 | | Asunto: | padrenuestro Domingo V de Cuaresma. | | Fecha: | 15 de Marzo, 2010 06:40:59 (+0200) | | Autor: | TRIGODEDIOS <loli627167575 @.....com>
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Padre nuestro.
Domingo, 21/03/2010, Domingo V de Cuaresma, ciclo C.
¿Cómo juzgamos a las mujeres?
A pesar de que somos muchos los que nos
esforzamos dentro de nuestras posibilidades para que tanto los hombres como las
mujeres tengamos los mismos deberes y derechos, no podemos evitar reconocer que
aún vivimos en una sociedad muy machista, aún muy a pesar de que, para vergüenza
nuestra, muchos de nuestros hermanos hablan de la existencia del feminismo
católico. Una adolescente salió un sábado por la noche con sus amigos, y, como
llegó a su casa una hora más tarde de lo previsto por sus padres, la madre se
preocupó mucho, pero el padre, ni corto ni perezoso, le dio una bofetada, para
que no se volviera a repetir la desobediencia de su hija, la cual, por cierto, no
le desobedeció, sino que tuvo que esperar mucho tiempo para que un taxista la
recogiera en su lugar de diversión, dado que la lluvia y la gran acumulación de
coches en la carretera realentizó la circulación más de lo previsto por ella.
Esa misma noche, un joven llegó a su casa poco antes de que amaneciera. Aunque la
madre estaba muy preocupada por él, el padre, al percatarse del olor a alcohol de
su hijo, se admiró de que el mismo ya era un hombre. Otro joven llegó a su
casa con un inconfundible olor a prostíbulo, y, aunque su madre se entristeció,
el padre en el fondo se alegró, porque todo lo que su hijo hacía era "cosas de
hombres". En el Evangelio de hoy, nos encontramos con el hecho de que los
judíos enemigos del Señor, con tal de distraer a la multitud que escuchaba a
Jesús, querían utilizar la lapidación de una prostituta. A ninguno de ellos le
importó el hecho de si aquella mujer se prostituyó por necesidad, pues sólo
tenían en cuenta la posibilidad de ridiculizar al Mesías con la excusa de
erradicar la prostitución de Israel, en conformidad, -de paso-, con la Ley de
Moisés, con lo que intentaron matar dos pájaros de un sólo tiro. Os copio una
dinámica catequética que escribí hace varios años, imaginándome cómo la citada
prostituta recordaría aquel hecho.
"-Soy una mujer hebrea que tuve la
desdicha de perder a mi marido pocos años después de que nos casáramos. La muerte
de mi marido me hizo sufrir mucho pensando que había de vivir como la tierra
estéril, como un objeto inservible, como un animal malherido. Las viudas pobres
no teníamos derechos de ningún tipo en el pueblo judío. Para sobrevivir a nuestra
miseria, muchas viudas nos veíamos obligadas a prostituirnos, de tal forma que
nos hacíamos de dinero si teníamos suerte al convertirnos en clientas de algunas
personalidades que en un determinado momento podían tomar la decisión de
apedrearnos públicamente al acusarnos de intentar romper un vínculo familiar al
ejercer nuestro trabajo. Eso fue exactamente lo que me iba a acontecer un día en
que fui atrapada en flagrante adulterio, pero nadie podía imaginar el giro que a
partir de aquel trascendental hecho se iba a llevar a cabo en mi vida. Sucedió
un día durante la mañana cuando estaba con uno de mis clientes. Cuando mi amante
y yo fuimos sorprendidos, no sé lo que aquel hombre hizo para escapar con tanta
astucia, (bueno, él tenía buena reputación y contactos...), pero yo fui conducida
a la presencia del último Mesías para ver qué opinaba con respecto a mi caso
Jesús de Nazaret. Yo había escuchado hablar de ese Hombre, pero tenía la
certeza de que ese supuesto pacifista jamás perdonaría a una simple y vulgar
pecadora. Cuando llegamos al lugar donde estaba el Mesías, pude ver a Jesús
adoctrinando al público, pero los fariseos interrogaron al Señor intentando
dejarle la mente en blanco al dirigirle muchas preguntas al mismo tiempo. Los
fariseos decían: "-Rabbí, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante
adulterio. Tú sabes muy bien que la Ley de Moisés dice que estas mujeres tan
especiales deben ser apedreadas con la intención de extirpar el mal del pueblo de
los santos de Dios. Tú dices que has venido a darle a la Ley de Moisés su más
pleno sentido, lo cual, según tú, requiere de la necesidad de cambiar los
castigos que se les deben infringir a los malvados pecadores por dosis de amor
que hagan que esas personas sean tan ingenuas como tus seguidores. Haber,
pacifista, ¿qué crees que debemos de hacer con esta adúltera?". "«No penséis
que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar
cumplimiento."" (MT. 5, 17). -Jesús se agachó inmediatamente, y empezó a
escribir con un dedo en el suelo. Algunos de mis acusadores se indignaron, dado
que querían obtener una respuesta inmediata para tener alguna razón para clavar
al Maestro en una cruz. Si Jesús me condenaba, todos podrían acusarle por la
dureza de su corazón, pero si me indultaba, todos podrían acusarle por ser
detractor de la Ley de Moisés. Como los fariseos presionaban al Maestro, Jesús
se levantó y exclamó: "-Aquel que jamás haya cometido pecado de entre
vosotros, que sea el primero en tirarle su piedra a esta mujer". -Jesús se
agachó nuevamente y siguió escribiendo, y yo empecé a temblar como creo que nunca
lo he hecho. Todos los que me acusaban, desde el más viejo al más joven, se
fueron de aquel lugar llenos de vergüenza. Cuando mis acusadores se fueron,
Jesús se levantó y me dijo: "-Mujer, ¿dónde están los que deseaban
asesinarte?". -Yo contesté: "-Maestro, se han ido todos". -Jesús me
dijo: "-Si ellos se han visto obligados a perdonarte, yo también te perdono,
pero te pido que no peques más. Dios no desea la muerte de los pecadores, más
bien el Padre desea que estos se conviertan y vivan". "El que tenga sed, que
venga a mí; el que crea en mí, que beba. La Escritura lo dice: De sus entrañas
brotarán ríos de agua viva" (CF. JN. 7, 37-38)".
Cierto día le escuché el
siguiente comentario a uno de mis conocidos: "La prostitución es el trabajo
más antiguo y fiable que tienen las mujeres". Por mi parte, respondí: "Ese
trabajo no sería nada fiable si los hombres cumplieran el deber de mantenerse
castos en conformidad con su estado actual". ¡Qué fácil es juzgar a los
demás!. ¡Qué difícil es para nosotros reconocer nuestros defectos y las cosas
que no hacemos bien!. "«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el
juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os
medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no
reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: "Deja que
te saque la brizna del ojo", teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero
la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu
hermano" (MT. 7, 1-5). Bueno es el hecho de recordar el valor de la fidelidad
conyugal. A la pregunta de por qué se separan quienes se vinculan por medio del
Sacramento del Matrimonio, demasiado fácil es para muchos creyentes responder
tajantemente que ello sucede porque tales personas son pecadoras, pero, en vez de
pensar en la maldad de quienes desconocemos por qué se separan, tendríamos que
pensar en cómo evitar el creciente aumento de rupturas matrimoniales que
desgraciadamente se producen en el mundo. El humorista gráfico y escritor español
Chumi Chúmez, dijo: "No es verdad que el matrimonio sea indisoluble. SE
disuelve fácilmente en el aburrimiento". Hace varios años, una de mis amigas,
una semana antes de casarse, le dijo bromeando a su prometido: "-búscate a una
criada, porque no pienso fregar ni un sólo plato". El novio saltó a la
defensiva: "-¿Todavía no te has enterado de que eres mujer y de que al casarte
como católica tienes un contrato cívico-religioso que cumplir?". Dado que el
matrimonio es cosa de dos personas que se aman, es conveniente que los cónyuges
siempre vivan como si fueran novios, intentando enamorarse día a día, con
pequeños grandes detalles, y grandes dosis de amor. Hace años, me dijo un
amigo por medio de un servicio de chat: "He tenido problemas con mi mujer. El
fin de semana pasado me fui de viaje para pensar lo que iba a hacer con mi
matrimonio. El viernes por la noche, tuve como amiga en el tren a una preciosa
rubia que me sedujo rápidamente. Yo pensaba que mientras me era imposible
mantener una conversación con mi mujer, mi nueva amiga era toda oídos, sonrisas,
y miradas dulces y comprensivas. La impotencia que me llenaba el corazón delante
de mi mujer se convirtió en pasión delante de la mujer que tanto me atraía.
Mientras cenábamos, mi nueva amiga me habló de su ex marido, un hombre egoísta,
esclavizante e incomprensivo que no la comprendía, un oficinista idéntico a mí
que, como trabajaba muchas horas, ni tenía tiempo para ella, ni le hacía regalos,
ni le daba un beso, y, aunque tenía mucho dinero, no soportaba su soledad.
Terminada la cena, me separé de mi amiga con la excusa de que me iba a encontrar
con un compañero de negocios con quien me tenía que reunir inevitablemente, lo
cual la exasperó hasta el punto de gritarme que era tan cerdo como su ex, y, a la
mañana siguiente, al llegar a mi destino, volví lo más rápidamente que pude a mi
hogar, con la intención de rehacer mi relación deteriorada".
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