El modelo ovoidal en la práctica astrológica
 

Hemos visto que a partir del modelo del huevo propuesto por Assagioli se pueden hacer fructíferas articulaciones con el vocabulario propio de la Astrología. Me propuse no forzar ningún concepto como para hacer encajar obligatoriamente un sistema en otro, fundamentalmente porque estamos tratando con lenguajes simbólicos diferentes. Algunas relaciones pueden ser más coherentes que otras, pero recordemos que intentamos hacer una relectura fluida para promover nuevas ideas y asociaciones. Estamos mapeando una realidad psicológica que puede ser muy esquiva, y tanta abstracción puede hacernos olvidar el territorio concreto que estamos mapeando.

Por otra parte, este modelo proviene de un paradigma individualista (leonino), y se hace necesario contrastarlo con otro modelo más ecológico y en red (acuariano). Que es individualista queda patentizado al definir campos como yo, Yo Superior, Yo Testigo. Sin embargo, el modelo ovoide no deja de estar imbricado en una red infinita, donde funciona como nodo interactivo. Es decir, cada huevo, cada yo, se formaría a partir de la condensación de un campo vincular determinado por muchos factores.
Es un tema delicado cuya profundizació n dejaremos para otro momento, baste decir que somos concientes de las limitaciones de este modelo y de la necesidad de integrarlo en un todo mayor, cosa que haremos más adelante.

Ahora bien, el siguiente paso sería el de llevar a la práctica concreta este mapa, y observar si realmente permite hacer un aporte al trabajo con la carta natal.
Definamos primero como han quedado estos puentes entre el modelo de la Psicosíntesis y el astrológico:

huevo de assagioli1.  Inconsciente Inferior / La Luna
2.  Inconsciente Medio / Mercurio, Venus y Marte
3.  Inconsciente Superior / Júpiter
4.  Campo de la Conciencia / Sol
5.  Yo Consciente / Sol
6.  Yo Superior o Sí Mismo / Vacío central de la carta natal
7.  Inconsciente Colectivo / Todos los planetas (de la Luna a Plutón) en su forma arquetípica

 

No nos cansaremos de repetir que cada planeta tiene una función dentro del sistema mayor, y en ese sentido todos tienen el mismo valor.
Notamos una especie de eje central en la figura, compuesta por la Luna como representante del inconsciente inferior, el Sol como representante de la consciencia, y Júpiter como representante del inconsciente superior o superconciente.
Cuando hablamos de representante, nos referimos a la analogía más directa que encontramos entre el simbolismo planetario y el campo psíquico en cuestión. No quiere decir que el planeta absorba todo el significado. Por ejemplo, cualquier planeta puede llegar a manifestarse en términos de inconsciente inferior, así como la Luna (o cualquier planeta) también puede expresarse en terminos de inconsciente superior. 
A decir verdad, todos los planetas pueden manifestarse en todos los campos, holográficamente digamos; dependerá del nivel de conciencia de la persona si eso ocurre en forma prepersonal, personal o transpersonal.