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Una nueva
técnica de cirugía bariátrica mediante gastrectomía tubular
conserva la función duodenal y evita el vaciamiento gástrico
rápido.
Autora: Jacquelyn K. Beals Publicado em
20/06/2008
Una nueva técnica quirúrgica para el
tratamiento de la obesidad mórbida consigue mejores resultados
que la gastrectomía tubular y resuelve gran parte de la
comorbilidad. Esta nueva técnica, denominada gastrectomía
tubular con derivación intestinal se presentó en el XXV
Congreso Anual de la American Society for Metabolic &
Bariatric Surgery.
Se realizó un estudio prospectivo en
un solo hospital en 106 pacientes de 17 a 67 años de edad
(media: 43 años) con obesidad mórbida (índice de masa corporal
[IMC] > 40 kg/m2 ó IMC > 35 kg/m2 con comorbilidad). En
todos los pacientes se efectuó una gastrectomía tubular con
derivación intestinal mediante laparotomía o laparoscopia con
un seguimiento a 1, 3, 6, 12, 18, 24, y 36 meses de la
cirugía. Los factores estudiados eran el IMC, la pérdida de
peso, las complicaciones y los cambios en la
comorbilidad.
En esta presentación, el Dr. Munir Alamo
del Hospital Dipreca de Santiago de Chile, describió la
comorbilidad inicial de los pacientes. Las más frecuentes eran
hipertensión arterial (46,2% de los pacientes), resistencia a
la insulina (43,4%) y dislipidemia (40,6%). Además, el 25% de
los pacientes tenía enfermedad tiroidea y el 20% reflujo
gastroesofágico.
La nueva técnica consiste en “crear un
tubo gástrico” que preserva el píloro, y un asa en Y de Roux
del intestino delgado de aproximadamente 300 cm de longitud.
El asa del intestino delgado empieza a 30-40 cm del ligamento
de Treitz. La porción del intestino delgado puenteada no se
extirpa.
El Dr. Alamo explicó esta técnica a Medscape
General Surgery. "Hay dos razones por las que no es necesario
extirpar el intestino delgado. La primera es que supone una
agresión innecesaria, prolonga la intervención y añade
morbilidad”. La segunda es que "el péptido tipo glucagón
[GLP]-1 favorece o podría favorecer a largo plazo la secreción
de insulina en [algunas] células beta del páncreas. Por lo
tanto, es mejor si contamos con un exceso de producción de
insulina". Señaló también que el proceso es reversible porque
es posible reanastomosar el intestino delgado.
Al
comienzo del estudio, el IMC medio era 40,6 kg/m2 y el peso
medio era 108,4 kg. En la evaluación realizada 36 meses
después de la cirugía, el IMC medio era 26,6 kg/m2 y el peso
medio era 73,2 kg. El porcentaje medio del exceso de peso
perdido a los 36 meses era del 67,8%.
El estudio
también evaluó el efecto en la comorbilidad de los pacientes.
La hipertensión arterial mejoró o se normalizó tras la cirugía
en el 89%, la resistencia a la insulina en el 96%, las
dislipidemias en el 95%, la diabetes en el 86%, la enfermedad
tiroidea en el 36% y el reflujo gastroesofágico en el 86%. Más
del 90% de todas las comorbilidades mejoraron o desaparecieron
en los 36 meses siguientes a la cirugía.
La mayoría de
los pacientes tratados mediante gastrectomía tubular con
derivación intestinal tenían una sensación de saciedad tras
ingerir una cantidad de alimentos relativamente escasa. El Dr.
Alamo explicó que una razón que justifica la sensación de
saciedad "es la derivación ileal que estimula la secreción de
GLP-1 y [péptido YY].... Estas dos hormonas producen saciedad,
una sensación de plenitud. Esta es la razón por la que en
nuestra opinión estos pacientes consiguen perder más peso que
con la gastrectomía tubular simple. Y no necesitamos otro tipo
de cirugía...para tratar a estos pacientes".
En el
estudio no se detectó un síndrome de vaciamiento gástrico
rápido, y la albuminemia y las pruebas funcionales hepáticas
eran normales. Ningún paciente del estudio presentó
malnutrición y no hubo fallecimientos. Las ventajas de esta
nueva técnica son la conservación de la porción duodenal de
absorción del hierro y del acceso a la ampolla de Vater con
fines diagnósticos o terapéuticos.
Los investigadores
concluyen que la gastrectomía tubular con derivación
intestinal es una "técnica quirúrgica nueva, segura y eficaz".
Quedan por determinar sus resultados a largo plazo.
El
comoderador de la sesión, el Dr. John Dixon del Centre for
Obesity Research and Education de la Universidad Monash de
Melbourne (Australia), explicó el estudio a Medscape General
Surgery y señaló que "esta cirugía es una gastrectomía tubular
y una versión reducida de la derivación yeyunoileal
desacreditada hace muchos años. El problema era dejar el
extremo ciego del intestino sin un tránsito natural... Otros
especialistas han realizado una cirugía similar con
restricción gástrica y extirpación de este segmento
intestinal, lo que probablemente elimina un
problema”.
Varios asistentes manifestaron sus dudas
respecto a esta técnica por al asa ciega de intestino
remanente y hasta cierto punto por ser una pequeña reinvención
de una técnica desacreditada hace muchos años. Sin embargo, el
Dr. Dixon advirtió que en este estudio los pacientes no
presentaron los problemas de insuficiencia hepática,
proliferación bacteriana, malabsorción grave o cálculos
renales asociados a la técnica desacreditada.
El Dr.
Dixon añadió que "de hecho, estaban realizando esta derivación
para tratar de mejorar la diabetes. En realidad, la duda es si
los resultados habrían sido exactamente los mismos con la
gastrectomía tubular
simple".
http://www.medcenter.com/
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