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Asunto:[redluzargentina] [Interredes] Ahora sí, un mundo nuevo
Fecha:Viernes, 3 de Octubre, 2008  01:00:52 (-0300)
Autor:Alicia Y Amira Contursi y Manzur <alicia.amira @.....com>

From: La redacción <redaccion@portaldorado.com>
Date: 02-oct-2008 5:10
Subject: [Interredes] Ahora sí, un mundo nuevo
To: "Interredes@yahoogroups.com" <Interredes@yahoogroups.com>



2 de Octubre de 2008


Ahora sí, un mundo nuevo


Su agonía ya estaba anunciada. El error es ahora intentar
resucitarla. La avaricia corroe a pequeña y magna escala y la viciada
civilización capitalista estaba ineludiblemente condenada a su fin. La
equivocación es pretender ahora, a toda costa, mantenerla viva. Los
mercaderes ya ensayaron un mundo que ha fracasado estrepitosamente,
ahora llega el turno de la única economía sostenible a largo plazo: la
economía solidaria. Sobre las cenizas de una civilización caduca,
levantemos por fin una casa para todos, no sólo para unos pocos
privilegiados.

¿Por qué no rehacer el mundo de nuevo, ahora que se derrumba el
viejo? ¿Por qué no intentar vivir por y para el beneficio del otro,
del que más lo necesita? ¿Por qué no artesanía manual, comercio
solidario, trueque de servicios, redes de intercambio, bancos sin
usura, progreso y prosperidad para todos…? ¿Por qué no comunidades en
buena medida autosostenibles, libremente intervinculadas, unidas
globalmente por las tecnologías de la comunicación? ¿Por qué no salir
todos de nuevo al huerto e intercambiar excedentes y regalar también
cuota de cosecha? ¿Por qué no empezar a hacer pequeño, humano y por lo
tanto sostenible, todo lo macro, primero las fábricas y ciudades,
después los hospitales, los mercados, las escuelas…? Por que no
empezar a pensar en clave colectiva y no en axfisiante clave personal?
¿Por qué siempre un compás de espera para los sueños? ¿Por qué no
ahora un mundo de hermanos?

No sabemos de economía, pero sí que el sol siempre da y nunca se
agota, que las ramas del peral se doblan en su donación del dulce
fruto, que todos los reinos se inmolan y ofrecen para el desarrollo
del hombre. Aún y con todo el ser humano tiene pendiente la lección de
dar, aún con todo seguimos acumulando y depredando… Aún con todos los
ejemplos de donación que a cada instante nos regala la Madre
Naturaleza, seguimos principalmente pensando en nosotros mismos…

No sabemos de economía, pero sí nos alcanza a comprender que esta
situación caótica, esta honda depresión, este desplome en vertical de
los parkets mundiales es debido a una fiebre de enriquecimiento
rápido, a una voracidad sin límites de negociantes sin escrúpulos,
especuladores, vendedores de hipotecas basura ("subprime")…, es un
repunte salvaje de un sistema ya de por sí insostenible, es la
culminación irracional de un modelo social, carente de mínima ética y
sin futuro alguno.

No sabemos de economía, pero sí nos consta que desde una pequeña
pantalla no se puede manejar vidas ajenas, especular con el sudor de
los más humildes. La globalidad debe significar más opciones de
intercambio, más posibilidad de socorro y ayuda al necesitado, no más
usura y control de los poderosos.

La comunidad constituye una cadena de interdependencias, una inmensa
red de servicio y mutua donación. La comunidad progresa cuando la
parte se sacrifica por el conjunto y no viceversa. El sistema
capitalista estaba basado en el lucro de los menos a costa de la
mayoría. Los sistemas socialistas eran o son igualmente capitalistas,
sólo que la patronal viste de funcionarios, los obreros son aún más
número que personas y en su ámbito la libertad y creatividad
inherente al ser humano, queda sino totalmente anulada, sí gravemente
mermada.

Su historia ya se agotado. Sus intentos ya han traído suficiente
carga de dolor colectivo. Pasó ya el turno de mercaderes e ideólogos,
de los profetas neoliberales y de los partidos únicos. La crisis puede
ayudarnos a cuestionar otros innumerables y mayúsculos errores
civilizacionales: por supuesto la energía contaminante, pero también
la arrasadora agroindustria, el trabajo maquinal en industrias
tóxicas, el culto al coche, la crueldad de los mataderos, el ocio
alineante… Es la hora de repensar todo. Es la hora de la gente, es el
momento de la humanidad expresando y manifestando cada día, cada quien
desde su rincón, desde su comunidad en la naturaleza, su inmenso
potencial de crear y de servir. Es la hora de las pequeñas ciudades y
pueblos a escala humana, a la vez partícipes y conscientes del devenir
colectivo de la humanidad.

El crack no es económico, sino civilizacional. El pánico en Wall
Street no marca el final de un período de bonanza económica, no señala
la necesidad de implementar reajustes… El infarto de los brookers
evidencia el final de una civilización basada en el exclusivo
beneficio propio. Los números rojos, muy rojos en los salones de las
principales bolsas mundiales cantan el ocaso de todo un paradigma
individualista, ajeno al devenir comunitario.

Cae una economía que no era sostenible, ni en cuanto a relaciones
humanas, ni en cuanto a su relación con la naturaleza. Ahora toca
levantar otra sobre las bases de la mutua ayuda y la solidaridad. ¡No
vale socializar pérdidas, cuando pingues beneficios de muchos años
nunca se compartieron! ¡No más parches para que todo siga igual,
señor Bush! ¡No más inyecciones a un cuerpo moribundo, no más reservas
de la ciudadanía para sacar a flote a quienes más abusaron!¡No nos
afanemos en recuperar lo irrecuperable! Una civilización enferma ha de
morir para que renazca otra.

Se derrumba un sistema materialista, individualista e irresponsable.
Es hora de poner a caminar nuestros sueños. Se nos presenta la
oportunidad de ensayar otro mundo sobre los principios de dar y
servir, sobre las bases de la coocreación y cooperación. Ningún futuro
basado en el principio de solidaridad universal puede fracasar. Una
nueva civilización brillará a nada que todos los agentes económicos se
empeñen en el beneficio colectivo.

Sólo se sostiene a largo plazo aquello que opera a favor del
conjunto, del bien común, de la vida… El beneficio inmediato a
cualquier precio, humano y medioambiental, además de evidenciar
soberana avaricia, revela también palmaria ceguera. Cuanto mayor es el
abuso, más pronto se desata la crisis, más acelerada es la
degeneración y por lo tanto la muerte. Caen primero quienes más se
aprovecharon, pero terminarán por sucumbir todas las corporaciones que
no se ajustan a los principios de equilibrio y armonía universales.

Quien conoce las leyes superiores, las del amor verdadero, no observa
sorpresa en las noticias económicas que nos sacuden estos días. Estas
leyes son ineludibles, funcionan para toda la vida, en todos los
reinos, en todos los universos. La humanidad seguirá dando bandazos,
sufriendo crisis mientras que no concluya que nada que no se ajuste al
principio elevado de la cooperación y la solidaridad es sostenible. El
concepto, felizmente tan de moda, como el de la sostenibilidad no
expresa sino observación de las leyes superiores, las verdaderas, no
necesariamente las del mundo.

Ahora sí, un nuevo mundo. Dejemos de sangrar a la Madre Tierra,
dejemos de sangrar al hermano. No pase sin su debido aprendizaje esta
grave depresión financiera global, esta profunda crisis no sólo
económica, sino también de valores, cultural y vital, esta oportunidad
única para por fin empezar a levantar mano con mano, corazón con
corazón, una civilización más justa, creativa, elevada, fraterna...

Koldo Aldai
Equipo de Portal Dorado
www.portaldorado.com

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