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Católica
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Le invita a escuchar:
"¡En Vos confío!"
Liturgia de la Palabra en la Fiesta de la Divina
Misericordia
II Domingo de Pascua
(19 de Abril de 2009)
Predicado por el R. P. Dr. Alfredo Sáenz, S.J.
El Domingo, día del Señor,
conmemora la Redención Universal de Jesucristo y ante él debe ceder el Sábado de
la Antigua alianza que recuerda la Creación. Los Padres de la Iglesia
adujeron a esta razón, es decir al deseo de consagrar el Domingo como día santo
de la Nueva Alianza, el que el Señor Resucitado se apareciera a sus
discípulos en él, transformándolo en día cósmico de la Creación, día evangélico
de la Resurrección, día litúrgico de la Eucaristía, día escatológico del
Siglo Futuro. Día, en fin, en que el Señor sopló sobre los Apóstoles,
comunicándoles el poder de perdonar los pecados e infundiendo en la Iglesia el
espíritu de Santidad.
El Apóstol Tomás, sumergido aún
el la oscuridad que el Viernes Santo entenebreció el Calvario, se
manifiesta como el primer positivista: ver y tocar para creer. Pero Cristo,
aurora de victoria, se le acerca para entablar un admirable torneo que
terminará con una completa confesión de fe: "Señor mío y Dios
mío".
Sugiere el texto evangélico que
Tomás puso su mano sobre la herida que el soldado abrió en el costado de Cristo.
De esa herida nació el sacramento admirable de la Iglesia, nueva Eva nacida del
costado de su Esposo dormido sobre el madero de la Cruz. Del corazón abierto de
Jesús, salió al punto sangre y agua simbolizado los sacramentos conque se
edifica la Iglesia: La Eucaristía y el Bautismo. De ese mismo Corazón
sacratísimo mana la Misericordia sin límites que, como dijera un gran poeta
español, pasa las noches oscuras y húmedas del invierno golpeando con porfía las
puertas clausuradas de nuestra alma empedernida (*).
Pidamos al Señor que al apoyarse
en nuestros labios en cada comunión podamos decirle Señor mío y Dios mío; que al
tocar los accidentes del pan creamos firmemente en su presencia Divina,
real y sustancial y que al palpar con los sentidos las humildes apariencias
eucarísticas, penetremos con la fe en su gloria pascual.
La ilustración: fragmento
del óleo sobre lienzo "San Francisco abrazando al
Crucificado" del pintor español Bartolomé Esteban Murillo, que data de 1668
y se conserva en el museo de Bella Artes de Sevilla.
Para comenzar a oír y/o descargar la homlía, active alguno de los
siguientes enlaces:
1
Para oír en línea desde nuestro blog y sin
publicidad: (Duración de la grabación 25'
26")
3 Para bajar el archivo a
su PC desde Esnis'p:
¡Baje
En Vos confío desde Esnip's!
http://www.esnips.com/doc/fd86d7db-c5a1-4a7a-b846-27f3254f72a2/En-Vos-Confío---Domingo-de-la-Divina-Misericordia.-II-de-Pascua---19-04-09---P.-Sáenz
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Una vez activado, se abrirá una página y comenzará a oír la grabación. Debajo
del reproductor, a la izquierda, encontrará la opción "Download".
(*)
Hace referencia al
siguiente soneto de Félix Lope de Vega y Carpio:
¿Qué tengo yo que mi amistad
procuras?
¿Qué tengo yo que mi amistad
procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús
mío
que a mi puerta, cubierto de
rocío,
pasas las noches del invierno
escuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas
duras,
pues no te abrí! ¡Qué estraño
desvarío
si de mi ingratitud el yelo
frío
secó las llagas de tus plantas
puras!
¡Cuántas veces el ángel me
decía:
Alma, asómate agora a la
ventana,
verás con cuánto amor llamar
porfía!
¡Y cuántas, hermosura
soberana:
Mañana le abriremos
--respondía--,
para lo mismo responder
mañana!
Se ruega
difundir este servicio; los interesados deben enviar un mensaje a la siguiente
dirección:
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19 de Abril de 2009
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