Tiempo Ordinario
Décimo Tercer Domingo – Ciclo B “De La muerte a La vida
28 de julio de 2009
Monición de entrada:
Durante este tiempo ordinario, la Iglesia, a través de las Sagradas
Escrituras, nos invita a reflexionar en la vida y la muerte. Nuestro destino,
dado por Dios, es la vida. Cristo, por su resurrección venció todo, incluso la
muerte. Como cristianos creemos que la muerte es el último paso hacia la
plenitud de la vida. Pidamos a Cristo, quien curó a la mujer y resucitó a la
niña en el Evangelio, que creamos en Él y vivamos como Él. Recibamos al
celebrante y los ministros de esta Eucaristía mientras cantamos.
Primera lectura: Sab 1, 13-15. 2, 23-25 (Por envidia del diablo vino la
muerte)
Esta primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, nos da la visión y la
intención de Dios respecto del hombre. El hombre ha sido creado a la imagen de
Dios para la inmortalidad. Dios es el autor de la vida, en él no tiene origen
la muerte. Escuchemos.
Segunda lectura: II Cor 8, 7.9.13-15 (Su abundancia remedia la falta de
otros)
En esta lectura San Pablo hizo una exhortación a los corintios para que
fueran preparando una colecta para los necesitados de Jerusalén. El motivo
fundamental que Pablo nos da es el ejemplo de Cristo: “Él, siendo rico se hizo
pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza fueran ustedes
enriquecidos”. También habla sobre la igualdad que debe reinar entre todos.
Tercera lectura: Mc 5, 21-43 (Resurrección de la hija de Jairo y curación de
la hemorroisa)
El Evangelio de hoy nos presenta dos escenas íntimamente relacionadas porque
suceden en el mismo campo de la fe. A través de la curación de la mujer que
padecía flujo de sangre y de la resurrección de la hija de Jairo, Jesús afirma su
poder sobre la enfermedad y la muerte. Antes de proclamar este Evangelio,
cantemos el Aleluya, de pie, por favor.
Oración Universal
1. Por la firmeza y fidelidad de tu Iglesia. Escúchanos,
Señor.
2. Por el progreso en la fe y la esperanza de cada cristiano.
Escúchanos Señor.
3. Por el valor y la alegría de nuestros pastores. Escúchanos,
Señor.
4. Por los que aún no te conocen. Escúchanos, Señor.
5. Por todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Escúchanos,
Señor.
6. Por la liberación de los pueblos y de las clases sociales
oprimidas. Escúchanos, Señor.
7. Por la libertad y la justicia en nuestro país. Escúchanos,
Señor.
8. Por la honradez y el servicio de los gobernantes y todos los
políticos. Escúchanos, Señor.
9. Por el testimonio de amor de todos nosotros. Escúchanos,
Señor.
Exhortación final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1993, p.
343)
Hoy te bendice nuestro corazón, Dios amigo de la vida,
porque vemos a Cristo resucitando a la niña de Jairo
y devolviendo la salud a la pobre mujer enferma.
Así anunciaba la presencia del reino de Dios entre los hombres
y anticipaba el triunfo definitivo de su propia resurrección.
Ayúdanos, Señor, a entender que el único camino válido
para tener y dar vida en plenitud fecunda es el estilo
que Jesús nos trazó con su palabra y ejemplo: Si el grano
de trigo no muere en el surco, queda estéril sin producir fruto.
Con tu Espíritu transfórmanos, Señor, en testigos de tu amor
que crea vida, difunde tu reino y rejuvenece los corazones.
Amén.
Preguntas, comentarios y agradecimiento a: Domingo Vásquez Morales,
C.Ss.R.