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Magazine de Noticias Mind-Surf
| | Asunto: | [mind-surf] El Festival Wesak - 24 de Abril del 2005 | | Fecha: | Martes, 19 de Abril, 2005 15:11:59 (+0200) | | Autor: | Mind-Surf <info @.........net>
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Saludos estimad@s amig@s:
Todas
las organizaciones y webs englobadas en la Red Iberoamericana de Luz compartimos
el compromiso de difundir ciertas fechas en las que los Trabajadores de la Luz
podemos unirnos en meditación, oración y festejos alrededor del mundo. El
Festival Wesak es quizá la fecha más importante del año. Les invitamos
cordialmente a participar...
Karina Malpica Administración Mind-Surf www.mind-surf.net
El Festival Wesak Plenilunio de Tauro: 24
de Abril del 2005
El
Festival Wesak se celebra en reconocimiento de un acontecimiento viviente
actual. Se lleva a cabo anualmente, en el momento del plenilunio de Tauro, en el
que se trasmite a la Tierra la bendición de Dios, por intermedio de Buda y de Su
hermano, el Cristo.
Paralelamente
al acontecimiento espiritual interno tiene lugar la ceremonia física externa, en
un pequeño valle del Tibet, en los Himalayas. El sueño, leyenda o aconte-
cimiento puede ser descripto como sigue: Existe un valle, situado al pie de los
Himalayas tibetanos, a una altura bastante elevada, rodeada por montañas excepto
hacia el noreste, donde existe una estrecha abertura. El valle tiene forma de
botella con el cuello hacia el noreste, abriéndose hacia el sur. En el extremo
norte cerca de la abertura hay una gran roca plana. No hay árboles ni arbustos en
el valle, está cubierto de una alfombra de pasto duro. Las laderas de las
montañas sí se encuentran tachonadas de árboles.
En
el momento del plenilunio de Tauro comienzan a llegar peregrinos, hombres santos
y lamas que se acercan ocupando la parte sur y central, dejando el extremo
noreste relativamente libre. Allí según reza la leyenda, se congrega un grupo de
Grandes Seres que son en la Tierra, los custodios del Plan de Dios para nuestro
planeta y para la humanidad. Con su sabiduría, amor y conocimiento forman una
muralla protectora para nuestra raza, tratando de guiarnos de la oscuridad a la
luz, de lo irreal a lo real, y de la muerte a la inmortalidad. Este grupo de
conocedores de la divinidad, se sitúa en el confín del valle en círculos
concéntricos, de acuerdo al grado de desarrollo iniciático, preparándose para un
gran Acto de Servicio.
Delante
de la roca mirando hacia el noreste, se hallan en niveles etéricos, esos Seres
denominados "los Tres Grandes Señores": el Cristo, que se sitúa en el centro; el
Señor de las formas vivientes, el Manú, que se sitúa a la derecha; y el Señor de
la Civilización, el Maestro Rakoczi, que se halla a su izquierda. Sobre la roca
descansa un cuenco de cristal lleno de agua.
Detrás
del grupo de Maestros, Adeptos, iniciados y trabajadores avanzados en el Plan de
Dios, se sitúan los discípulos y aspirantes del mundo en sus diversos grados y
grupos, los que constituyen en esta época el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
Algunos están presentes en cuerpo físico y llegan por medios comunes, otros se
hallan presentes en sus cuerpos espirituales y en estado de sueño.
Al
acercarse el momento de la Luna Llena, se produce una quietud entre la
muchedumbre y todos miran hacia el noreste. A una señal dada, los Grandes Seres
forman tres círculos concéntricos y empiezan a cantar. Cuando el cántico se
ahonda y cobra más ritmo, los Visitantes etéricos se materializan y una figura
gloriosa se torna visible en el centro de los círculos. Le llaman con varios
nombres: Señor Maitreya, Bodhisattva, Cristo, Señor de la Paz y del Amor; es el
Maestro de todos los Maestros que forman la Jerarquía planetaria para llevar a
cabo la finalidad divina de este planeta.
El
Cristo aparece vestido con un manto blanco puro, Su cabello le cae por los
hombros en ondas. Tiene el Cetro de Poder en Su mano, que le diera el Anciano de
los Días para esta ocasión. Ningún Maestro puede tocarlo salvo el Cristo, el
Maestro de todos los Maestros. En cada extremo de este Cetro de Poder hay una
gran empuñadura de diamante que irradia un aura azul y anaranjada de gran
belleza. Los Iniciados que están en los tres círculos lo enfrentan en el centro,
y cuando Él se torna más visible, todos Ellos se inclinan y cantan un mántram de
salutación y afirmación.
Luego,
estos círculos se convierten en un círculo solo y una cruz, en cuyo centro está
el Cristo. Aquí nuevamente el cántico conmueve los corazones y las almas de los
presentes, y descienden más alegría, paz y bendición sobre la muchedumbre.
El
próximo movimiento es el triángulo dentro del círculo, en cuyo ápice está el
Cristo. Está de pie cerca de la peña y coloca el Cetro de Poder sobre ella. En la
peña el cuenco de cristal se ve con ornamentaciones doradas y guirnaldas de
flores de loto cubren la roca y cuelgan de los rincones.
Después
Ellos realizan otro movimiento que es un triángulo con tres óvalos que se
entrelazan en el centro del mismo, donde está el Cristo. El movimiento siguiente
es una estrella de seis puntas y luego la estrella del Cristo: el pentagrama o
estrella de cinco puntas. Aquí el Cristo está en el ápice cerca de la peña; a su
derecha el Manú, a su izquierda el Maestro Rakoczi, un Gran Ser en el centro y
otros dos Grandes en las puntas inferiores de la estrella.
Están
presentes los regentes de todos los tipos de energía: los Maestros Morya, Koot
Humi, el Veneciano, Serapis, Hilarión, Jesús e Iniciados, discípulos y aspirantes
espirituales; y aquí el cántico crea gran tensión en la muchedumbre y Cristo
tomando el Cetro de Poder de la peña, lo levanta y dice:
"Presto, Señor,
ven..."
Luego,
pone nuevamente su Cetro de Poder sobre la peña durante unos pocos momentos
antes de la Luna Llena, y los ojos de todos los presentes se vuelven hacia la
peña. La expectación de la multitud aumenta y la tensión es mayor y crece
constantemente. A través de la multitud parece sentirse un estímulo o vibración
potente que tiene el efecto de despertar las almas de los presentes, fusionando y
unificando al grupo, elevando a todos y realizándose un gran acto de demanda,
ansia y expectativa espiritual. Es la culminación de la aspiración del mundo que
se halla enfocada en este grupo expectante.
Pocos
minutos antes de la hora exacta, en que tiene lugar el Plenilunio, se divisa a
lo lejos un pequeño punto de luz en el cielo, que al acercarse se va
transformando en un nítida silueta, que adquiere la forma de Buda sentado en su
clásica posición de loto, envuelto en Su manto color azafrán, bañado en luz y
color. Su mano derecha levantada en bendición. Cuando él llega a un punto sobre
la peña, Cristo entona La Gran Invocación, y todos los presentes caen postrados
tocando la Tierra con sus frentes.

Esta
Gran Invocación crea una corriente estupenda de energía que inunda los corazones
de los aspirantes, discípulos e Iniciados, y llega a... Dios. Este es el momento
más sagrado del año, el momento en que la humanidad y la divinidad toman
contacto. En el momento exacto de la Luna Llena, el Buda pasa a Cristo la energía
de primer rayo -Voluntad- que Cristo recibe y cambia en Voluntad al Bien.
Cristo
es el gran celebrante, extiende Sus manos, toma el cuenco, lo alza sobre Su
cabeza y luego lo pone de nuevo sobre la peña. Entonces, los Maestros cantan
himnos sagrados y el Buda, el Gran Iluminado, después de bendecir a la
muchedumbre desaparece lentamente en el espacio.
Todo
el ceremonial de la bendición, desde que Buda aparece en la lejanía, hasta el
momento en que desaparece, dura solo 8 minutos. El sacrificio anual que realiza
Buda por la humanidad ha concluído, retornando nuevamente a ese alto lugar donde
trabaja y espera.
El
Señor Buda posee su especial modalidad de energía que derrama al bendecir al
mundo. Esta bendición es maravillosamente excepcional, por su autoridad y
categoría, pues Buda tiene acceso a planos de la naturaleza que no se encuentran
al alcance de la humanidad; y por lo tanto, puede trasmutar y transferir a
nuestro plano la energía de planos superiores. Sin la mediación de Buda, esta
energía no sería aprovechable pues su vibración es muy elevada y nos es imposible
percibirla en los planos físico, emocional y mental. Así la energía que Buda
difunde por su bendición, encuentra de esta manera, canales por donde circular,
llevando aliento y paz a los capaces de recibirla.
Año
tras año, Buda regresa para impartir Su bendición y tiene lugar la misma
ceremonia. Cada año Él y Su hermano el Cristo, trabajan en íntima colaboración
para beneficio espiritual de la humanidad. En estos dos grandes Hijos de Dios se
han concentrado dos aspectos de la Vida Divina. A través del Buda fluye la
Sabiduría de Dios, a través del Cristo el Amor de Dios se manifiesta a la
humanidad, derramándose sobre ella en caso de la Luna Llena de Tauro.
En
ese momento son posibles grandes expansiones de conciencia. Los discípulos e
iniciados de todas partes pueden ser ayudados y estimulados espiritualmente, a
fin de permitir al hombre, penetrar conscientemente en los misterios del Reino de
Dios.
Siguiendo
con la leyenda, cuando el Buda ha desaparecido, la multitud se pone de pie y
Cristo distribuye el agua bendita a los Iniciados y a todos los que están
presentes en el valle. Esta hermosa "ceremonia de la comunión del agua" nos
insinúa simbólicamente , que la Nueva Era está ya sobre nosotros, la Era de
Acuario, la del "Portador de Agua". El agua magnetizada por la presencia de Buda
y Cristo, contiene ciertas propiedades curativas. Después de la bendición, la
multitud se dispersa silenciosamente, encaminándose hacia sus lugares de
servicio.
Tal
es la leyenda detrás de este Festival, y también, tal es la realidad si nos
atrevemos a creerla y si nuestras mentes están suficientemente abiertas y
nuestros corazones suficientemen- te expectantes, como para reconocer su
posibilidad. Estas idea requiere que ajustemos algunas de nuestras más caras
creencias. Pero, si puede ser captada y comprendida, surgirá en nuestra
conciencia la posibilidad de que la raza sea consciente de su propia divinidad,
pudiendo desarrollar una Ciencia de Acercamiento a las fuerzas de la Vida y
verdades más profundas que aún se hallan ocultas.
Hombres
y mujeres del mundo guiados al unísono por Buda, que trajo la luz a Oriente y
por Cristo, que reveló la luz a Occidente, pueden demandar y evocar una bendición
y revelación espiritual tan intensas que en un futuro inmediato se pueda
demostrar lo que tanto aspira la humanidad: "paz en la Tierra y buena voluntad
entre los hombres". De esta manera podemos introducir una era de fraternidad y
comprensión que permitirá al hombre disponer de más tiempo para que se dedique a
buscar a Dios por sí mismo.
Modo de participar en el Festival Wesak:
Mediante
el ayuno, la oración y eventualmente la meditación grupal. Recitar tantas veces
como sea posible La Gran Invocación, los dos días previos, el día del Festival y
durante los dos días posteriores. El programa mínimo es recitarla al amanecer, al
mediodía, a las cinco de la tarde, al anochecer y en el momento exacto del
Plenilunio que marca el punto culminante. Nadie es demasiado insignificante para
prestar servicio, pues la totalidad de las vehementes aspiraciones traerá la
bendición. Todos podemos hacer algo para terminar con el actual estado de cosas,
e introducir un período de paz y de buena voluntad en el mundo.
"Ningún
precio que se nos exija será demasiado elevado para ser útil a la Jerarquía en
el momento de la Luna Llena de Tauro, el Festival Wesak; ningún precio es
demasiado elevado para obtener la iluminación espiritual posible, particularmente
en este momento."
Djwhal Khul
Enviado por Daniel Barrantes Daniel Barrantes
Unidad de Servicio de Rosario
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WESAK : La Ardiente
Aspiración
Nos
aproximamos al mayor Festival espiritual de Oriente, momento culminante de
alineación en que la tierra recibe las energías del zoodíaco mayor, momento de
oportunidad sin par para ascender a una nueva capacidad de amar. Los hombres
santos de Oriente y Occidente unidos celebran en el Himalaya un ritual de belleza
sin igual, ritual que se oficia en el corazón de cada aspirante obedeciendo a un
llamado universal.
Es
la Luna Llena de Tauro, el Festival de Wesak, Tauro gobierna junto con su
complementario Escorpio la energía del deseo en todas sus fases. Todos
recibiremos un estímulo poderoso, sin embargo los efectos generados dependen de
la orientación individual, es decir del lugar en donde está enfocada la
consciencia. ¿Cómo saber dónde tenemos enfocada la consciencia? Por nuestras
prioridades, nuestras consagraciones, nuestros hábitos, por nuestra forma de
relacionarnos con nosotros y con los otros, por las lecciones que la vida nos
presenta.
El
deseo en el nivel del cuerpo físico etérico se vincula con el placer físico, las
adicciones de todo tipo y la sexualidad vivida como satisfacción de una pulsión a
nivel del segundo centro; a nivel del cuerpo emocional se vincula en las fases
iniciales con el placer emocional separatista y se revela como posesividad con
todas sus terribles consecuencias: celos, apego, chantaje, depresión, obsesión,
manipulación, egoísmo, etc. A nivel del cuerpo mental la energía del deseo en sus
fases iniciales se vincula con el poder, el orgullo, la ambición y todas las
formas de separatismo.
Cuando
a través del trabajo con el carácter la consciencia asciende, cuando se ha
logrado la Visión, la Escucha empática hija del silencio interior, y la Palabra
se ha vuelto creadora, es decir cuando el carácter ha adquirido Control, cuando
se vive con Compromiso y la vida se ha despertado a una constante superación
exenta de competitividad en el Desafío, ocurre algo milagroso: la personalidad
pulida, trabajada y alineada se vuelve un vórtice atractor a la energía del alma;
el deseo ha ascendido a su orbital superior: ya es Ardiente Aspiración.
El
Plenilunio de Tauro es una poderosísima y excelsa oportunidad de ascender en
nosotros el deseo transmutándolo en Aspiración. Para quienes ya han ascendido al
control de su vehículo emocional, aquellos discípulos triunfantes que han
superado las nueve pruebas de Escorpio, Tauro es promesa de mucho mayor
realización. Ellos pueden acceder al orbital superior del deseo, el Poder
Volitivo, la Voluntad al bien, para ellos la posibilidad de la iluminación, la
apertura del ojo del toro, el tercer ojo, el ojo único del Nuevo Testamento, la
total integración.
Ellos,
nosotros, todos, asistimos a un momento de relevancia excepcional si conscientes
enfocamos la atención en la dirección de nuestro ser real. Si conscientes
trabajamos espiritualmente. En nuestro nivel, el de aspirantes y discípulos,
trabajar espiritualmente es dirigir el agua de las emociones en el sentido del
agua de la vida, el agua de la vida es el alma. Cuando el agua de la vida se une
al agua de las emociones nuestra vida se llena de pasión, se galvaniza, se llena
de un genuino amor, se llena de tan profunda identidad, de tan grande intensidad,
que se vive de corazón.
En
el corazón las emociones ya no son como en el tercer centro las del astral
inferior, en el corazón el fuego transmutador, en el corazón el contacto con el
alma que da paso a la impresión. Ascendemos la escalera de la espiritualidad
cuando trabajamos el carácter hasta convertirlo en un instrumento alineado,
bello, atractivo para el alma, es la fase de Transformación. Descendemos la
escalera de la espiritualidad cuando El alma habiendo contactado con su
instrumento empieza a tomar más y más cercana posesión de él, es la
Transmutación, el alma desciende hasta el fondo mismo de su instrumento hasta que
un día lejano pero prometido, ancada en todos los centros, despierta Kundalini,
se abre el ojo único y se da la Transfiguración.
Ascendamos
en la Aspiración, descendamos en el Servicio, hasta que el cauce de nuestras
emociones sea el del deseo purificado que es ardiente Aspiración, hasta que más
allá, la Aspiración ascienda a Voluntad, hasta ser un instrumento perfecto al
plan del alma, un ejecutor del plan del Creador, un mensajero del amor, amor
encarnado, amor transformador.
Isabella Di Carlo Surraco |

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