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| | Asunto: | [mind-surf] EL SÍNDROME DE LA ATLÁNTIDA | | Fecha: | 12 de Agosto, 2005 23:25:25 (+0200) | | Autor: | Mind-Surf <info @.........net>
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Saludos querid@s amig@s,
Aquí os envío algo que ha sido sumamente
importante y útil para mí, pienso que quizá pueda seros de utilidad a vosotros
también o a alguien que conoscáis, por eso lo he traducido y os lo envío junto
con un gran abrazo y mucha paz.... -- Karina Malpica www.karinamalpica.net karinamalpica@mind-surf.net
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¿Qué es la Atlántida?
Se
dice que fue un súpercontinente que desapareció de la faz del planeta Tierra hace
miles de años. Platón en sus Diálogos, específicamente en "Crítias" y "Timeo" se
refiere con detalle a las dimensiones y la forma que tuvo la enorme isla o
continente de la Atlántida, de cuya existencia estaba convencido no sólo este
filósofo griego sino prácticamente todos sus contemporáneos.
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El Síndrome de la Atlántida
Por Jane Ann Dow, Ph.D.
Reflexiones de un Lugareño
Había suficientes advertencias. Escuchamos
el trueno a muchos kilómetros de distancia y vimos las nubes oscuras cubriendo
nuestro pueblo al medio día. Vimos los patrones climáticos cambiar drásticamente.
Sentimos la tierra temblando bajo las sandalias de nuestros pies mientras
corríamos hacia los sabios para que nos dijeran qué era lo que estaba pasando.
Los templos de cristal se llenaron a tope cuando nos apiñábamos dentro para oír
las palabras reconfortantes de nuestros líderes. La política de nuestro tiempo
estaba ocultando el misterio, los oficiales estaban extrañamente callados. Su
silencio nos alarmó. Nosotros éramos campesinos que trabajábamos duro, cultivando
los campos, orando a nuestros dioses y diosas, cuidando a nuestras familias.
Sabíamos que algo estaba pasando, pero no sabíamos qué era. Durante años nuestras
preguntas permanecieron sin respuesta, nuestros miedos no fueron apaciguados.
Había otras advertencias también. Se vieron
actividades extrañas en los cielos nocturnos. Luces resplandecientes surcaron
rápidamente el cielo oscuro. A veces encendieron colores luminosos como para
enviar señales, ¿pero a dónde? ¿A quién? Nuestra tierra era tan inmensa que sólo
unos pocos de nosotros viajamos alguna vez de un lado al otro. Había porciones
grandes de tierra no disponible para nosotros. Los cercos altos nos impidieron
acercarnos demasiado a los grandes edificios que sólo podríamos ver en la
distancia. Edificios que eran un misterio. Sus formas eran extrañas, no eran las
de los edificios cuadrados usuales con las espirales cristalinas en la cima.
Estos edificios que estaban fuera de nuestros límites eran realmente diferentes.
Estaban orientados a partir de formas geométricas, de seis lados, de ocho lados y
los más prominentes de todos tenían cinco lados. Estos edificios extraños emitían
rayos de luz muy alto en el cielo, parecían hacer brillar un claro patrón a las
estrellas. Nosotros nos preguntábamos qué significaba todos esto.
Los
Sacerdotes de Templo ofrecieron poca ayuda a nuestros dilemas cotidianos. Ellos
también se volvieron distantes e incluso parecían temerosos. El secretismo de
aquellos que nos gobernaron sólo nos puso más intranquilos. No había nadie que
nos explicara las luces, el clima, ni los fenómenos que estaban teniendo lugar.
Había momentos en que los lugareños éramos presas del pánico, era cuando la
tierra se agitaba como para recordarnos que lo que estaba pasando estaba fuera de
nuestro control. Nosotros sólo podríamos ir a nuestros Templos de Cristal a orar,
pidiendo comprensión, pidiendo paz.
Oímos hablar de muchos levantamientos en
otros pueblos lejanos. Había inquietud por todas partes en la isla. Todos
podríamos sentirlo y estábamos desconcertados, incluso asustados. ¿Nuestras
oraciones no eran suficientes para traer paz a nuestra isla? ¿No éramos dignos de
la paz que buscábamos? ¿No éramos suficientemente buenos para sobrevivir?
Nosotros éramos gente simple, ninguno de nosotros logró salir nunca de la clase
obrera. Excedíamos en número a los más evolucionados, los Científicos, los
Líderes que gobernaban quienes nos dijeron que ellos eran los mensajeros de las
estrellas. La luz más luminosa de todos era El Uno. El Uno era responsable de
nuestro ser mismo. El Uno era la luz que instiló la vida dentro de nosotros.
Ciertamente El Uno oiría nuestras oraciones y traería paz una vez más a nuestras
tierras y a nuestra gente.
Había rumores por todas partes. El gobierno
controlaba nuestras vidas. Los Científicos eran exaltados incluso más allá de los
Dioses. Supimos de los experimentos, de los implantes de ordenador en los cuerpos
de los lugareños. Vimos cómo nuestros amigos empezaron a cambiar. El miedo estaba
por todas partes. Vimos nuestros sueños marchitarse en el cielo nocturno cada vez
más lleno de luces. La tierra continuó agitándose. Las nubes oscuras cubrieron
nuestros pueblos y nuestros corazones. Nos sentíamos desesperados. Nos sentíamos
responsables. Nos sentíamos indignos incluso de recibir la luz de El Uno.
La
caída
Ese día las nubes llegaron temprano. ¡La tierra estaba gritando, igual
que nosotros! Los edificios empezaron a desmoronarse. Los templos de cristal
estallaron. Todos corrimos buscando resguardo, pero no había ninguno. De repente
el cielo se llenó de naves metálicas grandes que haciendo brillar sus luces
luminosas a través de las nubes parecían decir a la tierra debajo: 'Es tiempo de
retirarse'.
Conforme cada uno de las grandes naves emitió su rayo de luz a la
tierra, pudimos ver desde la distancia miles de almas que eran alzadas en su luz
hacia la nave. ¡Nosotros estábamos intimidados por lo que veíamos! ¿Quiénes eran
aquellos que estaban siendo salvados por las naves? Ciertamente no eran nuestros
lugareños, ni siquiera los Sacerdotes que mantuvieron cautivos nuestros
espíritus. Eran los misteriosos que nosotros raramente vimos, los Líderes y
Científicos que ahora nos gobernaban. Durante un momento nos olvidamos de nuestra
propia condición, viendo lo que pasaba rápidamente ante nosotros. Entonces en el
océano se levantaron olas gigantescas, olas que lavaron la tierra y se llevaron
con ellas nuestras parcelas, nuestras casas, nuestras familias. Fuimos consumidos
por el miedo y la desilusión aplastante de que nosotros no éramos lo bastante
buenos para ser salvados. Nosotros asumimos el fracaso en nuestras almas.
Los
lugareños no fueron los únicos que asumieron el síndrome de la Atlántida. Los
sacerdotes que se suponía que eran el eslabón entre los líderes y los lugareños
estaban desesperados tratando de encontrar una manera de tender un puente para
cruzar el hueco que cada vez se ensanchaba más. Ellos supieron lo que los
Científicos estaban haciendo, pero no podían explicar o incluso entender el
cambio de los líderes que estaba disminuyendo su poder sobre las personas. Ellos
no tenían respuestas para las preguntas de los lugareños, no podrían abatir el
miedo que estaba asolando la tierra. Ellos, también, pensaron que habían fallado.
Que incluso le habían fallado a El Uno, quién debía sentirse muy defraudado por
ellos. Ellos no eran lo bastante buenos, lo bastante sabios o lo bastante dignos
como para ser salvados. ¡Así es que cómo podían ellos salvar a los lugareños!
Sacerdotes y Sacerdotisas abandonaron los Templos. Algunos fueron a unirse con
los Lugareños en oración y servicio, otros corrieron detrás de los Científicos
intentando salvar sus vidas.
El caos reinaba por todas partes, en la tierra,
en los lugareños y en los Templos. Y parecía que también, entre los Líderes.
Los Científicos se volvieron los Líderes. Después de
todo, ellos tenían todas las soluciones... Ellos mantuvieron el poder en sus
manos, las mismas manos que estaban manipulando la materia, controlando la
conducta a través de la tecnología de la computadora y manteniendo en privado la
información que venía de otras dimensiones del Universo. Ciertamente, ellos eran
los nobles, los dignos, los que merecían ser 'levantados' de la isla por las
mismas naves que los trajeron a la tierra y continuamente les suministraban
conocimiento avanzado. Pero también había disensión entre ellos. Sus experimentos
estaban fallando y también ellos. Si sólo hubieran trabajado más arduamente y
durante más tiempo, vigilando más estrechamente, haciendo un mejor trabajo,
quizás ellos podrían haber salvado la Atlántida. ¿El hueco era demasiado ancho,
habían perdido contacto con la humanidad mientras perseguían su tecnología y
poder? A pesar de toda su sabiduría, ellos sentían que también le habían fallado
a la Atlántida. Ellos simplemente no eran lo bastante buenos.
Cuando los mares
recobraron la calma, la isla ya no estaba.
Muy lejos de la superficie del
ahora pacífico océano quedaron los restos de una isla llena de esperanzas y
sueños.
Se fueron todos los grandes edificios de luz, los magníficos
edificios.
Se fueron los miles de Lugareños, los Sacerdotes y los
Científicos.
Se fueron los templos dorados que sostuvieron nuestras oraciones, nuestra
devoción, nuestra confianza.
Se fueron los Lugareños que retuvieron los
miedos, el sufrimiento y el pánico en sus mismas almas, para nunca vivir de
nuevo. ¿O si?
Profundamente enterrados quedaron los edificios prohibidos, los
Científicos y sus laboratorios, sus secretos que nunca serán revelados. ¿O sí?
¿Eres un Atlante?
Profetas de todos los tiempos han hablado del
resurgimiento de la Atlántida. Ellos han visto emerger de nuevo la gran isla del
mar con toda su energía cristalina intacta. Ellos predijeron el día en que la
gran civilización de la Atlántida tomaría su lugar una vez más entre las naciones
poderosas del mundo. ¿Qué significaban sus visiones realmente? ¿Podría ser que el
resurgimiento de la Atlántida marque el retorno de los muchos miles de almas que
perecieron allí? ¿Y estas almas todavía están cargando y sufriendo los patrones
del miedo y el fracaso? ¿Son estas las almas de nuestros días las que están
recreando la Atlántida de nuevo?
Esto es lo que escucharás decir a un Atlante:
No importa qué tanto me esfuerce, nunca funcionará. No importa lo que haga, nunca
será bastante. Yo no soy lo suficientemente fuerte, lo suficientemente bueno, lo
suficientemente poderoso, lo suficientemente espiritual, lo suficientemente digno
de ser amando... lo suficientemente cualquier cosa... como para tener éxito, para
sentirme digno, para efectuar el cambio que necesita mi mundo.
Éstos son los
clientes que vienen, sintiéndose severamente bloqueados. Ellos sienten que no
pueden lograrlo, que no son lo suficientemente buenos, que no se merecen nada. La
mayoría de ellos podrían considerarse "adictos al trabajo": dirigidos por alguna
fuerza silenciosa que continúa diciéndoles que no están haciendo lo suficiente.
Usualmente tienen un alto grado de estudios, se esfuerzan demasiado, y de repente
se dan cuenta de que en verdad no son 'lo bastante buenos', de forma que muchos
de ellos crean alguna enfermedad debilitante que les impide seguir intentándolo.
Éste es el pensamiento poderoso. Su creencia sobre quiénes son y lo que deben
hacer tiene su origen en los tiempos de la Atlántida, en los tiempos en que su
alma asumió los sentimientos de fracaso. Éstos no son pensamientos conscientes.
Éstos son los pensamientos del Alma, reviviendo el patrón una y otra vez,
reafirmando la creencia en el fracaso, intentando superarlo con cada nueva vida.
Las Almas de la Atlántida reaccionan muy personalmente y a menudo con mucho miedo
frente a las condiciones mundiales. Ellos perciben la falta de conciencia en sus
compañeros humanos. Ellos temen el secreto gubernamental acerca de la
investigación científica, mucha de la cual es altamente secreta, clonando
animales, introduciendo chips de computadora en animales y niños. Claro que todos
vemos estas cosas y reaccionamos ante ellas. Pero para un Atlante, éstas crean un
terror severo, disparando rápidamente los antiguos recuerdos contenidos en su
campo de energía. Todo regresa a ellos aunque concientemente no entiendan sus
sentimientos o sus fuertes reacciones. Ellos no ven lo que los impulsa tan
duramente a tener éxito y luego prepararse para el fracaso. Los viejos patrones
los jalan rápidamente. ¡Una y otra vez los Atlantes regresan a la tierra,
pensando cada uno de ellos que son responsables de la caída de una
civilización!
Cientos de clientes y cartas prueban el resurgimiento de la Atlántida. No
vendrá físicamente, vendrá enérgicamente. Se elevará de nuevo a través de todos
nosotros que repetimos los modelos en nuestras vidas, vida tras vida. Las
sesiones curativas de cristales son tanto para sanar el pasado como para sanar el
presente. Un evento traumático poderoso en una vida se desparramará encima de la
próxima, y el modelo se repetirá hasta que sea sanado. El tiempo y los ambientes
pueden alterar las circunstancias, pero el patrón del alma permanece fuerte. Los
cristales seleccionados en una sesión cuentan la historia, e incluso pueden
mostrar donde se presenta el patrón en la vida actual de los clientes. Juntos
miramos los recuerdos: ¿Qué les pasó a ellos en la Atlántida? ¿Cuál fue su papel?
¿Qué estaban pensando y sintiendo cuando murieron allí? ¿Qué creencias
adquirieron en esa vida que son tan poderosas como para impactar todas las otras?
¿Cómo podemos mirar esa vida ahora y cambiar ese punto de vista? Sana la
creencia, sana el recuerdo, mira la Atlántida como lo que era: una civilización
que acabó por razones que van más allá del pensamiento consciente. ¡Date cuenta
de que entonces, como ahora, todos hacen lo mejor que pueden!
El Síndrome de
la Atlántida
¿Eres un Atlante? ¿Estás reviviendo esos patrones? ¿Trabajas tan
duramente que no ves tus éxitos? ¿Sientes que no eres lo bastante bueno, lo
bastante fuerte, lo bastante sabio, lo bastante algo? ¿Reaccionas emocionalmente
ante los cambios de la tierra? ¿A veces te sientes sobrepasado por las
circunstancias, agobiado, incluso desvalido? ¿Te sientes espiritualmente
inadecuado? ¿Sientes que es tu responsabilidad sanar este mundo? ¿A menudo te
siente bloqueado, incapaz de continuar tu viaje espiritual? Si estas preguntas
activan una contestación en tu mente o en tu corazón, tú puedes ser un Alma de la
Atlántida, que lleva un patrón de alma directamente relacionado con la vida y la
muerte que experimentaste en la Atlántida. PERO, tú estás aquí en el planeta
ahora, en compañía de muchos, muchos espíritus afines de la Atlántida, intentando
encontrar su camino a través de la vida. Vosotros sois los heraldos de la Nueva
Era, buscando paz, comprensión y sabiduría. Vosotros sois los exploradores de la
metafísica, intentando que un mundo insensible cobre sentido, intentando traer
paz a un mundo no pacífico, intentando permanecer equilibrados en un mundo
desequilibrado. Vosotros sois los que estáis forjando nuevas sendas de
aprendizaje, buscando la Luz y al Creador. Lo que pasó hace tiempo ya pasó, esto
es ahora. Vosotros nunca podréis entender o ver totalmente lo que era en verdad
la Atlántida. Vosotros lleváis sólo una memoria fragmentada, una memoria que se
sale de proporción cuando permitís que tome control sobre vuestros pensamientos y
cierre vuestros corazones.
Vosotros podéis sanar vuestro pasado mirando cómo
entra a en vuestro presente y no permitiéndole impactar vuestro futuro.
Para
consultar el texto original: en inglés:
www.janeanndow.com/atlantis.php?title=atlantis en español:
www.mind-surf.net/atlantida.htm
Traducción: Karina Malpica:
karinamalpica@mind-surf.net
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