eGrupos Logo
Inicio > Mi Página > Mis Grupos > redluzargentina > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 4741 al 4770 
AsuntoAutor
EL PADRE NUESTRO Y Alicia Y
Trabajo ashramico =?utf-8?
Ver "De Solsticio Thammy A
¡Feliz día de Reye galeon
¡Liberen a la Dios Gustavo
Día del Astrólogo Cristina
Re: Las "brasas ar diana lo
Nuevo Curso Gratu Gustavo
ALAS 5 de Enero 20 Graciela
Violencia en el Me Susana P
Circular de Acuari Claridad
Las Pruebas del Di Sabidurí
Boletín Kirlian Marice J
- Curso gratuito: Gustavo
Talleres Conciente espacio
La solución no es Antonio
Nace la Nueva Red Thammy A
La hueste angelica Alicia Y
Ho’oponopono: El A Ricardo
Te comparto 2 vi Raquel B
Re: Nace la Nueva Arlene d
=?utf-8?Q?La_soluc =?utf-8?
Encuentro de Visio Ricardo
Boletin del Pequeñ Ricardo
"Abrí tu corazón " vilma no
Cartas de Tarot de cristina
El anillo Manásico Gustavo
La solución no es Antonio
Sondeo de Paulo Co Patricia
Salta- Jornada de Ricardo
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
RedLuz Argentina

Mostrando mensaje 4767     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[redluzargentina] =?utf-8?Q?La_solucion_no_es_por_la_via_mil?= =?utf-8?Q?itar_=E2=80=93_El_problema_judio?=
Fecha:Viernes, 9 de Enero, 2009  08:23:38 (-0300)
Autor:=?utf-8?Q?Sabidur=C3=ADa__Arcana?= <bvr @..........ar>

ÿ


 
La solución no es por la vía militar
 
Por Daniel Barenboim
 

Sólo tengo tres deseos para el próximo año. El primero de ellos es que el Gobierno israelí se dé cuenta de una vez por todas de que el conflicto en Oriente Próximo no puede ser resuelto por la vía militar. El segundo es para que Hamas tenga presente que sus intereses no se imponen con la violencia, y que Israel está aquí para quedarse. El tercero es para que el mundo reconozca que este conflicto no tiene parangón en la Historia. Es complejo y delicado; es un conflicto humano entre dos pueblos profundamente convencidos de su derecho a vivir en el mismo y minúsculo pedazo de tierra. Es por esto que ninguna diplomacia o acción militar puede resolver este conflicto.

Los hechos de los días pasados me preocupan en exceso por muchos motivos humanos y políticos. Es evidente que Israel tiene el derecho a defenderse, que no puede y no debe tolerar los continuos ataques con misil en contra de sus ciudadanos, pero el incesante y brutal bombardeo del Ejército israelí en Gaza me ha despertado algunos interrogantes.

La primera pregunta es ¿tiene derecho el Gobierno israelí a culpar a todos los palestinos por las acciones de Hamas? Nosotros los judíos, debemos saber y sentir más agudamente que otras poblaciones lo inaceptable e inhumano del asesinato de civiles inocentes. El Ejército israelí ha argumentado pobremente que la franja de Gaza está tan superpoblada que es imposible evitar la muerte de civiles durante los ataques.

La debilidad del argumento me lleva a formular nuevas preguntas: Si la muerte de civiles es inevitable, ¿cuál es el propósito del bombardeo? ¿Cuál es -si la hay- la lógica de la violencia y qué espera lograr Israel a través de ella? Si el objetivo de la ofensiva es destruir a Hamas, la pregunta es si es una meta alcanzable. Si no, los bombardeos no son sólo crueles y bárbaros sino también absurdos.

Si fuera realmente posible destruir a Hamas con operaciones militares, ¿cómo imagina Israel la reacción en Gaza después de ello? Un millón y medio de residentes de la Franja no se arrodillarán ante el poderío del Ejército israelí. No debemos olvidar que antes de que los palestinos eligieran a Hamas, Israel lo apoyaba en una táctica para debilitar a Arafat. La historia reciente de Israel me lleva a creer que si Hamas es bombardeado hasta su desaparición, otro grupo ocupará su sitio, una formación más radical, más violenta y más llena de odio hacia Israel.

Israel no puede permitirse una derrota militar por miedo a desaparecer del mapa, pero la Historia ha probado que toda victoria militar ha debilitado a Israel por la aparición de grupos radicales. No subestimo la dificultad de las decisiones que debe tomar el Gobierno israelí a diario, ni subestimo la importancia de la seguridad. No obstante, me aferro a mi convicción de que el único plan viable para la seguridad de Israel es ganarse la aceptación de todos sus vecinos. Deseo que en 2009 regrese la inteligencia siempre atribuida a los judíos. Deseo el regreso de la sabiduría del rey Salomón para que aquellos que toman decisiones en Israel entiendan que palestinos e israelíes tienen los mismos derechos humanos. La violencia palestina atormenta a Israel y no sirve a la causa; la venganza militar de Israel es inhumana, inmoral y no garantiza la seguridad. Como he dicho, son los destinos de dos personas relacionadas inextricablemente, lo que les obliga a vivir lado a lado. Son ellos los que deciden si quieren hacer de esto una bendición o una maldición.

                                                                             ------------------------

En 1999, Daniel Barenboim junto con el escritor estadounidense de origen palestino Edward Said, al que le unió una gran amistad, fundó la West-East Divan Orchestra, una iniciativa para reunir cada verano un grupo de jóvenes con talento de Israel y países árabes. Por ello, recibieron ambos el Premio Príncipe de Asturias en 2002. En 2004 le fue concedido el Premio de la Fundación Wolf de las Artes de Jerusalén.

La orquesta está integrada por 102 jóvenes israelíes, palestinos, de diversos países árabes y andaluces, unidos por la pasión que genera la música. Son los protagonistas de una celebrada experiencia de entendimiento y convivencia, que deja atrás los odios y la violencia de Medio Oriente para intentar el camino de la paz y la tolerancia. Los responsables de este extraordinario logro artístico y humano son el argentino Daniel Barenboim y su querido amigo, el intelectual palestino Edward Said, ya fallecido. Ambos recibieron por su tarea el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia.


                                                      El Problema Judío

 

                                                                              Primera parte

 

                                                              Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

 

 

Este problema es muy antiguo y conocido, y resulta di­fícil decir algo sobre él que no sea vulgar ni demuestre algún tipo de prejuicio (desde el punto de vista del lector), ni despierte en el judío una reacción indeseable. Sin embargo de nada sirve decir lo que será aceptable o que coincida con todos los puntos de vista, o reiterar todo lo dicho hasta ahora. Hay cosas que deben decirse, que no son conocidas y raras veces se han dicho, o fueron dichas con espíritu de crítica o antisemita, y no con espíritu de amor, como se intenta hacerlo aquí.

 

Examinemos brevemente la situación de los judíos, anterior al encarnizado e imperdonable ataque de Hitler contra ellos, antes de la guerra (1939-1945). Los judíos vivían en todos los países y eran ciudadanos de dichos países; en el país de nacimiento mantenían intactos sus propia iden­tidad racial, modo de vivir y religión nacional (privilegio de todos) y una estrecha y peculiar adhesión a su propia raza. Otros grupos también lo han hecho, pero en menor grado, y con el tiempo fueron absorbidos y asimilados por la nación de su ciudadanía. Los judíos han constituido siem­pre una nación dentro de otra, aunque no tanto en Gran Bretaña, Holanda, Francia e Italia, de allí que en los países antedichos no existe un fuerte sentimiento antisemita.

 

En todos los países y en el transcurso de las épocas, ellos se han dedicado al comercio y a la manipulación del dinero; son personas estrictamente comerciantes y solidarias y demostraron poco interés por la agricultura, excepto últimamente en Palestina, bajo el movimiento sionista. A sus tendencias marcadamente materialistas han agregado un sentido de lo bello y un concepto artístico que ha dado mucho al mundo del arte; siempre fueron los protectores de lo bello, y figuran también entre los grandes filántropos del mundo, a pesar de sus métodos comerciales indeseables y dudosos, que ha dado motivo a que en el mundo de los nego­cios se les tenga gran antipatía y desconfianza.

 

Son y siguen siendo un pueblo esencialmente oriental “cosa que el occidental frecuentemente olvida; si éste lo recordara, se daría cuenta que el concepto oriental sobre la verdad y la honestidad y el empleo y posesión del dinero, es muy diferente del occidental, y aquí reside precisamente parte de la dificultad. No es cuestión de lo correcto o lo incorrecto, sino de las diferentes normas e inherentes acti­tudes raciales compartidas por todo Oriente.

 

El judío moderno es también el producto de siglos y siglos de persecución y emigración; ha vivido errante de un país a otro y de una ciudad a otra, y en el curso de este peregrinaje ha desarrollado inevitablemente ciertos hábitos de vivir y pensar que el occidental no reconoce ni tiene en cuenta; por ejemplo, los judíos son la consecuencia de vivir en carpas, durante siglos; dan la impresión de gente desprolija en cualquier comunidad en que viven, y que ni el más organizado occidental (morador de las cavernas) acepta. También son el producto de la necesidad de vivir durante siglos a costa de los pueblos entre los que han peregrinado; de aprovechar la oportunidad para apoderarse de lo que deseaban; de procurar que sus hijos tengan lo mejor, no importa lo que cueste a los demás; de aferrarse a su pueblo en medio de las razas foráneas que el destino los ha ubicado y de mantener inviolada, hasta donde era posible, su reli­gión y tabúes, y sus antiguas tradiciones nacionales. Esto ha sido esencial para subsistir a través de las persecuciones; se han visto obligados a conservar, dentro de lo factible. estos factores en sus antiguas formas, a fin de demostrar a otros hebreos, de nuevas tierras y ciudades, que eran judíos tal como lo pretendían, lo cual los hace la raza más reaccio­naria y conservadora del mundo.

 

Las características raciales se han hecho cada vez más pronunciadas, debido a que durante siglos el judío ortodoxo contrajo enlace entre sí y él puso el énfasis sobre el pasado y la pureza racial. Los judíos jóvenes y modernos no hacen tanto hincapié sobre esto; por lo común no objetan el casa­miento con gentiles, pero esto es sólo un hecho reciente y moderno, el cual no es aprobado por la vieja generación. También los gentiles en muchos casos lo objetan.

 

El judío es un buen ciudadano, respetuoso de la ley, de modales bondadosos y decentes, ansioso de desempeñar su parte en la vida comunal y dispuesto a ayudar con su dinero cuando se le pide “pero se mantiene separado. La tendencia al œghetto, como se la podría denominar, se está difundiendo por todas partes, especialmente en las grandes ciudades. A través de las épocas, los judíos tienden a agru­parse y a buscarse, como medida de protección y para tranquilidad comunal; los gentiles entre los cuales vivían, fomentaron esa tendencia y así crearon hábitos de asocia­ción que todavía predominan. Además, y debido a la acción separatista de los gentiles, empezaron a aparecer en muchos países, en zonas y ciudades restringidas donde a ningún judío se le permitía residir, comprar propiedades ni estable­cerse. Debido a la aptitud del judío de prosperar y vivir dentro de una nación, obteniendo beneficio de acuerdo a sus costumbres, cultura y civilización, manteniendo su identidad propia sin asimilarse a la vida nacional, ha estado siempre sujeto a persecuciones; por eso como raza no es querida en ninguna parte y la gente se protege contra ella y sus mé­todos.

 

Esta afirmación general es frecuentemente errónea en lo que concierne al judío individualmente. En toda nación y localidad hay judíos muy queridos por quienes los tratan, sean judíos o gentiles, respetados por todos cuantos los rodean y a veces solicitados y apreciados. Pertenecen a la gran aristocracia espiritual de la humanidad y, aunque actúen en cuerpos judíos y lleven nombres judíos, unen sus fuerzas a las de los hombres y mujeres de todas las demás naciones que pertenecen a la humanidad y trascendieron sus características nacionales y raciales. Estos hombres y mujeres, cuyo número aumenta cada día son, como grupo, la esperanza de la humanidad y la garantía de un mundo nuevo y mejor que todos esperamos. Cuando se hace una amplia generalización sobre una raza o nación, el individuo sufre necesariamente, pero las declaraciones hechas respecto a esa raza y nación como un todo, son correctas, verdaderas y comprobables.

 

Quizás el principal factor que hizo que el judío fuera separatista y desarrollara en él el complejo de superioridad que lo caracteriza (bajo una apariencia externa de inferio­ridad), es su fe religiosa. Su credo es uno de los más antiguos del mundo, varios siglos más antiguo que el budismo, mucho más que la mayoría de los credos hindúes y más aún que el cristianismo, credo que además tiene caracte­rísticas que han hecho del judío lo que es. Es una religión de prohibiciones, creada cuidadosamente para proteger al judío errante, que va de una comunidad a otra, religión que tiene una base materialista bien definida que hace resal­tar œla tierra de abundante leche y miel, lo cual no era simbólico en aquellos días, sino que fue el objetivo de sus viajes. Lo que cobra esta religión es el separatismo, Dios es el Dios de los judíos; los judíos son el pueblo elegido por Dios; deben conservar su pureza física; su bienestar es lo de mayor importancia para Jehová; tienen sentido mesiánico, y creen que Jehová está celoso de cualquier con­tacto e interés que puedan manifestar por otro pueblo u otro Dios. Como pueblo han obedecido estos requisitos divinos, lo cual explica su situación en el mundo moderno.

 

La palabra œamor, en lo que concierne a la relación con otros pueblos, ha sido omitida en esta religión, aunque se enseñe el amor a Jehová con las debidas amenazas; el concepto de una vida futura que depende de la conducta, del comportamiento, respecto a los demás, y de la correcta acción en el mundo de los hombres, ha sido totalmente omi­tido en El antiguo Testamento y en ninguna parte se hace resaltar la inmortalidad, aparentemente dependiendo la salvación del respeto a numerosas leyes y reglas físicas, relacionadas con la limpieza física. Llegan al extremo de establecer estas reglas en sus negocios al menudeo “en un mundo moderno donde se aplican métodos científicos para mantener la pureza de los alimentos. Estos factores y otros de menor importancia son los que mantienen apartados a los judíos, y los cumplen, no importa cuán anticuados o incon­venientes sean para los demás.

 

Estos factores demuestran la complejidad del problema desde el punto de vista judío y su antagónica y enervante naturaleza hacia los gentiles, factor que el judío rara vez reconoce. El gentil de hoy no recuerda ni se preocupa de que los judíos fueron quienes crucificaron a Cristo (según El Nuevo Testamento), y se inclina más bien a recordar que Cristo fue judío y se asombra de que ellos no sean los primeros en aclamarlo y amarlo. El gentil recuerda más bien los métodos agudamente comerciales de los judíos, y el hecho de que el judío, si es ortodoxo, considera impuro el alimento del gentil, y secundaria a sus obligaciones raciales su ciudadanía. El gentil considera que el judío sigue una religión caduca; siente intensa antipatía por el cruel y celoso Jehová de los judíos y considera El Antiguo Testamento como la historia de un pueblo muy cruel y agresivo “aparte de los Salmos de David que todos los hombres aman.

Éstos son puntos a los que el judío nunca prestó aten­ción y en su conjunto, sin embargo, lo han separado de ese mundo en el cual quiere vivir y ser feliz y donde es víctima de una herencia que podría beneficiosamente ser moderni­zada. En ninguna parte es tan necesario el surgimiento de una nueva religión mundial como en el caso de los judíos del mundo moderno.

                                                                                                                                            [Continuará]

Fuente: Los Problemas de la Humanidad, por Alice Bailey, pp. 102-107 (1ª edición: 1947)

 

*       *       *

[La Gran Invocación] 



Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes de los hombres;
Que la Luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones de los hombres;
Que Aquel que Viene* retorne a la Tierra.

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;
El propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra. 

 

 

* Aquel que Viene es conocido en las diferentes tradiciones religiosas como Cristo, el Mesías, el Iman Mahdi, el Bodhisatva, Krishna, el Señor Maitreya, Muntazar,etc. Está pronto a reaparecer y lo hará cuando los países "limpien sus casas", cuando la buena voluntad sea imparable y cuando el principio de compartir comience a regir las relaciones económicas. De nosotros depende crear un mundo de paz y de correctas relaciones humanas. Su presencia en la Tierra permitirá establecer una única Religión Mundial.

 

*       *       *


(La Gran Invocación ayuda a despertar el corazón y a reconocer que todos somos UNO)
 
 
*       *       *
 

 
 


Para suscribirte a Sabiduría Arcana sólo tienes que enviar un mail a: sabiduria-arcana-subscribe@gruposyahoo.com





Ve, guarda y comparte lo que te interesa en la red
Crear o visitar p interesantes que te encuentras porla web. es.corank.com