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 | | Asunto: | Scalando Moniciones: VI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B | | Fecha: | 6 de Febrero, 2012 23:28:31 (+0100) | | Autor: | Scalando <dvasquezmorales @.....es>
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Moniciones para la Misa
Autor: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R. Fuente: www.scalando.com
Moniciones para el VI Domingo Ordinario - Ciclo B
El diálogo de una fe madura
12 de febrero de 2012
Monición de entrada:
La Iglesia siempre cercana a todos los seres humanos, trae hoy ante el altar a
los que nosotros descartamos; a esos que no les hacemos sitio en nuestros
encuentros, a esos a los que se les impide levantar la voz para que no reclamen
justicia. Pero este egoísmo que llevamos tan dentro se opone a la lógica de Jesús
que no le dice al leproso: “ten paciencia, aguanta un poco, debes aceptar,
soporta la situación”. Le responde sin rodeos: “Quiero, queda limpio”. Después de
ver este hecho ¿Qué diremos hoy a cada uno de estos que nos tienden la mano?
¿Somos conscientes de que los bienes de la tierra son de todos? El Señor, siempre
paciente, espera la respuesta. Entonces, hoy sería un momento oportuno para
examinarnos de si hacemos las cosas buscando nuestro bien, o buscando el bien de
los hermanos. Puestos de pie, recibiremos a los ministros de esta eucaristía
cantando con alegría.
Primera lectura: Lv 13, 1-2.44-46 (El leproso vivirá solo, fuera del
campamento)
El libro del Levítico del que es nuestra primera lectura, nos muestra la
terrible ordenación jurídica y religiosa sobre los leprosos. Ni siquiera podían
vestir con decoro. Era la enfermedad más contagiosa conocida hasta entonces y la
Ley ponía inhumanos medios para evitar su propagación. La venida de Cristo
cambiará radicalmente esa Ley tan dura. Pongan atención.
Segunda lectura: 1 Cor 10, 31-11,1 (Sigan mi ejemplo, como yo sigo el de
Cristo)
La lección de Pablo, en el breve fragmento que escucharemos de la primera
carta a los fieles de Corinto, es singular. Y dice que todo lo que hay en el
mundo es bueno y sirve para dar gracias a Dios. Somos nosotros los que
distinguimos absurdamente viendo cosas malas donde solo hay buenas. Tendríamos
que hacer todo, como nos dice la segunda lectura, para gloria de Dios, pero vemos
que eso no es así. Y de ahí los muchos problemas que sufre nuestro mundo.
Escuchen con atención este mensaje.
Tercera lectura: Mc 1, 40-45 (Curación de un leproso por Jesús)
Jesús rompe la durísima ley que separaba a los leprosos del mundo. La curación
es sin duda la solución universal al problema. Pero a nosotros la enseñanza que
recibimos de este texto evangélico es que debemos reconocer nuestras
limitaciones, faltas y problemas y, como el leproso del Evangelio, ponernos ante
el Señor para decirle: “si quieres puedes limpiarme”. Encomendar a Él la solución
de nuestras angustias. Y, eso sí, cuando nos veamos limpios no dejemos de dar
gracias a Dios. No lo olvidemos. De pie para entonar el Aleluya, antes de
escuchar la Buena Nueva.
Oración universal:
A cada invocación ustedes contestarán: SI QUIERES, PUEDES LIMPIARNOS, SEÑOR.
1. – Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que, al igual que Pablo, lo
hagan todo para Gloria de Dios. OREMOS.
2. – Por los gobernantes y los que les rodean, para que vean en Jesucristo al
único que puede limpiar nuestras faltas. OREMOS.
3. – Por todas aquellas que se han alejado de la Iglesia, para que encuentren
en Jesucristo esa agua eterna. OREMOS.
4. – Por las familias cristianas, para que encuentren en Cristo la base donde
sustentar su vida. OREMOS.
5.- Por los niños y los jóvenes, para que no dejen “manchar” su seguimiento a
Cristo con el polvo del camino. OREMOS.
5. – Por todos nosotros y nuestras necesidades que tú conoces, socórrenos y
acompáñanos. OREMOS.
Exhortación final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p.
322)
Gracias, Padre, porque Jesús, curando a los leprosos
nos mostró que el amor no margina a nadie, sino que
regenera a la persona, restableciéndola en su dignidad.
Cada sanación de Cristo nos habla de su corazón compasivo
y nos confirma en la venida de tu amor y de tu reino.
Siguiendo su ejemplo, danos, Señor, un corazón sensible
al bien de los hermanos, para saber dialogar contigo en la fe.
Danos disponibilidad para escuchar tu palabra, sin encerrarnos
en el monólogo egocéntrico y estéril de nuestra propia seguridad.
Y concédenos superar todas las crisis y dificultades de la fe
en nuestro camino hacia la indispensable madurez cristiana.
Amén.
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Todo el material de esta publicación está libre de restricciones de derechos
de autor y puede copiarse, reproducirse o duplicarse sin permiso alguno. Sólo
tiene que hacer una oración por las vocaciones redentoristas del Caribe.
Comunícate conmigo: Domingo Vásquez Morales, C.Ss.R.
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gratuitamente.
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