Hola compañeras y
compañeros:
A continuación
os enviamos nuevas informaciones sobre los CIEs, los "campos de concentración
del siglo XXI" en Canarias. Nos las remite un activista, compañero
de Canarias. Generad todas las ideas que podáis para denunciar esta
grave situación de maltrato físico y psicológico a personas que viajan para
mejorar sus condiciones de vida, un derecho natural y reconocido en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos. Como sabréis, los encierran en
un campamento militar en condiciones indignas (viviendo algunos en tiendas de
campaña, pasando frío y humedad, represión policial y sobre todo privación
absoluta de libertad) cuando nuestra ley lo que tipifica que han cometido
es una falta administrativa, no un delito que tenga penas de cárcel. ESTOS
PARECEN LOS PEQUEÑOS "GUANTÁNAMOS" ESPAÑOLES; no seamos hipócritas y
critiquemos solo a EE.UU. Bajo nuestro punto de vista, esto es una gravísima
agresión del Estado Español hacia las personas y ni que decir tiene, que
contrario a los Derechos Humanos. Por eso pensamos que la ilegalidad la está
cometiendo el Estado Español.
También sabréis que
el día 20 tenemos prevista en Madrid, la Jornada Estatal de
activistas y colectivos por los Derechos Humanos de los migrantes para unas
acciones directas y pacíficas, pero contundentes para cambiar esta
realidad. Aún queda por decidir el sitio, nos lo dirán al final de
esta semana los compañeros de Madrid que se han quedado encargados de este
tema. Estos últimos días nos hemos reunido en Madrid, por separado, casi
todos los colectivos y activistas que participamos en esta convocatoria y
coincidimos en cuestiones tan básicas como no querer estar vendidos al sistema
con un altísimo porcentaje de subvenciones dedicadas a sueldos dentro de
nuestros colectivos; tener muy claro que nuestro trabajo es voluntario,
por los Derechos Humanos y por la denuncia de las injusticias sin que nos
lo impida el mantener una "buena imagen pública" o intereses inconfesables, ya
sean económicos o partidistas. Por todo esto
recomendamos que no asistan las falsas asociaciones (Estilo OSG:
Organizaciones Si Gubernamentales y estilo OMSO: Organizaciones Mirándose
Su Ombligo), que en vez de denunciar, lo que hacen es confundir y
desprestigiar ante todos el mundo de lo social. El simple hecho de pedir
que no asistan, es por ellos mismos, para que no se vayan a sentir
avergonzados cuando les digamos las verdades a la cara. Otra de las
características de los representantes de estas falsas asociaciones es que
cuando alguien les dice lo que piensa de cualquiera de estos asuntos, lo
excluyen, calumnian por detrás y se niegan a dialogar sin querer entender
que el diálogo es la única forma pacífica de resolver un conflicto y que, por
lo tanto "se les ve el culo" de su falsedad.
Un
ejemplo de lo que decimos es lo sucedido hoy mismo a una compañera
nuestra que encontrándose con un trabajador responsable de inmigración de
una de estas OSG sindical, siendo él mismo inmigrante, ha dicho que los "sin
papeles" no deben tener permisos de trabajo porque eso supondría una
"avalancha" de trabajadores. Ponía cara de susto y de rechazo. La
compañera le respondía que si la tierra que pisaba era de su propiedad para
permitirse el lujo de excluir a otros seres humanos a los que él ha calificado
de "ilegales". Ya debería verse él en una patera en medio del océano
dirigiéndose a España. Esta es una clara muestra de xenofobia, de racismo y
sobre todo de injusticia por egoísmo y miedo contra el resto de los seres
humanos. No todos los casos son tan extremos como este pero hemos presenciado
muchos ejemplos, grandes y pequeños, en la mayoría de las personas que
representan a las OSGs y a las OMSOs.
Por eso nosotras/os
llamamos activistas y colectivos "reales" a los que ven la realidad de
las injusticias y las denuncian sin justificarlas ni un ápice. Ya es
hora que entre todos los que somos o pertenecemos a colectivos "reales"
denunciemos las actitudes cobardes, falsas y, por supuesto, cómplices del
sistema que crea estas injusticias. Dejemos este corporativismo y hagamos
visible también estos intereses y actitudes que tanto repelen a los
usuarios y al resto de población, sobre todo los jóvenes, que cuando se
acercan al mundo social salen asqueados y quemados para el resto de sus vidas.
Un abrazo, salud y
libertad.
Jesús
Colectivo Queda la
Palabra
Teléfono del colectivo: +34 695 95 91 21
---
"Autoaceptación, frontalidad, cariño y alegría"
¡Rompamos la lógica del Capitalismo con el
sentimiento!
"Y yo pregunto a los economistas políticos, a los moralistas,
si han calculado el número de individuos que es necesario condenar a la
miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la ignorancia
crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un
rico"
----- Mensaje
original -----
De: Eloy
Para: Queda la Palabra
Enviado:
.
Asunto: .
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Canarias
y los Derechos Humanos
Sabido es
lo que ha ocurrido en Canarias en el último año: cayucos y más cayucos en una
huida desesperada de la miseria que ha desbordado las previsiones de los más
pesimistas. Así, lo que en principio se preveía fuera un centro provisional, el
CIE de Las Raíces, va camino de perpetuarse en unas condiciones cada vez más
degradantes e inhumanas. De nada han servido los informes de los parlamentarios
europeos ni las denuncias reiteradas de sindicatos, ONG y asociaciones tan
relevantes como Amnistía Internacional, recomendando o pidiendo el cierre del
mismo una vez acabado el verano. ¿Por qué? ¿A qué se debe este no querer saber
de la Administración? Muy sencillo: gobiernos autonómico y estatal tienen
claro que el flujo migratorio no va a cesar por más Frontex o
repatriaciones que se habiliten, podrá menguar pero nunca detenerse y en cuanto
la vigilancia afloje un poco volverán las oleadas, en tanto en cuanto no cambien
las condiciones del sistema mundial de reparto de la riqueza. Con este
panorama no van a renunciar a un espacio como Las Raíces, donde en las actuales
condiciones caben varios miles de inmigrantes y las autoridades gozan de una
impunidad fuera de toda duda lejos de las miradas inquisitivas de medios de
comunicación, asociaciones y colectivos.
No importa que haga frío, no importa que no se cumplan
los derechos que les corresponden, no importa que sean tratados como perros, no
importa, sólo importa tenerlos controlados, sometidos y escondidos en medio de
un bosque. Pero la situación pasa ya de lo humanamente aceptable, y esto no lo
digo por decirlo, por suerte o por desgracia participo desde hace tiempo de las
actividades que los inmigrantes africanos desarrollan en el sur de Tenerife,
además de ser miembro de Queda La Palabra también lo soy de la asociación de
inmigrantes africanos de Tenerife, a los que ayudo como puedo, mis vecinos en el
sureño barrio de inmigrantes que es El Fraile son africanos, y me cuentan, me
cuentan cosas. Hace varios meses pasé un día entero con dos jóvenes recién
huidos de Las Raíces que no me dijeron nada bueno, y ayer mismo estuve
merendando con otros dos que terminaron de revolverme las tripas, fugados
también hace una semana del infierno de Las Raíces. A modo de resumen esto fue
lo que me contaron:
Salieron 136 inmigrantes de Dakar el día 27 de noviembre que llegaron una semana
después a Tenerife; como siempre, comisaría, identificación y para el CIE. En
las labores de identificación dicen que hay una o varias personas que hacen de
traductores que son los que deciden de que país son; ahora interesa que sean
todos de Senegal pues es el país con el que se están llegando a más acuerdos de
repatriación y están dictando que son senegales aún cuando en ocasiones no lo
son; no hay opción a que el inmigrante defienda sus derechos o aporte pruebas
que confirmen su nacionalidad, todo se hace con una total arbitrariedad.
En el CIE, en este caso hablamos de Las Raíces pues
es el centro donde fueron llevados los dos entrevistados, lo primero que hacen
es sacarles sangre, según cuentan sin pedirles permiso y en unas cantidades
considerables que en ocasiones les provocan mareos sin proporcionarles comida
después de la extracción; de los resultados de las analíticas nada saben, nadie
les informa luego, parece que a los policías sólo les interesa saber si tienen
alguna enfermedad para no acercarse mucho a ellos, lo demás da
igual.
Sobre la vida allí dicen que están todo el día en las
tiendas, donde duermen 26 personas en literas de a tres en cada una; sólo salen
si tienen dinero para llamar por teléfono o para comprar cigarros o café en
varias máquinas que hay por allí, si no hay dinero no hay opción de salir, salvo
para hacer cola para comer, ducharse o rezar cuando se puede. En las tiendas
hace frío y las mantas que les dan las utilizan, muchas de ellas, para tapar las
entradas de aire del exterior, pero los policías acostumbran a
quitárselas.
El
desayuno es malo y la cena peor, sólo la comida es medianamente comestible; pero
cuentan que no pocas ocasiones tienen que hacer cola para comer en medio de los
retretes con el insoportable hedor que éstos desprenden, así, cuando llegan al
comedor están tan revueltos que apenas comen nada.
Los policías, comentan, siempre están con prisas y malos modos, han de comer
rápido, han de rezar rápido, han de ducharse rápido, si te retrasas corres el
riesgo de que te apunten en una lista y al día siguiente no comas. La ducha sólo
es caliente cada tres días, y eso si tienen suerte y les toca, sino han de
aguantarse con agua fría.
Los policías llevan palos o porras y acostumbran a
tratarlos mal (salvo uno mayor al que cariñosamente conocen como "Venga", que
los ayuda y los respeta y hasta juega con ellos), recurriendo en bastantes
ocasiones a la violencia física. Me cuentan que el día 15 de diciembre gente de
las casas que hay fuera en las inmediaciones de Las Raíces empezaron a gritar en
favor de los inmigrantes, al poco unos cuantos inmigrante de dentro animados
empezaron a gritar también, hasta que llegó la policía a disolverlos, con tal
violencia que a uno de ellos le han partido una pierna y está ingresado en la
Cruz Roja, pero de esto nada se sabe, nada sale en los medios. Comentan que
cuando vienen agentes de la Guardia Civil al cuartel los policías los dejan
tranquilos y no les hacen nada, pero en cuanto se van la violencia y el maltrato
vuelve a ser lo normal.
De
la Cruz Roja no tienen queja, dicen que les tratan
bien.
Al
igual que a los otros dos chicos que entrevisté hace varios meses, a estos dos
también les pregunté que es lo peor que recuerdan de su estancia en Las Raíces:
aquellos dos me dijeron que lo peor era el desprecio con el que eran tratados
por los policías; éstos dos me dicen exactamente lo mismo pero especifican un
poco más, comentan que hay agentes que son mujeres a las que no pueden ni tan
siquiera mirar, si lo hacen simplemente reciben, reciben palos... y no lo
entienden, no entienden por qué ese trato.
Ellos dos huyeron hace un par de
semanas de allí y no son los únicos, pero la cosa, comentan, se han puesto fea,
hay mucha violencia en el día a día y es más complicado y más peligroso fugarse,
temen que puedan recurrir a otro tipo de medios, otro tipo de armas, para evitar
las fugas, no obstante, dicen que lo volverían a intentar, de hecho uno de ellos
fue repatriado hace varios meses y volvió a montarse en otro cayuco camino de
Canarias.
Ahora están fuera y esperan poder encontrar trabajo en algún lado para mandar
dinero a sus familias de allá; son altos y fuertes y no pierden la sonrisa y el
buen humor mientras charlamos, les admiro por ello y así se los hago saber,
ellos ríen otra vez, es parte de su forma de ser, empiezo a conocerlos, a ellos,
a los africanos, después de tratarlos unas cuantas veces, después de comer y
reír con ellos, ellos entienden la vida de otra manera, pienso que es mucho lo
que los occidentales debemos aprender de ellos. Me despido con un hasta
luego muy amigable, guardo sus nombres y la profesión de uno de ellos,
mecánico profesional, le he prometido buscarle algo dentro de mis
posibilidades.
Y este es el resumen que puedo hacer de la situación
que se vive en Las Raíces, por lo que sé en los otros Cies no deben andar muy a
la zaga de malas condiciones, pero tal vez no tanto como en el "Guantánamo
español" que empieza a ser ya el viejo cuartel militar de Las Raíces.
Sobran las palabras y faltan las acciones para parar
esta barbarie. Yo mismo presenté un escrito a la fiscalía y al defensor de
pueblo denunciando parte de lo que pasa en Las Raíces sin que nada parezca
importar. Nadie quiere moverse y mucho menos los políticos con unas elecciones a
la vuelta de tres meses, prueba de ello son los sucesivos casos de racismo
que desde Queda La Palabra venimos denunciando en Tenerife: recuerden a la mujer
musulmana brutalmente apaleada hace un mes en Santa Cruz, por la que nadie
salvo nosotros ha movido un dedo, ni ayuntamiento, ni parlamentarios, ni
defensor del pueblo, y como éste otros muchos casos que no les cuento para no
hacer más larga esta misiva.
Creo que ha llegado el momento de unirse en una voz
común, salvando las diferencias que pudieran surgir y denunciando que esto no
puede pasar en nuestro país, ante nuestros ojos, son seres humanos y son
tratados como animales... no es posible, no es soportable, no debe serlo para
nadie que sepa lo que nosotros sabemos.
Saludos
afectuosos y hasta otra.
Eloy
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