermana traída contra su voluntad de otro país sin estar requerida por la
justicia.
En
enero de 1975 hacemos una denuncia de los hechos acaecidos en el Juzgado
Letrado de la ciudad de
Pando.
En
1985, con la vuelta de la democracia, concurrimos al Juzgado para
solicitar y hacer denuncia ampliatoria en el expediente iniciado en 1975;
el juez nos comunica que el expediente se encontraba archivado en el
Archivo General de la Nación.
Nos
empiezan a citar para declarar durante el año a mi madre, a un familiar,
Faustino Pereda y señora, a los padres de Daniel Brum y a mí. La audiencia
la realizaba el Dr. Lobelcho, el asesoramiento nos lo dio el Colegio de
Abogados a través de los Dres. Pessano y
Piazza.
El
3 de octubre de 1985 concurro al Juzgado Letrado de 2do. Turno con el Dr.
Lobelcho, en el cual se me pregunta si estaba de acuerdo con lo declarado
por mi padre referente a lo dicho por el V/A Víctor González a lo que
respondí que sí. El Sr. Almirante nos citó a mi padre y a mí, en los días
posteriores al hecho y manifestó lamentar profundamente lo sucedido, que
era una barbaridad, que sucedía cuando se perdía el control de los mandos
medios y se suponía una represalia por la muerte del Cnel.
Trabal.
Después
de la fecha de la declaración comenzamos a recibir llamadas anónimas,
sobre todo mi señora, torturándola
sicológicamente.
Pese
a las reiteradas veces que concurrimos al Juzgado nunca obtuvimos
respuestas concretas de la evolución del
expediente.
En
el año 1988 nos mudamos a la ciudad de Artigas y nos dimos por
vencidos.
Durante
los primeros gobiernos democráticos no pudimos despertar ningún tipo de
interés por el tema hasta que surgieron las declaraciones del Sr. Julio
Abreu que confirman lo que sospechábamos de la evolución de los hechos; la
traída desde la Argentina y la posterior matanza en Uruguay. Siempre nos
hemos manejado por fuera de las organizaciones y sectores políticos que se
manifestaban por estos temas para evitar que fuera bandera política de
algún sector.
Capaz
que por ello fue un asunto poco comentado y olvidado pese a su
atrocidad.
Nuestra
actitud fue siempre de condenar y repudiar cualquier acto de violencia que
atente contra la integridad, libertad o vida de las
personas.
Por
esta misma razón pretendemos que este acto vandálico no permanezca impune
y se juzgue a los responsables, tanto a los que dieron la orden como a sus
verdugos.
Es doloroso para mí reconocer,
habiendo sido oficial de la Armada, donde el honor, la ética y la moral
son condiciones sine que non de la profesión militar, puedan existir
individuos capaces de cometer estos actos.
Mientas
permanezcan en el anonimato dejarán una oscura y nefasta herencia a las
nuevas generaciones.
Héctor Corbo.
Uruguay ratificó el Tratado de Inversiones con los
EEUU
UN SIMULACRO DE CAMBIOS DEL VIEJO TRATADO DE INVERSIONES CON
USA
Jorge Croce - Movimiento 20 de Mayo
Ante todo
quiero aclarar que por razones de principios y de convicción
antiimperialista, así como de sentido común, aunque se obtuviera un
tratado con USA, que dijera en única cláusula, que se comprometen a
comprarnos toda la carne que les queramos vender de aquí para adelante, no
lo apoyaría. Porque es absolutamente claro, que estamos ante una nueva
burda y grosera maniobra del Imperio. Habiéndole fallado el montaje del
ALCA “grande”, se dedica a fabricar, con la
aquiescencia de algunos de
los sudamericanos “menos comprometidos con el Sur”(1),
una sucesión de “alquitas”, que sumados finalmente, como
si fuera un “puzzle” o “collage”, le
permitan ganar en la liga, lo que perdieron en la cancha.
Y es muy
lamentable, y una terrorífica contradicción, sino, una demostración de inadmisible
doble discurso (o rostro), que este gobierno recién iniciado y ya
encauzado como “casi progresista”, haga alharaca de
haberse sumado, al resto de
los mercosurianos y a una Venezuela que casi lo es, para darle un
“paráte” al ALCA. Y luego, por la puerta de atrás de la
iglesia, como al descuido, y en relaciones cuasi incestuosas, claramente
nocivas para los intereses mencionados, se envíe a nuestro canciller,
apadrinado por la presencia, entre bastidores, de un presidente que eligió
reunirse en Mar del Plata con Bush para “eso”, (el
mismo que no lo quiso recibir durante su estadía en Washington), en el momento culminante de
concretarse el multitudinario repudio a este último, a “hacerle
guiñadas” a un “funcionario de cuarta” designado por los EE.UU. para la
“emergencia”, para firmar, entre bambalinas, ese más aparente que real
“nuevo” tratado de inversiones con USA.
Yo me siento
muy apenado, por haber acertado con mi atrevida profecía de mi nota
anterior (2).
Ahora trataré de mostrar la parte
referida al mero cambio de algún punto y alguna coma pa’pior en la
redacción anterior (3), para demostrar de que estamos
ante un verdadero simulacro de cambios, que no cambian nada, o quizás,
logran empeorar, cosa en principio imaginada como bastante difícil, el
texto original del original Jorge Batlle.
Y todo para que el proyecto, pierda, al
ser presentado ante el Legislativo el olor de su doblemente original
paternidad.....
Hecha la aclaración de que no es
trascendente ni necesario,
discutir el texto escrito,
para tomar posición de rechazo al proyecto, por los comentarios que
anteceden, empiezo por lo mas fácil de
entender:
1- Art 17- Era el referido a aquella situación en la que existía el derecho a
negar, por parte de USA, los beneficios previstos para una empresa
uruguaya, en el caso en que
intervinieran en dicha empresa,
inversores de terceros países con los que USA mantuviera conflictos o no mantuviera relaciones diplomáticas. Este
articulo en el texto original, era unilateral. Solo era para USA,
porque en la discusión primaria del
Tratado, el Uruguay de
Batlle, renunció a que fuera igual para ambos (bilateral), con el
argumento de que, “somos un
país sin enemigos” (Aclaro, por las dudas, que tal planteo fue hecho por
el gobierno de Batlle, antes de ”nuestro” asunto de la
celulosa...).
La “novedad real del cambio logrado” consiste únicamente en que ahora
es bilateral. Es decir que
también Uruguay puede impedir inversiones de USA en las que participen
países considerados enemigos
de nuestro País.(!!). Como se ve, en su aplicación
en posibles situaciones
prácticas, flor de avance!!!. O sea que en el fondo, lo
realmente preocupante , de esta cláusula, que era, que avalábamos el boicot de Usa a Cuba o
potencialmente a Venezuela como válido, se
mantiene. En
concreto Usa puede negar los
beneficios de este tratado a una empresa uruguaya que tuviera capitales de
inversores de países
“enemigos” de USA. Aunque en la práctica no sea ni
imaginable, no deja de mantener un efecto moral
contraindicado.
Como se ve, en este primer caso, el
“avance” del cambio obtenido, de tratamiento
“igualitario”, es “cosa de
locos”
2-
Art. 27: Referido al caso de arbitraje, en el que luego de designados los
dos árbitros, se elija un tercero. La propuesta anterior, establecía que
el tercer árbitro obligatoriamente lo designaba el secretario de la CIADI
(organismo integrante del Banco
Mundial). Ahora, el “avance” ha sido a nivel alfabético.
Le sacaron dos letras a la sigla del designante, y ahora lo designa
directamente la CIA ( o lo que es lo mismo, el Presidente del BM, el hoy
ex director de tan “benemérita” institución). Otra mejora
“de locos”, que más bien es una
“peora”
3- Art. 40: Y ahora, de
postre, después de esas dos (im)presentables al Parlamento como
“mejoras” obtenidas, viene la
“mejoda” mas complicada de entender, por si las
otras no lo fueron. Es en
referencia a la cláusula de la “nación más
favorecida”. Aquí, hay que hacer un verdadero curso sobre
jeroglíficos tecnocráticos, para poder tratar de entender el
intringulis armado. Yo no soy
un genio, pero tampoco un negado. He tenido en varias oportunidades, que
estudiar en Facultad tratados de este tipo (4) Y confieso
que para (tratar de) entender este,
me llevó bastante tiempo, y además, lo confieso sin vergüenza, el
recurrir a otros entendidos “más letrados” (5). Y no se
aún , si lo he logrado (?)
La cosa sería (¿) más o menos, (solo más
o menos...) así:
Primera aclaración de fondo. El artículo
en si no fue modificado,(otra vez y van...) o sea que supervive la
posibilidad de que USA aproveche las declaraciones de “nación más
favorecida” que consiga Uruguay. Pero, a través de un
agregado, como Anexo III ,
cada una de las partes incluye una lista (de actividades), en las cuales.,
(cada una de ellas) , se reserva el derecho a “mantener las
medidas existentes, o adoptar medidas nuevas, o mas restrictivas, que no
se ajustan a las obligaciones impuestas”, en las disposiciones
del cuerpo principal del Tratado. O sea, cambiar la redacción que otorga
el carácter de “nación más
favorecida”.
Si bien estas son disposiciones de índole
individual (de cada parte), el Derecho Internacional considera que las
mismas integran el Tratado, a menos que una parte objete a la
otra.
Pero existe en este mecanismo, una
limitación adicional: sobre la validez en el tiempo de la reserva de derechos, que NO RIGEN
PARA EL FUTURO ( para acuerdos futuros en los que USA se
beneficiaría del tratamiento de nación mas favorecida), porque Uruguay se
refirió específicamente a que la imposibilidad de aplicación de la
cláusula de nación mas favorecida rige solo para acuerdos vigentes o
firmados con anterioridad a la entrada en vigencia del presente tratado
(3). En el futuro, supervive potencialmente la
posibilidad inicial que se entendía
inconveniente.
Como se ve, si
es que se tiene muy buena vista y fino olfato, los
“cambios” son, identicamente nulos, casi
“pintorescos”. Perdóneseme el eufemismo.
Pero igualmente, aunque Ud. no lo crea,
ya hay hoy
“coletividades de adentro del FA” que están
dispuestas a avalar el simulacro intentado por el Ejecutivo, en el
Parlamento.
En definitiva:
seguimos con el “sellito” del FMI, marcado a fuego, entre
ceja y ceja ( con el perdon de Julio María) es una P
grande, grande como la que imaginamos cuando pensamos en
el FMI.....
Notas:
(1)Eufemismo para llamar a los que
Artigas denominaría “traidores a la
causa”.
(2) Usa se abUSA y nos USA,
La República, 23/10/05
(3) Idem (...) “Para después
traerlo al Parlamento, quizás con algún punto y alguna coma,
irrelevantes, cambiados. Y el
argumento final será inapelable. “Hemos discutido , a sangre y fuego, de
igual a igual con USA. Hemos obtenido importantes concesiones y mejoras
del tratado original, Ahora , después de lo actuado, no se les vaya a
ocurrir rechazarlo, porque sería como una tomadura de pelo........”
Lo van a ver. Y, chau, marchamos.”
(4) Estaba el Cr. J.E.Azzini de profesor y ya
había “Cartas de
intención.....”
(5) Razonamiento que
intentamos extraer, no sabemos si con éxito, de la excelente nota de Brecha,
“Nuevo envase para una vieja polémica”, 11/11/05 G Waksman, pag 12
|