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Declaraciones de Susana Monereo con motivo de su
participación en el congreso de Endocrinología y Nutrición de
Fibell 2008.
• Se ha
constatado que el fenómeno de recuperación de peso provoca un
aumento del peso final que ronda el 30 por ciento sobre el
peso inicial.
• Hasta un
80 por ciento de pacientes con obesidad pueden sufrirlo y
afecta predominantemente a mujeres.
• Este
fenómeno llega a cambiar la composición corporal de quien lo
sufre, provocando un mayor acúmulo de grasa en su
cuerpo.
• Se trata
de un problema “frecuente”, con consecuencias negativas para
la salud y al que “apenas se le da
importancia”.
“Hoy en día, existe
suficiente evidencia científica como para relacionar de forma
fehaciente la recuperación de peso tras dietas de
adelgazamiento, con múltiples comorbilidades, sobre todo,
patologías cardiovasculares, mayor mortalidad y un aumento del
peso final, que ronda el 30 por ciento sobre el peso inicial”.
Este frecuente y poco tratado problema ha sido puesto de
relieve por la doctora Susana Monereo, jefa de la sección de
Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de
Getafe (Madrid), con motivo de su participación en el congreso
del área de Endocrinología y Nutrición de Fibell
2008.
Así, Monereo, que
también es miembro de la Sociedad Española para el Estudio de
la Obesidad (SEEDO), incide en que la recuperación del peso
perdido tras una dieta de adelgazamiento “es un fenómeno
habitual que repercute muy negativamente sobre la salud y al
que con frecuencia no se le da la importancia que realmente
tiene”.
Todavía no existe
una clara definición del fenómeno de recuperación de peso. Sin
embargo, en palabras de la experta, “lo que sí se conoce es
que se incrementa con el índice de masa corporal, de forma que
hasta un 80 por ciento de pacientes con obesidad pueden
sufrirlo. Además, afecta predominantemente a
mujeres”.
Dinámica
Según explica la
experta, el balance energético que regula el peso corporal
reduce o aumenta el gasto dependiendo de la ingesta “pero con
una clara tendencia al ahorro de energía”. De esta forma, si
se aumenta la ingesta, se incrementa levemente el gasto
mientras que si se reduce la ingesta, la reducción del gasto
es mucho mayor. Es decir, “la respuesta tiende claramente a
preservar la grasa corporal como reserva
energética”.
Así, se tiene
constancia de que “la restricción alimentaria se acompaña de
una respuesta metabólica y neuro-endocrina, con disminución de
la leptina y un aumento del neuropéptido Y (NPY), que tiende a
restaurar la ingesta y a reducir el gasto energético”. De esta
forma, el sujeto “no sólo recupera o incrementa el peso
perdido, sino que cambia su composición corporal con tendencia
a un mayor acúmulo de grasa, tanto de manera global, como,
sobre todo, intraabdominal”.
Efectos
La endocrinóloga
indica que los efectos de este tipo de recuperación de peso
son variados, afectan al metabolismo de la persona e, incluso,
a su estado de ánimo. No obstante, el aumento del riesgo
cardiovascular es su consecuencia más grave.
Tal y como pone de
manifiesto, “hoy sabemos que el fenómeno de recuperación de
peso se acompaña de un mayor peso final, mayor grasa a nivel
abdominal y mayor inestabilidad emocional. Además, suelen
aparecer trastornos de conducta alimentaria con tendencia al
picoteo y al atracón, y a desarrollarse con frecuencia el
síndrome metabólico, que lleva aparejado un incremento final
del riesgo cardiovascular asociado a diabetes tipo 2 e
hipertensión”.
Irresponsabilidad
Susana Monereo
considera una irresponsabilidad inducir o aconsejar la pérdida
de peso a una persona cuando dicha pérdida no es necesaria o
cuando no se reeduca al paciente de forma que sea capaz de
mantener el peso perdido.
La experta
ejemplifica los pacientes de este síndrome a través de
aquellas personas que se someten continuamente a restricción
alimentaria intermitente —como pueden ser las dietas del
verano, las que se realizan para asistir a un compromiso
social y otras similares— con el fin de querer adelgazar de
forma rápida y con poco esfuerzo. “Para ello recurren a
cualquier tipo de dieta o producto milagro, sin plantearse la
pérdida de peso como un cambio en el estilo de vida que
incluya cambios serios y para toda la vida en la forma de
alimentarse y en la actividad física diaria”. Las
consecuencias de este comportamiento “conducen al conocido
fenómeno del yo-yo o del peso cíclico”.
Así, aconseja que
“solamente se debe perder el peso que uno vaya a ser capaz de
mantener en función de los cambios que sea capaz de realizar
en su estilo de vida”. Reconoce que mantener de forma
continuada una restricción de ingesta es muy difícil de
conseguir, pero que sin embargo existen otros factores que
pueden ayudar “como el ejercicio físico, claramente eficaz, ya
que mantiene la masa muscular activa y con ello el gasto
energético”. Asimismo, los fármacos antiobesidad probablemente
sean imprescindibles, eso sí, “siempre bajo un escrupuloso
control médico”.
Sobre Fibell 2008,
el primer Congreso Médico Internacional de Estética
Integral
Fibell Medicina
Científica congrega del 20 al 23 de junio de 2008 en Bilbao a
los más destacados profesionales de las disciplinas
científico-sanitarias más ligadas a la estética: Cirugía
Plástica, Reparadora y Estética, Estética Dental y
Maxilofacial, Dermatología, Medicina Estética, Cirugía
Vascular y Angiología, Endocrinología y Nutrición, y Farmacia.
Además de la cita congresual que de manera paulatina se va
desarrollando de acuerdo con cada una de las áreas, Fibell
2008 también acoge una extensa feria en la que están
representadas las firmas e instituciones más significativas
dentro del campo la estética. Del mismo modo, la iniciativa
cuenta con el respaldo de las sociedades científicas
nacionales e internacionales más importantes de cada una de
las áreas participantes.
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