Madres,
hermanas, hijas, amigas,
miren sus
nuevos vientres, iluminado por hilos de luz,
vientres
sagrados que en este ahora deben honrar,
porque
comenzó a latir la energía femenina del supremo AMOR,
les digo
también: desparramen sus sangres benditas a la madre
tierra,
que como
rocío de rubíes cristalinos, se aviene a recibirla,
como
magnífico regalo en su nuevo amanecer.
Amadas
hermanas, en Magno Concilio Solar,
aquí en las
entrañas brillantes de la Cordillera de Los Andes,
convocadas
por la Gran Madre Divina,
nos
encontramos reunidas: las ancianas sabias originarias de todo el
planeta,
las
guardianas y regentes de las ciudades intraterrenas,
las
sacerdotisas, vírgenes, guardianas de superficie, guerreras,
y
Diosas de todos los tiempos, en un acontecimiento Sagrado y
excelso,
único en la
historia de la vida de todas las aquí presentes.
He aquí a
la gran redentora, en medio de los círculos formados en derredor por
todas las nombradas,
comienza el
sonido de las liras y las arpas,
los acordes
de la octava nota nos envuelven y los primeros sonidos de la
novena,
inclina
nuestra frente al suelo.
La Gran
Madre se
levanta, se la ve totalmente humana, vestida con sus sencillas
ropas,
DE CUANDO
SE VEIA ESPOSA y madre del ELEGIDO.
Con su
dulce voz, y gestos conmovedores dice:
Como la
abuela araña teje su red fuerte, brillante y minuciosa,
las he
convocado para que imiten su ejemplo y se conviertan en
hilanderas de la gran red,
de hilos
redentores y diamantinos, que como pescadores en el
mar,
desplegarán,
arrasando los miasmas horrorosas,
los
monstruos repugnantes, los pensamientos egoístas y malsanos,
y toda la
densidad espesa, que frena a amorosos seres en su
evolución personal y colectiva.
La
Gran
Madre calla,
pero sigue trasmitiendo a través de sus vibraciones excelsas que
son
recibidas y
entendidas. Y aquí estamos, con la labor terminada queridas
hermanas,
con la gran
red lumínica lista, y les digo mujeres del mundo que pasará
rasando sus cabezas,
eliminando
todo vestigio que no sea Luz, pudiendo ver sus vientres con ondas
lumínicas,
transformados
en corazones estelares de amor.
Ho! mujer,
escucha, no te equivoques, la era masculina terminó,
y estuvo
vibrando porque así debía ser,
no quieras
competir con el hombre, no es eso de lo que se habla aquí,
es la
responsabilidad de asumir y develar
la
unificación del campo vibratorio de cada quién,
es producir
la alquimia del espíritu femenino.
Mi voz, son
las voces de todas queridas hermanas,
vayan por
la vida diáfanas y gentiles, preparen su dones que latente están.
Llega la
liberación trascendente y con ella el rol sagrado, déjense guiar por el
Gran Espíritu,
y la
conformación Solar será en ustedes, develando los grandes misterios
ocultos.
Benditas
sean y con honor las saluda.
MUJER DEL
TERNERO DEL BUFALO BLANCO, participando del magno cónclave, que aún
continúa.
Namasté, Martika
marcosta13@ciudad.com.ar