Piénsate frente a un conflicto. ¿Cuál es la mejor
inversión de tus energías? : ¿discutir por tener la razón, poner al otro como
adversario y querer ganarle?; o ¿tratar de llegar a un acuerdo donde alcanzar un
grado de estabilidad, de felicidad digamos, razonable?.
Si quieres tener la razón, alcanza con destruir a tu
contrincante aún a costa de no solucionar el conflicto.
Ahora si quieres alcanzar un grado de estabilidad entre
tu pensamiento y la realidad, o sea : si quieres ser razonablemente feliz, tengo
algunas sugerencias.
En primer lugar : Separa a la persona con la que tienes
un conflicto, del conflicto mismo y su solución. Este es el primer paso para
afrontar una situación problemática.
Fijate que no es lo mismo : "tengo un problema CON
fulano", que : "tengo X problema".
La cuestión es que lo que hace que "fulano" sea tal como
es, no los podrás modificar, no está en ti. En cambio si podrás modificar las
condiciones del conflicto. ¿Cómo se logra esto? : discrimando, separando, el
problema de la persona.
Esto te permitirá :
* Tener un conflicto por sí mismo, aislado de otras
circunstancias, lo que implica una fuente mayor de variantes que se puedan
aplicar sobre él.
* Que "Fulano" puede escuchar mejor esas variantes, si no
se siente directamente afectado por ellas.
* Viendo el problema desde afuera, se puede observar
mejor si su fuente es una diferencia de percepciones, intereses contrapuestos,
métodos para pensarlo, objetivos...
* Preservar la relación con "Fulano"
No hacer del problema un conflicto personal permite
conocer mejor el problema, entenderlo y resolverlo.
Entender las motivaciones que tiene el otro, permite
buscar criterios independientes, e inventar opciones para que el beneficio de
resolver el conflicto sea mutuo.
No es necesario "plantarse", tenlo en cuenta. Tampoco
tomar las opciones del otro como "finales", como "la última". Siempre, cada
posición que aparezca, puede pensarse como "relativa" y volver sobre el eje
principal : el problema descentrado de los dos.
Prueba no resistirte, por el contrario alienta las
críticas de la otra parte. Esto le facilitará conocer su posición y pensamiento,
lo que les facilitará generar variantes de mutua satisfacción.
Intenta no tomar como propias las agresiones o ataques,
no te resistas ni defiendas. Siempre píensalas como un ataque al problema, y así
hazlo saber a la otra parte.
Fijar tu posición sobre la base de preguntas a la otra
parte permitirá que su posición sea más y mejor aceptada por el otro. Así la
considerará parte de él, que dio las respuestas.
El silencio es una herramienta positiva para enfrentar el
conflicto, no agrandarlo y abrir una brecha que genere un cambio de rumbo en la
relación y el modo de abordarlo. No hace falta hablar todo el tiempo, ni hablar
más...
Muchas veces el conflicto no es tal en si mismos, sino
efecto de la mirada que sobre él tengan las personas.
Existe un antiguo ejemplo de dos personas que discuten
por la posesión de una naranja.
Sólo se agredían mutuamente para ver quién tenía la razón
sobre de quién era, y no se escuchaban.
Hasta que alguien les pregunta para qué quería cada uno
la naranja. Entonces uno dice que necesitaba la cáscara para saborizar una
repostería. Y el otro, dice que quería tomarse el jugo.
O sea que no había conflicto real, el problema tenía
solución. Sólo hacía falta cambiar la mirada y permitirse la posibilidad de
-frente a un problema- en vez de buscar tener la razón, buscar ambos la mayor
satisafacción posible.
Separarse del problema y analizarlo, alejado de la
persona con la que se lo tiene, sin apasionamientos, permite construir una
novedad impensada alrededor de él. Y alcanzar la mayor satisfacción posible para
todos.