El viaje está señalizado con las balizas rojas y
blancas homologadas para este tipo de itinerarios pedestres y
catalogado como GR-86, si bien es verdad que su veteranía -comenzó a
señalizarse en la década de los 90- hace que en algunos puntos la
pintura acuse el paso de los años. Aún así ofrece un estado de
conservación bastante aceptable y una buena oportunidad tanto para
quien se plantee su recorrido de una tacada o picoteando etapas. El
trazado principal está dividido en 30 tramos, a los que se añaden
otros 16 más correspondientes a sus variantes y derivaciones.
Estos ramales, que casi siempre resultan tan
apetecibles como seguir el trazado principal, tienen longitudes que
oscilan entre los 6 y los 23 kilómetros. Al mismo tiempo, el trazado
principal se entrecruza con el GR-93 (Sierras de La Rioja) y el
GR-90 (Sistema Ibérico Zaragozano) conformando una tupida de red de
posibilidades para que el caminante pueda diseñar a su gusto un
viaje irrepetible. Los extremos de este largo itinerario están en
las localidades de Ágreda, Almazán y las ruinas de Tiermes, mientras
que sus variantes permiten adentrarse por los vericuetos
espectaculares de la Sierra de Urbión, alcanzando localidades como
Vinuesa y Covaleda o la Laguna Negra.
Sus primeras etapas discurren por la vertiente del Ebro
que recorre las Tierras de Ágreda, con el Moncayo como telón de
fondo mientras enhebra las localidades de Ágreda, Ólvega y
Matalebrera para buscar después las soledades serranas en las que se
acunan Magaña o San Pedro Manrique. En esta parte, el recorrido se
detiene hasta en nueve despoblados, algunos con visos de nueva
colonización, de los muchos existentes en el entorno de las Tierras
Altas sorianas.
Una de las derivaciones más interesantes en este tramo
es el que alcanza el despoblado de Vea, en 7 km. desde San Pedro
Manrique. Yanguas y Santa Cruz de Yanguas intermedian el tránsito
hacia la Sierra de Urbión y la inmensidad de sus pinares. Las
localidades de esta zona aparecen marcadas por el carácter de las
formas tradicionales de vida en el pasado, especialmente volcadas en
la carretería y la trashumancia. Muchos de aquellos Caminos
Carreteros, que durante seis siglos soportaron el peso de las
caravanas de carretas tiradas por bueyes, sirven hoy para un viaje
sin prisas y un equipaje mucho más ligero.
Finalmente, este largo e intenso trazado emprende un
marcado giro hacia el sur provincial buscando alcanzar la Sierra de
Pela, en las estribaciones del Sistema Central. Atraviesa para ello
el entorno de El Burgo de Osma y Quintanas de Gormaz. Desde esta
última arrancan dos largos brazos: uno, hacia el sur, conduce a los
serrijones pelados que caracterizan el entorno en el que despuntan
las increíbles ruinas de Tiermes o las soledades de Caracena; el
otro, por Berlanga de Duero y Tardelcuende finaliza en Almazán.
Castillo de la localidad de Magaña. J. P.
Gallego