Yo hada, tu duende…
Me visualizo entre los pétalos de aquella flor exótica que me acuno sin
ser pequeña,
Renací siendo hada, después de la metamorfosis a la que me sometí,
Pensando en ti, en mi, en andar por la vida sin el peso de la tristeza…
Ahora canto en las mañanas el himno del amor, me acompañan las hojas
Silbidos del viento, claveles, sensualidad, un acido aliento
Las piedras tocándose entre sí,
Libélulas enamoradas, colapsando el arte, tu piel y mi piel
Navegando los veleros intangibles por el mar de aire,
Por los soplidos de un gigante;
Cantos en dialectos musicales, idiomas de colores,
Palabra fluorescente y bohemia en la realidad.
Mis alas escondidas en una cajita de mi espalda se desdoblan,
Despiertan, aletean y sonríen.
Vuelo con el pecho enloquecido,
Con los corazones de cada poema plasmado,
Tu fotografía cabalgando en mi recuerdo,
Soy hada esculpida humana, con humeantes pensamientos,
Creación que explota entre mis manos,
Pulseras, buena suerte…
Yo soy hada y tu duende
Viajero que carga un ligero equipaje,
Una astilla de roble tallada para en ella deslizarte,
Bailar sobre minutos de un mar contorsionista
Invocando olas colosales, salvajes a las que no temes, tampoco huyes
Las recorres adherido a cada gota, a las burbujas, al espejo natural,
Tejidas con plantas, ausencias y valor,
Pies que tienen tanto que contar, pies que se creen aletas,
Tantas veces andando hacia mí,
Tu sonrisa,
Tus ojos
Y el misterio astral de tu mirada…
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